Las estadísticas de septiembre publicadas por el Indec no traen grandes novedades, lo cual no quita lo impactantes que son. El receptivo continuó creciendo a un ritmo considerable (+9,1), mientras el emisivo no aflojó y duplicó las tasas de incremento de los arribos internacionales (+18,1%).
El emisivo triplica el crecimiento del receptivo en 2017
Mientras que en lo que va de 2017 llegaron al país 105 mil extranjeros más que en el mismo período de 2016, partieron por avión desde todos los aeropuertos casi 550 mil más argentinos que en los nueve primeros meses del año pasado. El saldo entre arribos y salidas por avión ya superó entre enero y septiembre la cifra de déficit de todo 2016.
En el acumulado de los tres primeros trimestres la diferencia se ensancha. Las llegadas por vía aérea a través de todos los aeropuertos tuvieron una recuperación del 6,1% respecto a 2016, totalizando 1,8 millones de pasajeros extranjeros. En el mismo período, el número de argentinos que viajaron fuera del país por todos los aeropuertos no sólo fue casi el doble (3,4 millones contra 1,8 millones), sino que cuadruplicó la tasa de incremento del receptivo (+18,9%). Dicho de otra manera, mientras que en lo que va del año arribaron 105 mil extranjeros más que en el mismo período de 2016, salieron por avión 550 mil más de argentinos que en los nueve primeros meses del año pasado.
BRASIL SE VISTE DE HÉROE.
Para que los números del receptivo no sean abiertamente frustrantes hay un nombre propio: Brasil. En el tercer trimestre los arribos del país vecino a través de Ezeiza y Aeroparque crecieron un 11,3%, aportando más de 3 de cada 10 turistas y siendo el único mercado que creció de a dos dígitos.
Pero no se trata de una recuperación aislada. Primero, porque la propia Organización Mundial del Turismo dijo esta semana que los viajes de brasileños al exterior crecieron un 35% en lo que va del año. Y, segundo, porque la elección de Argentina ya había crecido un 30% en el primer trimestre y un 15,6% en el segundo.
Por ende, como venimos marcando mes tras mes, el héroe de la remontada del receptivo es Brasil, que produce más de 6 de cada 10 de esos “turistas adicionales” llegados a Ezeiza y Aeroparque.
Sin embargo, las llegadas desde otros mercados a las dos principales terminales aéreas (allí llegan el 92% del total) empalidece. Las de Europa cayeron un 2% en el tercer trimestre, las de resto del mundo retrocedieron un 5% y las de Bolivia un -3,5%. Incluso dos fábricas claves de turistas para Argentina, como Chile y Estados Unidos, tuvieron un alza de poco más de dos puntos porcentuales.
Pero esto tampoco es novedoso. Esos mismos mercados internacionales (Europa, Estados Unidos y los de larga distancia) habían mostrado declives con respecto al primer semestre de 2016.
Son los países que comparten fronteras con Argentina los únicos que en lo que va de 2017 han incrementado un poco el número de visitantes a través de Buenos Aires.
Tal vez por lo dicho recién (sabiendo que los de mercados más lejano vienen por más días) es que el gasto de los turistas extranjeros que arriban vía Buenos Aires apenas haya crecido un 1,4% en el tercer trimestre y la cantidad de pernoctaciones no hayan aumentado a lo largo de todo el año.
BALANZA DESBALANCEADA
Lo que más preocupa es que, a pesar del tibio despertar del receptivo, el saldo de la balanza turística es cada vez más rojo. En todo 2016 la diferencia entre arribos y egresos por todos los aeropuertos había sido de 1,4 millones de viajeros. Entre enero y septiembre de 2017 esa cifra ya supera los 1,6 millones.
La disparidad de ritmos de crecimiento es incluso más evidente entre los ingresos y salidas de dólares por turismo. Tomando en cuenta los datos del gasto de los extranjeros que ingresaron al país vía Ezeiza se observa que desembolsaron en el último trimestre US$ 676,6 millones, apenas un 1,4% más que en el mismo período de 2016. En el caso de los argentinos que viajaron al exterior en esos meses el gasto alcanzó los US$ 1.405,3 millones, registrando una suba interanual del 23,2%.
De hecho, los dólares inyectados por los viajeros extranjeros que desembarcaron en Ezeiza y Aeroparque en lo que va del año sumaron US$ 2.000 millones contra los US$ 4.000 millones que gastaron los argentinos en sus salidas. O sea, la mitad.
En números
38% empeoró el saldo entre ingresos y salidas en lo que va del año.
140.500 turistas extranjeros arribaron en los primeros 9 meses por aeropuertos del interior, aprovechando la mayor conectividad.
586.400 argentinos volaron al exterior sin pasar por Ezeiza y Aeroparque en el mismo período.
105 mil extranjeros más que en el mismo período de 2016 arribaron por avión al país.
550 mil argentinos más volaron al extranjero entre enero y septiembre, que en 2016.
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