Entrevista

Benjamín Liberoff: ¿Estamos trabajando para la reanudación?

Benjamín Liberoff, exministro de Turismo de Uruguay, explicó que hay una serie de cuestiones básicas que no se están tomando en cuenta para la Pospandemia.

Diversos debates y análisis tratan de delinear cómo será el nuevo turismo pospandemia. Pero todos apuntan al mediano plazo, en lo inmediato, cuando del switch se active. Hay una enorme cantidad de interrogantes. Benjamín Liberoff, exMinistro de Turismo de Uruguay y hombre de una vasta experiencia en el sector, se refiere a algunos de esos aspectos, válidos para toda la región y habla del concepto de “soberanía de control sanitaria”.

“En los últimos tiempos ha comenzado un intercambio y al mismo tiempo medidas concretas sobre lo que sería un pasaporte sanitario. En realidad, hablamos de un certificado, no de un pasaporte en sí. Esto es importante de remarcar y se debe preguntar quién expediría un documento de estas características, como sería los mecanismos de verificación y quiénes aceptarían estos certificados”, comentó Benjamín Liberoff. “Pero además hay un componente particular que ha surgido en las últimas semanas, que es la reserva que los distintos países tienen según el tipo de vacuna que suministran. Por ejemplo, la Sinovac que es aplicada en mucho de nuestros países, en porcentajes importantes, no es reconocida por la Unión Europea.

-Y Chile utiliza extendidamente la vacuna Sinovac…

-Y Uruguay también: 60% de las vacunas aplicadas y a aplicar son Sinovac; 30-35% son de Pfizer y 5% de AstraZéneca. En estos momentos ya se superaron en Uruguay las 2 millones de dosis, de las cuales 1,4 millones con una primera dosis y 700 mil con dos. En la semana que viene, otros medio millón de personas, de 30 a 50 años, con Sinovac y en mayo se completará otro medio millón de Pfizer con los cuales se completarán los rango etarios mayores.

El otro aspecto que está apareciendo son las nuevas cepas que pueden disminuir, por ahora no (y ojalá no ocurra) pero puedan bloquear la inmunidad que generan estas vacunas. A su vez, ya se habla de que en el caso de Pfizer podría necesitarse incluso una tercera dosis.

Todo esto impone a los sectores turísticos buscar un respaldo, una cooperación mucho mayor con los científicos a los efectos de ver de qué manera se puede encontrar una ventana de oportunidad para el turismo que, así como está hoy, tiene notorios problemas para sobrevivir.

-¿A qué llama usted “Soberanía de control sanitario”?

-En el caso de Uruguay, desde mayo o junio del año pasado, el transporte internacional de mercancías tuvo un tratamiento especial en la frontera. Se generó allí una cierta infraestructura para chequear a los choferes de modo independiente en Uruguay, sin depender de los resultados de las pruebas PCR que trajeran, o no, los conductores. Yo me pregunto, ¿cuál es la diferencia entre un chofer argentino y el dueño de una propiedad que viene regularmente a vacacionar? Sería bueno que los científicos opinen sobre eso y puedan dar respuestas y detallar en qué condiciones ellos entienden que se pueden dar las oportunidades para generar ventanas de realización de turismo. ¿No se podría generar la misma infraestructura en la frontera para recibir a viajeros con paquetes comprados previamente? Con esto ya tenemos alguna experiencia porque Buquebús instaló un laboratorio en su terminal, lo mismo sucedió en el aeropuerto de Carrasco, y en las instalaciones del Enjoy, de Punta del Este. Además, tenemos una app que llama Coronavid.uy que permite tener trazabilidad de la persona. De modo que, si tenemos soberanía sanitaria, sino dependemos de documentos que vienen de afuera, sino que las podemos generar de modo independiente, la seguridad sanitaria mejora. En el aeropuerto, en todo este tiempo se detectaron apenas cuatro o cinco casos.

-Pensar en la pospandemia es central.

-El gran tema aquí es que no está escrito cuándo y cómo vamos a salir. Y si no trabajamos en perspectiva del mientras tanto y el después, vamos a andar muy mal. Europa por estos tiempos trata de salvar desesperadamente su temporada de turismo con los propios europeos. Hablan de turismo interno. Incluso en Uruguay, si la perspectiva es que, en los próximos dos meses, un segmento que va de los 65 a los 85 años van a tener dos dosis aplicadas, quiere decir que hay ciertas condiciones para generar un movimiento turístico con cierta seguridad. Y las ofertas hay que discutirlas ahora, no cuando la gente esté terminada de vacunar. En general, prepararnos en cuanto a la oferta, los recursos y capacitación sanitaria de los recursos humanos, e incluso mejorar al máximo la infraestructura para lo sanitario, esas son medidas que hay que tomar ahora y discutir ahora. En los documentos que veo, en las declaraciones a través de los medios de comunicación, el concepto de soberanía de control sanitario no lo he visto y vamos indefectiblemente hacia algo de eso.

