La temporada de verano sumó un nuevo capítulo al debate sobre financiamiento turístico local. El municipio de Wanda, en Misiones, comenzará a cobrar una tasa turística local a los visitantes que ingresen a sus principales atractivos, una medida que busca reforzar recursos para infraestructura pero que ya genera tensión en el sector de las agencias de viajes.
Nueva tasa turística en Misiones: Wanda reabre el debate por el costo de viajar
La localidad cobrará una tasa turística para visitar sus minas. La medida genera debate entre las agencias de viajes por el impacto en excursiones y costos.
Wanda (Misiones) suma una tasa turística y reabre el debate por el costo de visitar destinos locales. Agencias de viajes expectantes.
La iniciativa fue aprobada por ordenanza a fines de 2025 y entrará en vigencia en las próximas semanas. El tributo se aplicará a quienes visiten las minas de piedras preciosas y semipreciosas, uno de los principales polos de excursiones de la región norte de la provincia.
Cómo funciona la tasa turística en Wanda
El esquema de cobro establece valores diferenciados según el medio de transporte utilizado para acceder a los atractivos. La tasa está expresada en Unidades Fijas (UF), cuyo valor se actualiza según el precio del litro de nafta premium en la provincia.
De este modo, el monto final no es fijo en pesos y puede variar con el tiempo, un punto que ya despierta interrogantes entre operadores turísticos y agencias de viajes que comercializan excursiones en la zona. (Pinamar evalúa el cobro de una tasa turística en zona de La Frontera, límite con Costa Esmeralda)
Los valores actuales van desde un pago mínimo para peatones y ciclistas hasta montos significativamente más altos para minibuses y colectivos de gran porte, especialmente aquellos utilizados por el turismo grupal y receptivo.
Impacto directo en excursiones y turismo organizado en Misiones
Uno de los puntos más sensibles de la medida es su impacto en el turismo organizado, especialmente en excursiones que integran a Wanda dentro de circuitos más amplios que incluyen Iguazú y otros destinos del norte misionero.
Para los agentes de viajes, el costo adicional puede alterar estructuras tarifarias ya cerradas para la temporada alta, obligando a renegociaciones o absorción de gastos en un contexto de márgenes ajustados.
Además, el cobro por vehículo introduce una diferencia significativa entre el turista individual y los grupos, un aspecto que operadores consideran clave a la hora de evaluar competitividad frente a otros destinos sin tasas similares.
Qué hará el Municipio con lo recaudado
Desde el Ejecutivo municipal sostienen que "la tasa tiene como objetivo financiar obras de infraestructura urbana y turística, mejorar accesos, reforzar servicios públicos y acompañar el crecimiento del flujo de visitantes".
Según lo informado oficialmente, los fondos se destinarán a mejoras en caminos, luminarias, veredas, mantenimiento de espacios públicos y organización de eventos turísticos, con el argumento de que el turismo debe contribuir al sostenimiento del destino.
Durante el primer período de aplicación, el municipio prevé una etapa de adaptación, con fuerte énfasis informativo antes de avanzar con controles más estrictos.
La tasa turística y el costo de viajar: un debate que vuelve al centro de la agenda
La implementación de la tasa eco-turística en Wanda reavivó una discusión estructural dentro del turismo argentino: hasta qué punto los destinos pueden trasladar nuevos costos al visitante sin afectar la demanda ni la competitividad. (La tasa turística de Bariloche no existe más, pero el Municipio prepara otro 'impuesto')
Para el sector privado, especialmente agencias de viajes y operadores receptivos, el impacto no se mide solo en el monto del tributo, sino en la acumulación de cargos locales que terminan encareciendo excursiones y circuitos armados con tarifas cerradas de antemano.
En destinos que funcionan como paradas intermedias dentro de recorridos más amplios -como el norte de Misiones-, la aparición de nuevas tasas obliga a recalcular precios, renegociar contratos o absorber costos en plena temporada alta, un escenario que presiona aún más los márgenes.
Desde el lado de los municipios, el argumento gira en torno a la necesidad de financiar infraestructura y servicios ante un flujo creciente de visitantes, en un contexto de presupuestos locales ajustados y escaso acompañamiento financiero externo.
El desafío, coinciden distintos actores del sector, es encontrar un equilibrio entre sostenibilidad económica del destino y accesibilidad para el turista, una tensión que vuelve a instalarse cada vez que una ciudad decide sumar un tributo específico a la actividad.
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