Si el turismo es un viaje de descubrimiento, Claudio Palacios ha sido mucho más que un pasajero en esta travesía: ha sido el capitán de un barco que durante cuatro décadas navegó con rumbo firme por las aguas siempre cambiantes de la industria.
Claudio Palacios en la sede de Juliá Tours en el microcentro porteño.
Claudio Palacios festeja 40 años de trayectoria como director de Juliá Tours.
Un joven soñador quien con 27 años asumió la dirección de una empresa que con el tiempo se convertiría en referente indiscutido del trade turístico.
Corría el 1° de marzo de 1985 cuando este entusiasta del turismo aterrizaba en Juliá Tours, en un país que aún se acomodaba a la nueva democracia y en una industria que funcionaba sin Internet, sin redes sociales y con tarifas impresas en papel. "Era todo más artesanal. Mucho contacto personal, mucha visita cara a cara. Había que insistir, estar presente. La credibilidad se construía con cada apretón de manos", recuerda Palacios con una sonrisa.
Una trayectoria marcada por la pasión y la resiliencia
Antes de llegar a Juliá Tours, Claudio había hecho escuela en Viajes Marsans, donde comenzó como cadete y ascendió hasta convertirse en gerente de ventas. Allí conoció a su mentor, Paco Peirat, quien luego lo invitaría a sumarse a Juliá para dirigir lo que en ese entonces se llamaba Multirama S.A., hasta que poco después se transformó en la marca que hoy todos conocen.
Desde aquel primer día en su nuevo despacho, Palacios entendió que el desafío era enorme: posicionar a la empresa entre los principales jugadores del mercado mayorista. Y lo logró. Hoy, 40 años después, Juliá Tours sigue siendo un emblema de confianza, trayectoria y excelencia en el turismo.
“Nos tocó vivir de todo. La época de los vuelos chárter, el auge del Caribe, el uno a uno, el corralito, devaluaciones, restricciones para transferir divisas, la pandemia… Siempre decimos que la crisis más difícil es la que está por venir, porque las otras ya las superamos”, reflexiona Palacios, con la serenidad de quien ha sabido adaptarse a cada tormenta.
El secreto para mantenerse en la cima del turismo
¿Cuál es la clave para seguir vigente después de cuatro décadas en una industria tan volátil? "No hay mucho secreto", confiesa. "Trabajo, trabajo y más trabajo. Tener una línea de conducta, ser confiable, saber escuchar y adaptarse a cada época."
La empresa pasó de 14 empleados en sus inicios al sólido equipo de 128 personas que ostenta en la actualidad. "Nunca fuimos de los que hacían locuras. Siempre supimos dónde estábamos parados y eso nos permitió atravesar las crisis sin perder el rumbo", explica.
El canal de ventas de Juliá Tours se mantuvo siempre fiel a su esencia: trabajar exclusivamente con agencias de viajes, sin vender directamente al público. Una filosofía que, en tiempos donde la digitalización cambia las reglas del juego, sigue siendo una apuesta firme. "Nosotros apostamos a la relación, a la confianza. El agente de viajes sigue siendo fundamental", subraya.
Mirando al futuro: nuevas oportunidades en el horizonte
A pesar de su vasta trayectoria, Palacios no deja de sorprenderse con la evolución del turismo. "El viajero cambió, busca experiencias más personalizadas, escapadas cortas. Hay una gran demanda de destinos exóticos como China o Japón, pero también coexisten desafíos como las restricciones en algunas capitales europeas o la incertidumbre económica", analiza.
¿Y el futuro de Juliá Tours? "Mientras haya pasión, Juliá seguirá en movimiento", asegura Palacios, que a sus 67 años, sigue con la misma pasión que el primer día: "Soy un privilegiado. Trabajo en lo que amo, he recorrido el mundo, he hecho amigos en cada rincón del planeta", dice con emoción. Su mayor orgullo, sin embargo, no son los destinos visitados, sino el equipo que lo acompaña: "Juliá Tours es una escuela, un lugar donde muchos aprendieron y crecieron. Saber que dejamos huella en la industria es impagable".
En esa tónica, cuando se le pregunta por lo que viene, responde con su característico humor: "Capaz que en unos años estamos vendiendo viajes a Marte, charteando cohetes. Pero mientras haya gente con ganas de conocer el mundo, el turismo va a seguir siendo una industria apasionante."
No obstante, su mirada revela algo más: el orgullo de haber construido un legado, de haber sido parte de la historia del turismo y, sobre todo, de haber disfrutado cada kilómetro del camino. Porque al final del día, el turismo no es solo un negocio, es un arte. Y Claudio Palacios, con su espíritu incansable, ha sido uno de sus grandes artistas.
Cuatro décadas después, sigue siendo el mismo chico que un día empezó como cadete, con sueños grandes y una mochila llena de ilusiones. La diferencia es que hoy, en su equipaje, también lleva 40 años de historia, de resiliencia y de un amor inquebrantable por el turismo.
La trayectoria de Claudio Palacios en imágenes
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