Con niveles de ocupación cercanos al 90%, la Costa Atlántica cerró 2025 con un fuerte repunte del turismo interno, en un contexto de consumo cauteloso y un exterior cada vez más caro para los viajeros argentinos. Expectativas favorables para el verano.
La Costa Atlántica se llena otra vez: fin de año con alta ocupación y un verano bajo examen
La Costa Atlántica cerró el año con niveles de ocupación hotelera cercanos al 90%. Repunte clave para el turismo interno y buen síntoma para el verano.
La Costa Atlántica llena cierra el año: alta ocupación y un verano que se juega día a día.
De esta manera, el último tramo de diciembre confirmó un cierre de año positivo para los destinos de playa bonaerenses. Miles de turistas los eligieron para celebrar Año Nuevo, impulsados por la cercanía, la diversidad de la oferta y la decisión de priorizar viajes nacionales frente a un escenario económico todavía ajustado.
El fenómeno se da tras un año desafiante para el sector turístico, atravesado por la caída del poder adquisitivo, el aumento de costos operativos y un viajero más selectivo, que define su escapada a último momento.
Costa Atlántica con ocupación alta y destinos con plazas casi completas
Localidades como Mar de las Pampas, Cariló y Pinamar lideraron los niveles de ocupación, con registros que superaron el 85% y picos cercanos o superiores al 90%.
En tanto, Mar del Plata mostró un ingreso sostenido de visitantes y cifras en ascenso en los días previos a Año Nuevo. (Vacaciones: viajar a Miami cuesta lo mismo que ir a Cariló, y Chile es más barato que la Costa Atlántica)
Desde el sector hotelero coinciden en que gran parte de la demanda se concentró en estadías cortas, escapadas de cuatro a cinco noches y decisiones tomadas sobre la hora, una tendencia que se consolida frente a la cautela del gasto familiar.
Enero bajo la lupa: buen arranque, pero reservas moderadas
El desempeño del fin de año funcionó como un termómetro clave para el inicio de la temporada alta.
Si bien las reservas anticipadas para enero avanzan a un ritmo más lento que en otros veranos, el movimiento de último momento permitió mejorar las proyecciones respecto de semanas anteriores.
Empresarios turísticos advierten, sin embargo, que el desafío será sostener el flujo durante todo el verano, en un escenario de estadías más breves y una demanda fragmentada.
Un turista más corto, más medido y sensible al precio
El cierre de 2025 confirma un cambio estructural en los hábitos de viaje: menor duración promedio de estadía, mayor rotación de visitantes y un consumo más ajustado.
Aun así, los altos niveles de ocupación generan un impacto positivo en la actividad gastronómica, comercial y de servicios, especialmente en los destinos de menor escala. (Descuentos para las vacaciones: el turismo interno necesita crédito para moverse este verano)
Scioli, Teruel y Deyá: señales políticas y empresariales ante el repunte
Desde el Gobierno y el sector privado coincidieron en que el buen cierre de año en la Costa Atlántica funciona como una señal alentadora para el inicio del verano, aunque con advertencias sobre la fragilidad del contexto.
El secretario de Turismo, Daniel Scioli, destacó el movimiento registrado en los principales destinos y sostuvo que “el turismo interno vuelve a mostrar su capacidad de generar actividad y empleo, incluso en escenarios económicos complejos”, al tiempo que remarcó la importancia de sostener la competitividad.
Por su parte, la presidenta de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), Laura Teruel, señaló que el nivel de ocupación “confirma que la demanda está, pero con un turista más cuidadoso, que decide a último momento y ajusta su gasto”, y advirtió que el reto será transformar estos picos en una temporada más equilibrada.
En tanto, el presidente de Faevyt, Andrés Deyá, afirmó que el movimiento de fin de año “es una buena señal para las agencias de viajes y toda la cadena turística”, aunque subrayó la necesidad de previsibilidad y reglas claras para consolidar la recuperación.
Un verano con ocupación alta, pero bajo presión
El desafío que se abre para la Costa Atlántica ya no pasa solo por lograr altos niveles de ocupación en fechas clave, sino por sostener rentabilidad, empleo y flujo turístico durante todo el verano, en un contexto donde el turista está presente, pero decide cada gasto con lupa.
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