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La inseguridad vuelve a desafiar al destino

El drama del turista sueco Christoffer Persson reinstaló el debate en la opinión pública sobre si la Ciudad de Buenos Aires es insegura o no para los visitantes. Según la Defensoría del Turista porteña, los casos de semejante violencia son anormales, pero tres de cada 10 denuncias recibidas tienen que ver con robos o hurtos menores. Confían en reactivar la Mesa Turística de Seguridad.

Los cientos de notas en los medios nacionales e internacionales que reflejaron el drama del turista sueco Christoffer Persson, quien fue baleado durante su viaje a la capital argentina y sufrió la amputación de una pierna, y los miles de reproducciones del tétrico video que muestra la violencia del asalto padecido en pleno centro porteño por la pareja de visitantes nórdicos son un magullón importante a la imagen del destino. Que esa lastimadura no termine infectando la incipiente recuperación del turismo hacia Argentina dependerá de que no se repitan nuevos episodios de semejante dramatismo y que los visitantes extranjeros sigan siendo un blanco poco usual en una ciudad cada vez más violenta.

Lo cierto es que el caso de Persson disparó inmediatamente el recuerdo de un año atrás cuando el turista estadounidense Joe Wolek fue asaltado en La Boca y recibió 10 puñaladas en el intento por robarle la cámara. Menos recordado es el puntazo padecido por un turista ruso en Congreso en enero de 2018 al ser abordado por tres delincuentes que le quisieron sustraer el equipo fotográfico.

Por eso no extraña que en un contexto sensibilizado por la representación mental de un turista que ingresa caminando y se irá en silla de ruedas haya vuelto a instalarse en la opinión pública la cuestión sobre si la Ciudad de Buenos Aires es insegura o no para los turistas.

 

VIOLENCIA INUSUAL.

“Las situaciones de esta gravedad no llegan ni siquiera a ser una por año”, le respondió a este medio Daniel Minbielle, jefe de Asesores de la Defensoría del Turista de la Ciudad de Buenos Aires. El funcionario dijo que no han registrado un aumento en el número de asaltos a turistas ni tampoco de la violencia con la que se cometen: “Se mantienen los mismos números de años anteriores. Desgraciadamente hace un año pasó algo similar con el turista estadounidense en La Boca. Pero pasó todo el año sin ningún incidente de esta magnitud”.

 

LA VIOLENCIA MÁS USUAL.

Si bien todavía no están los números definitivos de las estadísticas de la Defensoría, Minbielle adelantó que aproximadamente 3 de cada 10 denuncias recibidas en sus diversas sedes tienen que ver con hechos delictivos en contra de visitantes nacionales o extranjeros. “Mayormente casos de punguistas, carteristas o arrebatos de cámaras. Todos de una cuantía menor. Tampoco identificamos que se estén volviendo más violentos”, amplió el representante de la Defensoría.

En 2017 (el último dato disponible) el organismo recibió unas 160 presentaciones de viajeros, tanto nacionales como extranjeros, que denunciaron haber padecido algún delito urbano. La cifra implicó un caso cada 55 horas, siendo el Centro (Florida, Obelisco y Plaza de Mayo), Recoleta y La Boca las zonas donde más robos sufren los extranjeros. 

Y aunque pareciera mucho, desde la Defensoría insisten en que la capital argentina es de las urbes más seguras de la región.

“El turista no está exento de lo que sucede en la Ciudad y el problema social que tenemos, más aún hoy cuando está más expuesto y es un viajero más autónomo que antes”, opinó Minbielle.

 

PREVENIR ES LA CUESTIÓN.

Cada vez que ocurre un hecho como el que le sucedió al turista sueco el sector se rasga las vestiduras por el impacto que le puede provocar a la actividad, pero es poco lo que ese lamento se transforma en iniciativas.

“En Turismo tenemos que diseñar acciones en conjunto con las asociaciones privadas, porque es un tema muy delicado para tratarlo sin que el mensaje se convierta en un búmeran. Hay que formar una mesa público-privada para generar advertencias que no se nos vuelvan en contra y ayudar al turista para que tenga algún tipo de precaución”, opinó Minbielle.

De hecho, en agosto pasado la Cámara Argentina de Turismo junto con el Ministerio de Seguridad de la Nación, la cartera de Turismo, el Ente porteño y la Defensoría del Pueblo constituyeron la denominada Mesa Turística de Seguridad, pensada como un espacio para el consenso y la coordinación de acciones a nivel nacional. Pero fue la primera y última noticia que se tuvo de esa iniciativa

“La mesa se formó, hubo un impasse y ahora aspiro a que volvamos a juntarnos y retomar el diálogo con acciones concretas”, reflexionó el funcionario de la Defensoría. “Mientras tanto y como paliativo estamos con los senderos turísticos seguros”, amplió Minbielle mientras acompañaba a los padres del turista sueco y monitoreaba el funcionamiento del que está ubicado en La Boca. Los senderos empezaron a funcionar este año utilizando el mismo personal de los escolares -previamente capacitados junto con la Asociación de Guías Aguitba- para que hagan prevención en determinados enclaves turísticos.

En números

de cada 10 denuncias tramitadas en la Defensoría del Turista tienen que ver con hechos delictivos.

160 denuncias de delitos urbanos fueron realizadas en 2017 por turistas nacionales y extranjeros, a razón de 1 cada 55 horas.

FUENTE: la-inseguridad-vuelve-a-desafiar-al-destino

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