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OPINIÓN. El dulce encanto o la complejidad de gestionar la abundancia en turismo

En esta columna Jordi Busquets complejiza el debate de causas y efectos en torno a las situaciones de rechazo al visitante en el caso de Barcelona y lo problematiza a una escala mayor.

El turismo comprendido como un fenómeno genérico para todos es uno de los logros más significativos de la democracia en los tiempos actuales. A su vez, es una realidad social que contribuye al entendimiento entre los pueblos y al desarrollo de flujos económicos entre mercados emisores y receptores. Al mismo tiempo, se da la circunstancia de que el volumen de viajes internacionales es hoy 30 veces superior al de hace poco más de medio siglo.
Estos intercambios económicos han permitido constituir una actividad cuya facturación es multimillonaria, que ha promovido empleo y facilitado la conservación del patrimonio de los países turísticos.
Por otra parte, no es menos cierto que el elevado número de visitantes globales y locales puede en algunos casos morigerar el placer de la experiencia y lesionar la calidad de vida de los residentes.
Durante los últimos tres meses se han multiplicado las notas, con diversos matices, para tratar la situación de España y de Barcelona, en particular.
Para algunas personas provenientes de la cultura, España no ha sabido explorar con imaginación el turismo porque el mismo constituyó una herencia del franquismo. Para estos autores, en el ADN del franquismo no estaba el turismo y banalizan la actividad. No miden los efectos y consecuencias que esta actividad generó para posibilitar la recuperación de una España totalmente devastada después de la guerra civil. Por alguna razón, en su momento la industria automovilística de España asoció el lanzamiento de sus nuevos modelos a los nombres de los destinos íconos de ese país.
Para los mismos analistas, la llegada de un "turismo low cost" puede llegar a convertir al mediterráneo en un "vertedero humano". Una vez más, frases impactantes que no llegan a analizar razones profundas para medir las consecuencias de unos arribos que este año casi superarán los 85 millones de llegadas.
Para esos millones de visitantes la iconografía del destino España pasa por una copa de vino blanco, un buen Rioja o una paella, pero el análisis debe incluir la exitosa cooperación público-privada en la captación de los mercados y la situación social y política de los mercados con los cuales compite. Todo eso posibilitó que esta actividad acelerara la recuperación de España luego de la reciente recesión económica.

 

LA RIDICULIZACIÓN DE LOS GUIRIS.
Otra de las críticas agudas que nos ha sorprendido es la acentuada ridiculización de los GUIRIS (visitantes). Ahora bien, en vez de mofarse de sus conductas, acaso no deberían preguntarse qué se ha hecho para enseñar a los mismos a vivir una España diversa y diferente. Qué han realizado para evitar algunos desbordes de esos GUIRIS. En un país donde las leyes existen, así se evitarían comportamientos que no son tolerados en sus países de origen y salvarían las reacciones no deseadas de los residentes. Y, por sobre todas las cosas, sortearían el mofarse de aquel que intentando gozar del solaz y esparcimiento deja parte de su renta en casa.
La obsesión por España que ejercen los visitantes no debe ser caracterizada como banal ni ridícula. Para algunos intelectuales es una obsesión atávica por el paraíso.
Aun cuando para muchos los GUIRIS del presente tengan una menor capacidad de gasto que los del pasado, en el presente los avances de la tecnología y la transformación en los negocios ha realmente universalizado el viajar.

 

CUÁNTOS CABEN.
El gran debate será analizar cuántos millones caben en el paraíso o cuántos queremos que ingresen en un destino. A qué costo y en qué condiciones para que, entre otros aspectos, sostengan la calidad de vida de los residentes.
El verano europeo que ya finaliza mostrará que España se ha transformado en una nación con más de 130 millones de ciudadanos. Es decir, es con certeza el territorio más poblado de la región. Pero eso es, sin dudas, una realidad compleja de gestionar de modo de dar una respuesta que satisfaga a todos.
Los especialistas ingleses en su libro "Congestion Management at Cultural and Natural Sites" presentan tres etapas bien definidas a la hora de planificar y así resolver de manera anticipada los riesgos de la masividad. Primero, se definen las modalidades de saturación, los sectores de actividad y los grupos expuestos a ella, así como la relación de responsables de los diferentes segmentos implicados que pueden hacer frente más eficazmente dicha sobrecarga. Segundo, se exponen las soluciones, las técnicas y procedimientos que con mejor resultado se están empleando contra la saturación en sitios y destinos. Tercero, se analizan casos reales, en los cuales se describen los problemas y las buenas prácticas utilizadas en varios lugares turísticos de éxito y relevancia universal.

 

EL CASO BARCELONA.
Barcelona fue incluida en los últimos tiempos en la presentación pública de hechos vandálicos, cuando grupos de personas atacaron y amenazaron algunos productos icónicos de la ciudad condal. El turismo genera en Barcelona más de € 13.400 millones al año (es decir, 37 millones por día), más de 120 mil puestos de trabajo y casi el 12 % de su PBI.
También podríamos presentar dos facetas adicionales que el turismo ha potenciado: la suba de los alquileres y el desborde del uso de los espacios públicos de una ciudad concebida en primer lugar para el disfrute de sus residentes.
A su vez, también podríamos mencionar los consensos para dosificar los ingresos al Par Güell, la exigencia de gestión sustentable para los cruceros que llegan al Puerto, la certificación "biosphere" para la ciudad, la incorporación de las empresas a los servicios de accesibilidad para discapacitados y personas con movilidad reducida y los más de 500 mil visitantes por año que en la oficina de Turismo de Barcelona aportan fondos para causas sociales y solidarias.
Seguramente esto último es insuficiente en una ciudad donde sus arribos más que duplican al número de la población residente. Sólo el dialogo puede ser el vehículo para lograr las soluciones que brinden respuestas satisfactorias a las partes. Por eso una de las preocupaciones en el caso de Barcelona es que el tema se ideologice, en vez de lograr superar los obstáculos con inteligencia.


A MODO DE CONCLUSIÓN.
En general, el sector turístico se expresa altamente satisfecho cuando son muchos quienes visitan las ciudades, recorren los senderos, se maravillan con los museos y gozan de los espacios naturales. Ello debe siempre preocuparlo, así como ocuparlo, pues al incrementarse el número de visitantes la calidad de la experiencia se deteriora. Especialmente en lugares que son como paneles de miel y pueden degradarse.
En nuestra opinión, esta mirada siempre debe privilegiar la calidad de vida de los residentes. En modo alguno como foto antagónica, sino como justificación de los fines por los cuales se ha seleccionado al turismo para desarrollar y lograr el crecimiento de un destino.

*es director de JJB & Associattes Tourism Consulting, asesor especial del secretario general de la OMT, integra el Panel de Expertos de la OMT, apoderado para Argentina de Innova Tax Free, profesor universitario y miembro fundador de la Academia Argentina de Turismo.

 

FUENTE: opinionel-dulce-encanto-o-la-complejidad-de-gestionar-la-abundancia-en-turismo-

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