La devaluación del peso argentino en un 106% acumulada en 2018 puede volverse un espejismo para quien crea que ahora para un extranjero con dólares una estadía en la Ciudad de Buenos Aires le sale menos de la mitad de lo que le costaba el 1° de enero.
Tras la megadevaluación, Buenos Aires es un 24% más barata para los turistas con dólares
De acuerdo a un informe del Estudio Singerman & Makón, la capital argentina es la cuarta ciudad más competitiva de la región y se abarató en todos los productos y servicios que componen la canasta de consumo de un turista promedio. Comparado con febrero, la estadía diaria es un 23,5% más económica. En ese período, la moneda local se devaluó un 90%, pero la alta inflación impidió que el posicionamiento fuera aún mejor.
Obviamente Argentina ganó competitividad como destino receptivo, pero es poco lo que sabemos respecto a cuánto de la devaluación se lo “comió” la inflación o cuánto influyeron en este aspecto las depreciaciones que tuvieron las monedas locales de otros países.
Es esa mirada complementaria donde el aporte de informe sobre competitividad turística por precio del Estudio Singerman & Makón (es parte de un trabajo más amplio de la consultora) se vuelve más significativo, ya que permite determinar cuánto y en qué se “abarató” la Ciudad de Buenos Aires en relación a otras 24 grandes capitales del mundo.
De acuerdo al informe, Buenos Aires se mantiene entre las 10 urbes más competitivas de la muestra, ubicándose en una franja de gasto promedio diario que va desde los US$ 200 a los US$ 300.
En realidad, esa condición ya la tenía en febrero cuando el dólar orillaba “apenas” los $ 20. Donde se aprecia el efecto de la megadevaluación es en el detalle. Por ejemplo, comparado con febrero, el costo diario promedio de una canasta de productos y servicios que integran la experiencia turística (hoteles, gastronomía, entretenimientos, taxis, indumentaria y bienes de consumo) pasó de US$ 276 a US$ 211 a inicios de diciembre. O sea, la misma experiencia se abarató unos US$ 65 desde principios de 2018, lo que equivale a una mejora de la competitividad en precios del 23,55%.
Considerado en forma aislada ese número pareciera mucho. Leído teniendo en cuenta que la devaluación en ese período llegó al 90% puede dar la impresión de que podría haberse recuperado aún más competitividad.
Consultado al respecto, el director de la consultora encargada del informe, Pablo Singerman, recordó que muchas monedas perdieron valor frente al dólar en lo que va del año: “La moneda turca se depreció un 35%, la de Brasil un 13% y la de Uruguay un 12%, por sólo citar algunas. O sea, si bien la nuestra fue la que más se devaluó, el cimbronazo cambiario afecto a casi todos los países del mundo. Eso compensa”.
De hecho, otro factor que le puede restar peso al impacto de la megadevaluación es la inflación, que en los primeros 10 meses del año acumuló la friolera de un 40%. Eso explica que destinos que depreciaron su moneda mucho menos que la nuestra ganaran casi tanta competitividad como Argentina. “Es cierto que con el transcurso de los meses hubo un traslado de la devaluación a precios, mientras que en los otros destinos considerados los mismos se mantuvieron estables. Eso hace que, si bien nuestra depreciación fue mucho mayor, otros países ganaran a la larga en competitividad. En Argentina es al revés, primero con la devaluación se gana mucho terreno y después con la suba de precios se empieza a recortar”, respondió Singerman.
COMPARANDO.
De todos modos, aun considerando las variaciones de la competitividad por precio de los otros destinos, entre febrero y diciembre Buenos Aires se abarató comparativamente más que algunos de sus competidores. Tomando como base el estudio de Singerman & Makón sobre 24 urbes, nuestro país pasó del puesto 18° al 21° en el ranking por tarifas (sólo es más caro que Asunción, Bogotá y La Paz). De hecho, se ha vuelto más conveniente para un turista con dólares que Montevideo, Lima y Quito, cosa que a principios de año no ocurría.
Además, mejoró en términos relativos en todas las categorías medidas en el estudio, siempre ubicándose en el tercio más competitivo de la muestra.
“Buenos Aires está muy bien parada en todos los rubros respecto a otros competidores de Sudamérica, algunos de los cuales tienen mucha variación entre los items”, comentó Singerman, quien de todos modos advirtió: “Seguramente, a medida que se vayan ajustando los precios locales habrá que mirar cuánto perdió respecto a países que no restan competitividad por inflación. Pero la foto de noviembre-diciembre, previa a la temporada de verano, es muy favorable para Argentina”.
LOS QUE MÁS MEJORARON.
Los tres componentes en los cuales Buenos Aires se volvió y es más competitiva respecto al resto es en costo de la indumentaria, en la canasta de bienes de consumo y en taxis.
Tanto en indumentaria como en productos se pasó del puesto 12° al 20° y 21°, respectivamente. O sea, el valor de la canasta de ropa considerada por la muestra (dos jeans, un vestido, dos pares de zapatillas, una gafas y zapatos, todo de marca) pasó de US$ 851 a US$ 625. Asimismo, la de bienes (agua, gaseosa, chocolate y elementos de aseo) cayó de casi US$ 18 a US$ 13.
En los taxis la mejora relativa fue menor, pero siguen siendo los cuartos más económicos en el ranking.
HOTELES Y GASTRONOMÍA.
Las tarifas hoteleras son las sextas más baratas entre las 24 consideradas por el trabajo, aunque de acuerdo al estudio no implica una mejoría relativa en el posicionamiento con respecto a las otras ciudades. En parte porque entre los meses considerados (febrero y diciembre) descendió la tarifa promedio en dólares en la mayoría de las urbes. De acuerdo al informe (que mide el precio medio de una habitación de 10 hoteles 4 estrellas por destino), en general bajó de US$ 172 a US$ 150 la noche, lo que implica un retroceso de casi el 13%. En cambio, la mejora de la competitividad en alojamiento para Buenos Aires fue del 26,5% (de US$ 117 a US$ 86).
Por último, otro rubro sensible al bolsillo del turista es el gastronómico, donde la Ciudad mejoró dos lugares (se ubica 18°) en términos de competitividad respecto al momento previo a la megadevaluación. En base al relevamiento, el costo promedio de un almuerzo en un restaurante de la zona céntrica es de US$ 20, lo cual lo hace un destino conveniente no sólo a nivel global, sino incluso regional.
Con lo cual, la situación en términos de precios del destino se ha vuelto favorable en términos generales respecto a sus vecinos. El tema será cuidar que la inflación no se coma la competitividad ganada.
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