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Los riesgos de manchar la percepción de seguridad de un destino

El raid delictivo que en los últimos 30 días afectó a un puñado de turistas en la Ciudad de Buenos Aires obliga a repensar cómo la percepción de seguridad es clave para la elección de un destino.

En un mundo globalizado los destinos no sólo compiten por sus precios, sino por la calidad que son capaces de ofrecer a sus visitantes. Hasta ahí, una verdad de Perogrullo.

Sin embargo, lo interesante sería repensar el concepto a la luz del raid delictivo que en los últimos 30 días afectó a un puñado de turistas en la Ciudad de Buenos Aires. Básicamente porque las cuestiones de seguridad son un componente clave a la hora de evaluar la relación precio/calidad.

De otro modo, Damasco, en Siria, sería hoy la ciudad más visitada (es la más barata en dólares, según Economist Intelligence Unit) y no aquella donde ningún extranjero querría ir.

DESTINO SEGURO: EL RIESGO DE LAS PERCEPCIONES.

Pero sin caer en el paroxismo de la desgraciada situación siria, lo cierto es que hoy los problemas de seguridad en sus distintos niveles empiezan a naturalizarse y ya no son tan extraordinarios como hace 20 años.

Sin embargo, ese tuteo con el riesgo tiene una cara mucho más peligrosa para algunas regiones que otras. Nadie se preguntó si Nueva York seguía siendo un destino seguro para visitar luego de que el 31 de octubre de 2017 cinco amigos rosarinos fueran asesinados cuando pedaleaban por una bicisenda en Manhattan.

Ni los brasileños dejaron de desear recorrer Londres a pesar de que en 2005 Jean Charles de Menezes recibiera siete tiros de la Scotland Yard al ser confundido con un terrorista.

Cómo se explica entonces que haya casos que conmocionen al punto de influir en la elección de un destino y otros que no. “El sector turístico debe ser consciente de que la seguridad es un área sensible que involucra diferentes percepciones y enfoques de los riesgos, y está sujeto a distorsiones, manipulaciones y exageraciones más allá de la situación real”, advierte un añoso pero detallado estudio de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

Ese terreno tan jabonoso es el que transita la Ciudad de Buenos Aires desde el brutal asesinato de un visitante inglés cuando ingresaba a un hotel 5 estrellas en la zona más protegida de la urbe.

“¿Tiene Argentina un problema de seguridad? El asesinato de un turista británico fuera del hotel de lujo aumenta los temores de viaje”, tituló el escritor y editor del prestigioso medio The Telegraph, Chris Moss, el 16 de noviembre.

Un poco más allá va el corresponsal de viajes de The Independent, Simon Calder, quien encabeza su cobertura preguntándose: “Tiroteo en Argentina: ¿Cuáles son los riesgos para los turistas británicos cuando visitan Latinoamérica?”.

Con más o con menos enjundia muchos diarios del “mundo desarrollado” (particularmente Estados Unidos e Inglaterra) se reiteran las mismas preguntas.

LA RESPUESTA CÓMODA: MEJOR QUE SAN PABLO Y RIO.

La sola reproducción de ese tipo de preguntas es un daño en sí mismo a la imagen del destino. Sin embargo, en el caso de que los lectores decidan ir más allá de los titulares y de la reproducción del video que registró plano a plano el ataque, los lectores se sorprenderían con definiciones muy amigables para con la Ciudad de Buenos Aires.

“El asesinato de un turista es siempre un horror, pero no debería desalentar a la gente de visitar Argentina”, aclara inmediatamente el periodista de The Telegraph, quien lo justifica de la siguiente manera: “En comparación con su vecino Brasil, o con otros más al Norte, que tienen serios problemas por la presencia de bandas de narcotraficantes y carteles de droga, es un país seguro”.

En la misma línea el reportero de The Independent señala que “a pesar de este terrible ataque, Buenos Aires y el resto de Argentina se mantienen relativamente seguros. El Foreign Office dice que 111 mil viajeros británicos visitaron el país en 2018 y muy pocos de ellos experimentaron problemas”.

No es menor el dato de que también Simon Calder matice las condiciones de seguridad de Buenos Aires con comparaciones con otras urbes de la región: “Las capitales y las grandes aglomeraciones urbanas como San Pablo y Río en Brasil son particularmente propensas a una gran cantidad de robos. Los viajeros son particularmente vulnerables en lugares con gran cantidad de turistas, como Cusco, Perú, Cancún y la Riviera Maya, en México”.

Así como los medios tratan los riesgos desde una perspectiva regional, muchos turistas piensan sus viajes a Sudamérica como única frontera. Entonces, la cuestión de la percepción de la seguridad se vuelve una tarea a trabajar coordinadamente para las autoridades nacionales si no se quiere que una situación arrastre a otra.

INDICES DE SEGURIDAD EN TURISMO: JUGANDO A LA MANCHA VENENOSA.

En ese sentido, hay un dato para estar muy atentos. Uno de los índices más respetados de seguridad urbana para extranjeros en viaje a nivel internacional es el que elabora el prestigioso The Economist.

Sobre las 60 ciudades medidas en el subíndice de “Seguridad Personal”, las urbes latinoamericanas -todas menos Santiago- están en el último tercio. De hecho, entre los 20 peores puntajes, ocho son de la región: Buenos Aires (42º), Lima (45º), Río de Janeiro (46º), San Pablo (47º), Ciudad de México (51º), Quito (54º), Bogotá (56º) y Caracas (59º).

Ahora bien, es casi el único listado donde Buenos Aires no sale favorecido. La realidad es que -más allá de unas advertencias cada vez más extensas- la capital de Argentina figura con el menor nivel de riesgo en todos los sistemas de clasificación de destinos.

