Concluido el primer bimestre del año, 2018 no muestra grandes alteraciones respecto a 2017: frente a un emisivo imparable, el receptivo crece a un ritmo moderado pero ascendente.
El crecimiento del emisivo triplica al del receptivo
Si bien ambos crecen, el rojo de la balanza entre arribos de extranjeros y salidas de argentinos se ensancha mes a mes.
Por lo tanto, el déficit en la balanza de viajeros también aumentó casi un 30% (la diferencia se ensanchó en 110 mil pasajeros respecto al mismo período del año pasado).
Es decir, ambos segmentos han tenido un auspicioso comienzo de año. El receptivo con un aumento del 7,1% en la cantidad de extranjeros arribados, pero el emisivo creció un 17,3%. Por ejemplo, en febrero por cada dos visitantes internacionales que recibió el país, cinco argentinos viajaron al exterior.
ÚLTIMAS POSTALES DEL RECEPTIVO.
Los datos de febrero conocidos la semana pasada mostraron un incremento del 4,9% en las llegadas de extranjeros contra el único mes de 2017 en que había caído el mismo índice. Pero si la mirada se recorta a Ezeiza y Aeroparque apenas fue del 2%. De hecho, los arribos superaron sólo a los de 2017 y están lejos de los del bienio 2011-2012 (son un 15% menores a los de siete años atrás).
Pero si algo no tiene el crecimiento del receptivo es homogeneidad. Sólo hay una explicación para que los números del receptivo en febrero hayan sido positivos: Brasil. Los arribos del país vecino crecieron un 26,6%, pero no se trata de una recuperación aislada. De hecho, como venimos marcando mes tras mes, el principal país emisor para Argentina es el héroe de la remontada, ya que produce más de 6 de cada 10 de esos “turistas adicionales” llegados a Ezeiza y Aeroparque.
En cambio Europa tuvo un declive del 1% y las tasas de Estados Unidos sólo fueron un 2,5% mayor a las de febrero de 2017.
Aunque en volumen no sean tan importantes como los ya mencionados, es interesante el incremento del 15% de los viajeros provenientes de mercados de larga distancia.
SIN TECHO
El emisivo no pareciera haber encontrado hasta ahora un punto de estabilización. En febrero creció un 14,3%, a tono con la racha de crecimiento de los últimos tres años y con el hecho de que en 2017 nunca bajó de los dos dígitos interanuales (el promedio fue del 17,7%). También las pernoctaciones suben de a dos dígitos.
Aunque la comparación sea odiosa, a diferencia del receptivo, las de las salidas de argentinos al exterior se producen contra periodos de altísimo crecimiento ininterrumpido. O sea, mientras que el receptivo vía Ezeiza y Aeroparque en el primer bimestre está un 14% por debajo que en 2012, las salidas de argentinos están un 70% por encima de los registros de esa fecha.
Esto explica por qué si bien ambos flujos crecen, el saldo entre emisivo y receptivo no para de ensancharse.
EN NUMEROS
30% aumentó el déficit en la balanza de viajeros.
26,6% crecieron los arribos de brasileños en febrero.
-15% por debajo de los números del bimestre récord de 2012 está el receptivo.
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