El desmantelamiento presupuestario del Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur) previsto para 2019 generó dos reacciones en paralelo entre los funcionarios provinciales de Turismo y empresarios: sorpresa y preocupación.
Muchos ministros, secretarios y empresarios se enteraron atónitos a través de este medio de que el Instituto contará el año que viene con solo US$ 15 millones para todas las acciones de marketing en el exterior (un 61% menos de recursos en dólares). Un asombro que revela que ni siquiera fueron comunicados de la decisión del Poder Ejecutivo. Sin ir más lejos, para muchos –hasta el cierre de esta edición– la única información disponible, seguían siendo los datos publicados por este semanario.
En ese contexto, es de una meridiana obviedad la aclaración de que los funcionarios de la Secretaría de Turismo de la Nación (Sectur) nunca levantaron el teléfono para “consensuar” con sus “socios privados” de la Cámara Argentina de Turismo (CAT) ni con su “equipo país” del Consejo Federal de Turismo (CFT) cómo administrar el brutal recorte de fondos propinado al Instituto, cuya dirección comparten.
O sea, no estaban enterados del tijeretazo, pero tampoco fueron consultados a la hora de decidir que, con las monedas que quedan, la participación en ferias y encuentros de comercialización se reducirá de las 149 previstas en 2018 a apenas 30 en 2019 (ver gráfico). O sea, la decisión de apostar a las acciones de promoción online (el único ítem que crece) corre 100% a cargo de los vocales que representan a la Secretaría de Turismo.
NI UN MENSAJE DE WHATSAPP.
“La definición de con cuántos recursos vamos a contar pertenece al Poder Ejecutivo, lo que podríamos consensuar es qué hacer con ese presupuesto. Pero eso tampoco pasó, no tuvimos una reunión del Inprotur donde se nos haya informado esto”, señaló el presidente de la CAT y como tal director del Inprotur (donde la Cámara tiene 3 de los 11 miembros titulares), Aldo Elías. De más está aclarar que los otros dos vocales titulares por el sector privado también se enteraron del tijeretazo leyendo La Agencia de Viajes (Ladevi).
Increíblemente, tampoco los ministros y secretarios provinciales de Turismo (que a través del CFT cuentan con tres directores titulares) fueron consultados o informados. De hecho, con excusas varias, los funcionarios prefirieron no responder a los llamados de este medio porque no sabían qué decir. Por caso, Martina Pikielny, directora titular del Inprotur y subsecretaria de Turismo de la provincia de Buenos Aires, nos informó a través de su vocera que no tenía dos minutos libres para referirse al tema, ya que se encontraba abocada a la organización de la FIT. Tampoco el presidente del CFT y presidente del Ente de Turismo porteño, Gonzalo Robredo, creyó necesario comentar la novedad “ya que es un tema que corresponde al Inprotur y no estamos al tanto”, como dijo a través de su equipo de prensa.
El único que atendió el llamado fue el ministro de Turismo de Chubut y vocal suplente del Inprotur, Herman Muller, quien confirmó que él y sus colegas se enteraron por Ladevi del gigante recorte presupuestario: “Sé que los vocales titulares se encontraron con la sorpresa de este cambio… de este tremendo ajuste”.
Al lado de la reducción a una quinta parte de la participación en ferias, podría parecer que estas “menudencias” del consenso son anecdóticas. Lo cierto, es que tal vez lo serían si, por un lado, no vulneraran lo previsto en el decreto reglamentario de la Ley Nacional de Turismo (ver recuadro) y, por otra parte, no fueran “menudencias” sistemáticas.
Por ejemplo, lejos (muy lejos) está el Inprotur de cumplir con la obligación de reunirse una vez por mes. Además, las pocas veces que se reúne se incumple adrede con el plazo previo de convocatoria a los miembros del Directorio. Con lo cual, el quorum y los votos para aprobar las cosas se termina cubriendo con los que están en el radio de las oficinas del Inprotur, o sea, quienes caminan tres cuadras desde Suipacha 1111 hasta la sede del Instituto.
Consultado al respecto, el chubutense Muller confesó: “Muchas veces nos enteramos de las reuniones sobre la fecha, lo cual nos complica asistir y por eso no participé en las últimas”. Sin ir más lejos, el propio ministro se enteró por nuestro llamado de que el 25 de octubre está prevista la próxima reunión del Directorio (“todavía no me informaron, pero quiero ir justamente para tomar posición”).
TOMAR POSICIÓN.
Al principio decíamos que después de la sorpresa, vino la alerta. Ni el carácter inconsulto, ni el contenido del plan “bonsai” de acciones en el exterior pasó inadvertido. Asumiendo la opinión de la CAT, Aldo Elías señaló: “El recorte nos produce un nivel de preocupación fuerte. Vamos a tratar de generar una resolución favorable porque es imposible pensar en trabajar la agenda de todo un año con esta asignación presupuestaria”.
Las provincias, las que hablan y las que eligen el off the récord, tienen la misma preocupación. No sólo porque la vidriera para posicionarse en el mercado internacional se redujo de un año a otra una quinta parte, sino porque varias de ellas tenían programas específicos de promoción de productos acordados con el Inprotur, que ahora quedan con un signo gigante de pregunta.
SE PASARON DE LA RAYA.
Hace más de un año que desde este medio venimos advirtiendo del singular expolio de recursos que sufre el sector, el cual se profundizó en los últimos dos períodos.