-Antes hablaba de que Europa no reconoce la Sinovac, pero lo mismo sucede a nivel regional

-Argentina vacuna primordialmente con Sputnik V y Sinopharm. Pero en Uruguay no se están usando esas vacunas, no se reconoce la Sputnik V pero sí la Sinovac. A su vez, Argentina no reconoce la Sinovac. Imaginemos que para octubre o septiembre ya hay un mercado de entre 250 mil y 300 mil argentinos que ya están vacunados. ¿Qué hacemos en Uruguay? ¿Reconocemos como válida o no a la Sputnik?

-Pero además hay un problema adicional y es que además hay argentinos vacunados en Estados Unidos, ¿es válido ese certificado en Uruguay, porque no proviene de la autoridad argentina?

-La vacuna de Janssen, laboratorio de Johnson & Johnson, no está reconocida tampoco en Uruguay. Por eso el concepto de “soberanía de control sanitario” me parece relevante. Ojalá después se pueda ir ajustando e intercambiar con los vecinos.

En el caso de Argentina, Uruguay y Brasil, para cada uno de nuestros países, entre los otros dos son alrededor del 70% de los potenciales visitantes. No hablamos de cuántos chinos o europeos van a venir, estamos hablando de porcentajes importantes.

En la última reunión de autoridades de turismo en República Dominicana se habló de inversiones, pero de esto nada. La vida real y concreta para todos nosotros se resuelve en primera instancia en la región.

-No hay un trabajo regional mancomunado sobre esto. Falta una puesta en común…

-Buenos Aires tenía 1 millón de visitantes uruguayos al año. Si sumamos el resto del país, vamos a 1,2 millones. Uruguay tiene 2 millones de turistas argentinos al año… si estuviéramos resuelto esto, podríamos incluso lograr que argentinos y uruguayos que no vacacionan ni en uno ni en otro país, pudieran quedarse viajando en la región, al menos esta vez.

-¿Y ha podido plantear este tema? ¿Lo ha dialogado con las autoridades?

-Tu sabes que ha habido en Uruguay, recientemente un cambio de gobierno. En mayo del año pasado entregamos al gobierno, al presidente Lacalle Pou, un documento con medidas e ideas, no solo de turismo, pero muchas se referían a él. El gobierno tiene la legitimidad de gobernar como le parezca, pero no respondió. En diciembre pasado volvimos a presentarlo y le planteamos al gobierno, en el ámbito turístico, que deberíamos sentarnos en una mesa todos los actores políticos y sociales para hablar de estos temas. Elaboramos un nuevo documento con medidas, que en pocos días más presentaremos nuevamente, que podrían ayudar a sobrevivir a un sector devastado como este. Una vez más lo haremos llegar al gobierno. Las ideas las hemos conversado con varios actores del turismo.

-Porque son cuestiones separadas, ¿no? Una cuestión son las ayudas para sobrevivir este trance complicado, pero otras son las cuestiones a definir, para cuando se produzca la reapertura.

-Yo no soy científico ni nada parecido. Tomo datos de la realidad y que se conocen públicamente. De pronto los científicos y médicos dicen que planteo un disparate y afirman que hasta dentro de tres años no se puede hacer. Lo que está claro es que si apostamos a lo que hemos venido haciendo se va a complicar más “el mientras” y “el después”.

Por ejemplo, investigar cómo están y piensan los mercados en la región, sobre todo los vacunados, debiera hacerse ahora, no después. Sin embargo, el Ministerio de Turismo de Uruguay está parado. Tenemos un proyecto BID (Banco Interamericano de Desarrollo) en marcha, con fondos pendientes, y no lo estamos aprovechando. Con eso podríamos reconvertir y actualizar la oferta y mejorar la infraestructura, sobre todo lo relacionado con lo sanitario.

Se planteó en Uruguay aprovechar la experiencia argentina de la Pre-venta, pero no se ha tomado. El abanico de lo que hemos planteado al gobierno es amplio, incluso quisimos llevar alguna de estas iniciativas al Congreso y el oficialismo votó en contra. Estamos perdiendo un tiempo valiosísimo. Para Uruguay, donde el turismo representó entre el 8% y el 9% del PIB como actividad económica, el 8% de la mano de obra, un total de más de 100 mil puestos de trabajo directos e indirectos, que no se esté mirando esto amenaza con generar al país pérdidas muy grandes.

Porque va a ser más difícil recuperarnos si encima perdemos capacidad. El Sheraton de Montevideo se reconvirtió a un modelo co-working, el Splendor se vendió y está cerrado, hay otros cuatro hoteles que han cerrado o están en vías de reconversión. En Punta del Este, el Enjoy cerró al igual que el Gran Hotel, pero hay decenas de pequeños y medianos emprendimientos que hoy también están cerrados. Cuando tengamos la posibilidad de reabrir, vamos a tener menos capacidad de recibir viajeros. El capital humano capacitado que se pierde por estos cierres es difícil de recuperar después.

¿Quién es Benjamín Liberoff?

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