Guerra de tarifas y el vértigo de un nuevo cambio en el consumo

La semana pasada se autorizó a vender pasajes por debajo del piso tarifario, en determinadas circunstancias. Más allá de las primeras reacciones y promociones, ¿la decisión impulsa un cambio en los hábitos de consumo? 

Vale aclarar que el piso tarifario no se eliminó, vale aclarar que se puede cobrar por debajo en tickets que se vendan hasta 30 días antes de la fecha de partida. Pero los datos se perdieron en la vorágine de las primeras reacciones. Un Ministerio de Transporte exultante habló en un comunicado de 180 mil pasajes vendidos, o lo que es equivalente: todos los pasajeros que volaron a Mendoza durante julio, por ejemplo. "Gracias a esto cada vez más argentinos van a poder volar. Los pasajeros pueden encontrar más ofertas con mejores precios y aumentarán las promociones en momentos de temporada y en vuelos con baja ocupación”, afirmó el titular de la cartera, Guillermo Dietrich.  
Y es que queriendo demostrar “que pueden”, las dos más grandes lanzaron contundentes promociones. Aerolíneas Argentinas habló de 5.400 tickets vendidos en las primeras 10 horas promoción, “lo que representa siete veces más que el monto comercializado en un miércoles habitual”. La propuesta fue “volar a todo el país desde $ 499 por tramo” (incluye selección de asiento, catering abordo en vuelos superiores a dos horas, y un bolso de mano de hasta 8 kg. en cabina). El equipaje debe ser facturado aparte pero cuenta con una bonificación del 60%. 
Latam por su parte registró un récord histórico de ventas llegando a 11 mil tickets en una mañana, con pasajes desde $ 449 por tramo, siempre que se compre un pasaje round trip (la tarifa incluye la posibilidad de transportar un bolso de mano de hasta 8 kg. en cabina y despachar en bodega hasta 23 kg. y sin contar tasas). Los pasajes se vendieron en estas condiciones desde el 1° al 8 de agosto, y son para viajar desde el 31 de agosto de este año y hasta el 30 de agosto de 2019, exceptuando feriados, fines de semana largos, enero y febrero. 
Finalmente, Flybondi se redefinió como “ultra low cost” y lanzó una promoción de $ 199 por tramo para 10 mil tickets, a todo el país. La iniciativa debía durar del 31 de marzo al 5 de agosto, pero el stock de tickets se agotó mucho antes. En un día, la empresa comercializó poco más de 24 mil pasajes. 
 
LO QUE VIENE. 
Se instala ahora una discusión de cuánto tiempo se puede extender la guerra de tarifas y quién tiene la espalda para aguantar muchos tickets vendidos a niveles tan baratos. Por el momento fueron promociones puntuales y con determinada extensión, casi experimentos. 
Pero hay otra arista para analizar y es el cambio de los hábitos de consumo que esto puede generar. En principio, la clara noción para el pasajero de que, si planifica más sus viajes, si compra los tickets con más tiempo de antelación (al menos un mes) puede acceder a tarifas mucho mejores. Esto siempre fue así, en realidad, pero la diferencia entre las tarifas de los tickets comprados con mucha antelación respecto de los adquiridos más sobre la fecha no era tan grande. 
Pero, además, por otro lado, se desacopla riesgosamente el ticket aéreo de otros servicios: en términos de tiempo los pasajes se deberían ahora comprar antes que el resto de los servicios. ¿Y si con los pasajes emitidos en la mano no se consigue la habitación de hotel? 
Por supuesto que se trata de cuestiones que no pueden ser ordenadas ni manipuladas, pero concretamente pueden generar varios dolores de cabeza. 
 
