Mediante un tweet, Mike Pompeo, secretario de Estados de los Estados Unidos, anticipó que había ordenado al Departamento de Transporte (DOT), prohibir los vuelos chárter a todas las ciudades cubanas, a excepción de La Habana. “Esta acción evita que el régimen de Castro use las ganancias de los ingresos para reprimir al pueblo cubano”, indica Pompeo.
En octubre pasado, el gobierno de Donald Trump decidió restringir los vuelos regulares de Estados Unidos a Cuba, permitiendo que se siguiera operando sólo a La Habana y eliminando los servicios hacia Varadero, Holguín, y Pinar del Río, entre otras ciudades cubanas. Esos vuelos eran consecuencia de la distención en el enfrentamiento entre Washington y La Habana, generada durante la Administración Obama.
Sin embargo, el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca generó un nuevo endurecimiento en el conflicto. Primero se restringieron los vuelos regulares y quedaba, desde la perspectiva y la operatoria turística, abierta la puerta de los charters, que ahora se acaba de cerrar.
No es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos toma medidas contra la actividad turística y que éstas impactan en las estadísticas sectoriales. Por ejemplo, las consecuencias del conflicto comercial Estados Unidos-China: la USTA (United State Travel Association, Asociación de Turismo de Estados Unidos), indicó puntualmente que durante el primer trimestre de 2019, el flujo de turistas chinos al Gran País del Norte se desplomó un 4%, luego de que cayera un 6% al cabo de 2018. El dato de pérdidas no es menor porque se calcula que cada viajero chino gasta en Estados Unidos cerca de US$ 6.700. Por otra parte, este flujo se mantuvo a un crecimiento anual del 20% entre 2006 y 2016.
El conflicto fronterizo con México, el debate sobre la construcción del muro en la frontera con México y la decisión de deportar inmediantes indocumentados, ha impactado en otro de los flujos importantes, por volumen, el de los viajeros mexicanos, se desplomó en 2019 un 5%.
Todo esto impacta en cifras aún más globales, mientras que Estados Unidos en 2015, acaparó un 13,7% de los arribos globales, para 2018 esa misma cifra había caído a 11,7% y esto supuso una pérdida de US$ 5 mil millones para el turismo estadounidense.
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