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Cuando las devoluciones no son un problema

El director de Solvera, Pablo Rodríguez, explicó que la afinada organización financiera de la compañía les permitirá transitar la crisis actual respondiendo a los clientes y también a sus trabajadores. Además, el ejecutivo analizó los cambios que tendrá el negocio turístico "el día después".

En un contexto donde la destrucción de empleo y la bomba de los reembolsos son una sombra amenazante para las empresas del sector, Solvera anunció un doble compromiso: devolver los pagos que correspondan y mantener las fuentes laborales.

“Lo más valioso que tenemos son el equipo y nuestros clientes. Por ende, por un lado, decidimos no bajar sueldos, ni despedir a nadie. Segundo, vamos a estar ayudando a los clientes con todo lo que necesiten: desde devolviendo los pagos en caso que corresponda hasta ayudándolos a repatriar a sus pasajeros. Esto es porque son los empleados y los clientes lo que más vamos a necesitar en la recuperación”, explicó el director de Solvera, Pablo Rodríguez, quien reafirmó: “Si estamos en las buenas haciendo negocios, cómo no vamos a estar en las malas poniendo el hombro”.

LA CLAVE PARA CAPEAR TORMENTAS.

Nuestro optimismo se basa en haber hecho las cosas bien y ser previsores. Eso no permite responder y mantenernos líquidos frente a una crisis como la actual

Nuestro optimismo se basa en haber hecho las cosas bien y ser previsores. Eso no permite responder y mantenernos líquidos frente a una crisis como la actual

Rodríguez sostiene que es optimista sobre el futuro del sector, sin negar que afronta una crisis sin precedentes. Pero de ese buen ánimo en medio de la tormenta se sustenta también en razones materiales y objetivas. “El optimismo se basa en haber hecho las cosas bien y ser previsores. Tenemos una organización financiera muy afinada. Carecemos de deudas de cualquier tipo, ya sea con proveedores y de los clientes con nosotros. Somos una empresa totalmente sana, que además reinvierte una parte de las ganancias en protección futura. Eso no permite responder y mantenernos líquidos frente a una crisis como la actual”, explicó Rodríguez.

LA CABEZA EN EL DÍA DESPUÉS.

Esa condición anticíclica arraigada en la cultura de Solvera le permite a aprovechar los tiempos actuales –donde el movimiento comercial se esfumó- para prepararse y ejercitarse de cara a la recuperación. En concreto, esto implica la realización de mejoras tecnológicas, la actualización de procedimientos y el alistamiento del lanzamiento de un centro de conocimiento propio. “Todo ello mientras ayudamos a nuestros clientes, mantenemos los servicios y estamos atentos a si aparece talento disponible en el mercado. Todas cosas que no podríamos hacer si estuviéramos ocupados en cómo cubrir el cheque de esta semana”, graficó Rodríguez.

ADAPTARSE.

Solvera es miembro del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), una fuente de conocimiento e información importante a la hora de pensar el día después. Rodríguez reconoció que en la reunión de la semana pasada el problema global de los reembolsos se llevó parte de la charla, pero también empiezan a circular datos sobre algunos “brotes verdes” en Asia, donde lo primero en reactivarse es el turismo nacional.

Al respecto, el directivo consideró que en Sudamérica recién en agosto se podría empezar a ver una recuperación del turismo nacional y a partir de noviembre-diciembre un mayor movimiento del internacional.

Los que no van a tener un futuro confiable van a ser aquellos que viven del volumen y tienen márgenes muy pequeños

Los que no van a tener un futuro confiable van a ser aquellos que viven del volumen y tienen márgenes muy pequeños

¿Qué habrá cambiado en el medio? Rodríguez no duda de que el pasajero va a ser distinto: “Los que hacemos marketing turístico vamos a tener que encontrar el punto intermedio entre el miedo y el deseo. Va a haber temor a viajar, pero también una demanda contenida impresionante. La confianza que ofrezca el destino, básicamente en cuanto a lo sanitario, va a ser fundamental”.

Asimismo, consideró que el viajero del día después va a valorar más el servicio, en parte porque muchos van a reconocer la profesionalidad y esfuerzo del agente de viajes que los trajo de vuelta. La otra cara de la moneda es la mayor conciencia de la soledad que percibió aquel que no tuvo asesoramiento en un momento difícil porque eligió otro camino al momento de contratar su viaje.

Por otra parte, el turista va a apreciar más los destinos no muy masificados y los productos más exclusivos.

Ahora bien, cómo se transformará el ecosistema del negocio turístico en función de ese cambio. “Obviamente va a ser un negocio diferente. Los que no van a tener un futuro confiable van a ser aquellos que viven del volumen y tienen márgenes muy pequeños, pero aun si tienen estructuras muy grandes”, presagió el director de Solvera.

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