LA LECTURA DEL MERCADO. 
En el marco de la 7° Convención Nacional del Grupo GEA, dialogamos con varios agentes de viajes para conocer una primera impresión sobre la guerra de tarifas y lo que desatará. Casi en su totalidad, la lectura es positiva.  
“Hace tiempo que la prioridad no pasa por la venta de tickets aéreos porque más allá de las decisiones de las aerolíneas respecto a la venta directa y la eliminación de las comisiones, el pasajero cambió sus hábitos de consumo”, consideró Cecilia de Volder, de Namasté Viajes de La Plata. Y agregó: “Igualmente si la guerra tarifaria próspera y se sostiene en el tiempo, implicará que más personas están volando, y de esa manera sí tendremos más servicios terrestres para comercializar”. “Como agente de viajes prefiero que el pasajero venga con el pasaje comprado, porque este producto suele encarecer la tarifa final y termina siendo responsable de que se caigan las ventas”, concluyó De Volder. 
En el mismo sentido, Cynthia Leone, de Leone Viajes, de Rosario, opinó que la “irrupción de las low cost nos ha beneficiado e impulsado este nuevo escenario de tarifas aerocomerciales. Las agencias tendremos mayor demanda porque un nuevo público se suma al negocio y habrá que adaptarse para responder a sus necesidades en las fechas que tengan cerrado el viaje”. 
Desde La Plata, Carlos Leguizamón, de Get Travel Market, matizó el análisis afirmando que no es nuevo el hecho que “los pasajeros compren directo”. “Hay una gran cantidad de clientes que buscan ofertas en los metabuscadores y luego recurren a la agencia para contratar los servicios complementarios”, expresó Leguizamón. Y concluyó: "Lo que si noté después de la devaluación es que estos pasajeros están optando por comprar la hotelería, las excursiones, el alquiler del auto y hasta las cenas o trajes de nieve en las agencias. Siempre es un desafío conseguir estos servicios complementarios”.  
Estela Giordano, de Around The World, de la Ciudad de Buenos Aires, celebra “la liberación de las tarifas y que el pasajero venga con su ticket”. “Al no ser una agencia IATA, prefiero no vender aéreos porque se me disparan las tarifas”, explicó y continuó: “Será una oportunidad para que se amplié el espectro de pasajeros”. 
Algunos empresarios son un poco más cautos ante el impacto de las bajas tarifas, pero alientan esperanzas ante el cambio. “Que existan precios más baratos no es malo para la sociedad y es parte del futuro. Si aumentará el volumen de turistas viajando no sabría decirte, porque depende de cuánto se sostienen estas tarifas”, aseguró Pablo Goldstoff, de Momo Viajes, de la Ciudad de Buenos Aires. “Celebro esta medida más allá de que no creo que repercuta en mi negocio. Los pasajeros que compran directo rara vez se acercan para comprar los demás servicios, y en caso de que lo hagan siempre se termina consiguiendo disponibilidad”, concluyó Goldstoff. 
En el mismo sentido, María Luján Marcaccio, de Finisterre Viajes, de Junín, dijo que “la gente ve las tarifas y se entusiasma, aunque no siempre confía en ellas. De hecho, vienen a preguntarnos por la veracidad de las mismas y nos piden que les armemos un viaje de acuerdo a los precios vistos en una promoción”. “Siempre es complicado conseguir disponibilidad accesible en Argentina en la prestación de servicios terrestres”, consideró Marcaccio. 
Acaso con una lectura más integradora o filosófica, Jorge Szwarcnabel, de Grado 42, de El Bolsón, expresó: “Debemos repensar el negocio para ser parte del mismo y no debemos esperar al pasajero sino irlo a buscar con tarifas competitivas, tanto en servicios aéreos como terrestres. Los hábitos de consumo van cambiando permanentemente, y la eliminación del piso tarifario será un nuevo escenario para que los pasajeros aprovechen la guerra de tarifas”. “Que los pasajeros vengan a la agencia con el vuelo resuelto puede implicar que los servicios sean más caros, pero no complicará nuestro trabajo”, concluyó Szwarcnabel. 

FUENTE: guerra-de-tarifas-y-el-vertigo-de-un-nuevo-cambio-en-el-consumo-

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