Como es sabido, las actividades y estructuras de la actual Secretaría de Turismo y el Inprotur se financian enteramente con lo recaudado en el Fondo Nacional de Turismo, básicamente integrado por el impuesto del 7% sobre los pasajes aéreos, marítimos y fluviales al exterior. Ese Fondo es administrado por Suipacha 1111 y es de asignación específica. O sea, no puede ir a otro lado que no sea a la SecTur o al Inprotur, que se lo distribuyen en un 60% y 40%, respectivamente. Como dice el artículo 23 del decreto reglamentario de la Ley Nacional de Turismo: “Los recursos que constituyen el Fondo serán de administración exclusiva de la Secretaría de Turismo para el cumplimiento de sus objetivos”.
Pero desde hace tres años se expolia al sector turístico de los recursos que genera y que la ley establece como inviolables. En lo que va de 2018 los pasajeros argentinos que cruzaron las fronteras pagaron –seguramente sin saberlo- $ 4.200 millones que el Estado se comprometió por ley a utilizar para propiciar el crecimiento de la actividad interna y receptiva. Sin embargo, en ese mismo período al sector sólo se le permitió usar $ 2.895 millones, de los cuales a su vez sólo gastó $ 1.300 millones.
¿Es algo nuevo y desconocido por las autoridades? Para nada, en 2017 Turismo recaudó por el fondo de asignación específica $ 4.371 millones, pero recibió un crédito presupuestario de $ 2.645 millones del cual gastó casi $ 2.000 millones. Dicho de otro modo, sólo se le permitió usar un 60% de lo que la Ley de Turismo establece sin dobleces.
Más llamativo aún es que los cálculos en el Presupuesto para 2019 insistan en desvirtuar la aplicación de la ley. Para el año que viene se estima que los ingresos del Fondo que deberían destinarse al Inprotur para la promoción internacional serán $ 2.800 millones, o sea un 140% más de los previstos para 2018 y casi un 50% más de lo que se terminará embolsando en el año en curso. Sin embargo, en 2019 sólo se le destinarán al ente $ 604 millones. Algo más de una quinta parte de lo que la ley prevé destinársele.
La novedad es que, en medio de un rectore brutal del presupuesto, por primera vez el sector privado estaría dispuesto a pedir explicaciones frente al incumplimiento de la ley. “Tenemos que trabajar en que se cumpla con el presupuesto que por ley debería ir a la SecTur y al Inprotur. Hay que resolver el tema, porque hay un problema ya vinculado a lo legal. Más aún siendo que esta erogación está absolutamente ligada a lo que la actividad genera”, señaló Aldo Elías, quien planteó sin dobleces: “Nosotros no le pedimos plata al Tesoro Nacional, le pedimos que nos den la que nos corresponde”.
Según el presidente de la CAT no es un mero discurso y van a trabajar junto al secretario de Turismo, Gustavo Santos, para ampliar el presupuesto previsto en el proyecto 2019: “No sé en qué porcentaje, pero vamos en búsqueda de un número que se parezca bastante más al que por ley nos corresponde”.
No soy yo, sos vos
En el proyecto de presupuesto 2019, la Secretaría de Turismo justificó la reducción del 80% de las participaciones en eventos del trade a partir de una supuesta “evolución” de público que elige su destino de viaje “en base a un concepto diferente”. Pero no es el único criterio polémico en la planificación del Inprotur. En las rendiciones de cuentas a la Contaduría General de la Nación de 2015, 2016 y 2017, el organismo justificó el hecho de que sistemáticamente se participó de la mitad de los encuentros comerciales previstos a principios de año (ver gráfico) sencillamente debido “a la escasa participación e interés del sector privado”. Un argumento tácito para explicar que de 143 encuentros en 2016, 122 en 2017 y 94 en 2018, se pase a solo 15 en 2019.
Consultado al respecto, el presidente de la CAT (entidad encargada de organizar las misiones de empresarios y comercializar los espacios) reconoció que hay una media verdad en ese diagnóstico: “Todos te piden que quieren más encuentros de comercialización, vos los armás y a veces cuando pedís que levanten la mano los que van a participar ya son muchos menos respecto a los que reclamaban al principio”. Sin embargo, Elías también dijo que a veces las convocatorias de operadores locales no son buenas porque se hacen a último momento o la respuesta de los empresarios del exterior no fue satisfactoria. “Hay responsabilidad de ambas partes. Por eso le estamos planteado al Inprotur que nos presente con tiempo una agenda anual y así vamos a lograr comprometer a los operadores a participar”, completó el dirigente.
Breve catálogo de leyes incumplidas
En las situaciones relatadas en esta nota fueron apareciendo hechos que en el fondo no son más que incumplimientos a lo previsto en el decreto reglamentario de la Ley Nacional de Turismo (N° 1297/2006). A saber:
1) Art. 15: “Los miembros del directorio deberán reunirse como mínimo una vez por mes”. Transitando octubre, sus miembros no recuerdan haberse juntado más de cuatro veces en 2018.
2) Art. 17 incs. B, C y K: Allí se dispone que el Directorio tiene los atributos de administrar los fondos, aprobar el presupuesto y elevarlo al Poder Ejecutivo, y abonar los planes, programas y prioridades en materia de promoción. En la nota quedó claro que las provincias y los empresarios son -con suerte- meros firmantes de las actas de cumplimiento de esas atribuciones, pero lejos están de tener un rol activo en las definiciones de fondo.
3) Art. 23: “Los recursos que constituyen el Fondo Nacional de Turismo serán de administración exclusiva de la SecTur”. En los hechos, menos de la mitad de lo recaudado por el impuesto a los pasajes al exterior se termina destinando a la actividad.
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