El más afamado es el que elabora el Departamento de Estado de Estados Unidos, donde pese a las numerosas precauciones sugeridas (incluso señala que el crimen en las calles es un problema en Buenos Aires, Rosario y Mendoza), nuestro país está catalogado con el Nivel 1, que implica advertencias normales aplicables a cualquier destino internacional.

Brasil, México, Colombia, Perú, Ecuador e incluso Chile, por ejemplo, están en un Nivel 2, por el cual el gobierno estadounidense sugiere a sus ciudadanos “ejercer una mayor precaución” en destino. Naturalmente, Venezuela está en el Nivel 4, “Do not travel”.

También el Foreign Office británico reconoce que son pocos los casos de ataques a sus ciudadanos en suelo argentino, aunque en sus advertencias incluyó esta semana un reporte del asesinato ocurrido días atrás en Puerto Madero.

Pero también a nivel privado Buenos Aires es considerado un destino seguro. La compañía global de salud y seguridad SOS International elabora año a año un mapa de riesgos para asesorar a sus clientes que viajan al exterior.

Nuevamente, Argentina y Buenos Aires son -junto con Chile- un área de bajo riesgo para viajar en un subcontinente donde la mayoría de los países son de nivel medio (San Pablo, Río, Bogotá, México) y alto (Caracas y varias zonas de México). De hecho, para esta consultora nuestro país tiene el mismo color que Estados Unidos o la mayoría de los países europeos.

¿Son para sorprenderse estos indicadores? Es relativo. Si lo miramos estadísticamente, lo cierto es que esos números coinciden con las calificaciones que hacen los turistas internacionales que visitan la Ciudad.

Según la encuesta que hace el Ente porteño, para el 93% de los visitantes la seguridad en destino es de buena a excelente. Es decir, menos de 1 de cada 10 señaló que era mala o regular. Además, entre 2009 y 2018 hubo un incremento positivo en la evaluación de la seguridad en los corredores turísticos.

Según la Defensoría del Turista porteña, casos de semejante violencia como el reciente son anormales, aunque tres de cada 10 denuncias recibidas tienen que ver con robos o hurtos menores.

BUENOS AIRES: DEL DICHO AL HECHO.

Ahora bien, estos datos lejos están de restarle atención a la reacción en bloque que hubo la semana pasada por parte de las entidades empresarias del sector en Argentina.

“La gravedad de los incidentes ocasionados significa un retroceso para la imagen, la hospitalidad y la promoción de nuestro país ante el mundo”, señaló la Cámara Argentina de Turismo (CAT) en referencia al asesinato del empresario británico Matthew Gibbard.

Asimismo, desde la Faevyt repudiaron “enérgicamente” los hechos e instaron a las autoridades a tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los argentinos y extranjeros que visitan la Ciudad.

Y tal vez la más dura fue la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT) que no titubeó en resaltar que los robos y situaciones de violencia en las inmediaciones de establecimientos de alta gama se vienen repitiendo con frecuencia y alertan a quienes están planeado sus vacaciones en Argentina.

Efectivamente, no es necesario retrotraerse al caso del visitante estadounidense apuñalado en La Boca en diciembre de 2017, ni al sueco baleado y amputado hace apenas un año en el barrio de Monserrat.

Sólo en el último mes se sucedieron media docena de ataques violentos a turistas, entre los que se destacan: un empresario canadiense que hacía el check in en el InterContinental, un ejecutivo danés interceptado cuando se dirigía en auto hacia el Hilton, otro en la puerta del Alvear Icon, un británico golpeado y robado en Las Cañitas.

Solo la suerte evitó que en apenas 30 días, ese despliegue de violencia pensada y planificada contra turistas no se convirtiera en seis homicidios en vez de uno solo.

Y si -como dijimos- la seguridad como clave para la elección de un destino es una cuestión de percepción, no debería ser un tema con el cual las autoridades jueguen a los dados.

Ipsos y SOS International: lo que cambia las decisiones de viajes

SOS International, junto a Ipsos, presentó días atrás un estudio que analiza las previsiones de más de 1.300 tomadores de decisiones de viajes de negocios en todo el mundo.

El 51% afirmó que los riesgos para la salud y la seguridad aumentaron este año y un 47% cree que incluso se incrementarán en 2020. Y, un dato para tener presente, el 68% dijo que las amenazas a la seguridad y un 52% que los disturbios civiles serán las principales razones por las que los gerentes esperan cambiar los itinerarios el año que viene.

Y entre los ocho cambios geopolíticos que las organizaciones deberían tener en cuenta figura la posibilidad del incremento de levantamientos populares en América Latina.

Al margen de este estudio, por estas tierras todos los operadores turísticos receptivos coinciden que más que los asaltos violentos esporádicos, lo que más retrae la demanda son las imágenes de desórdenes civiles y alteración de la paz social.

Algunos nos contaron cómo en los últimos años los casos del turista sueco y estadounidense tuvieron un impacto mucho menor que, por ejemplo, la transmisión en cadena de los incidentes en el Congreso en 2017 tras la aprobación de la reforma previsional.

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La seguridad en números

  • 8 de los 20 peores puntajes en seguridad personal urbana, según The Economist, corresponden a ciudades latinoamericanas: Buenos Aires (42º), Lima (45º), Río de Janeiro (46º), San Pablo (47º), Ciudad de México (51º), Quito (54º), Bogotá (56º) y Caracas (59º).
  • 1 es el nivel de seguridad de Argentina (advertencias normales) para el Departamento de Estado de Estados Unidos. Brasil, México, Colombia, Perú, Ecuador e incluso Chile, por ejemplo, están en un Nivel 2 (“ejercer una mayor precaución”)
  • 6 fueron los ataques violentos contra turistas en tan solo el último mes.

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