De la unanimidad que había recibido la propuesta en el Senado a las importantes modificaciones incluidas en el proyecto aprobado por Diputados no sólo se quebró el consenso, sino que si dilapidó la chance de cerrar el año con una ley que redujera las comisiones y aranceles que cobran las tarjetas de crédito y débito a los comercios.
Por eso la sesión del jueves 24 de noviembre (134 votos a favor, 34 en contra, 7 abstenciones y 81 ausentes) estuvo plagada de cruces entre el oficialismo y la oposición, incluso entre los que votaron por la afirmativa.
En dicha reunión finalmente se respetaron las alícuotas del dictamen alcanzado por el Senado para las micro, pequeñas y medianas empresas que facturen menos de $ 55 millones al año, y se reducirá del 3% al 2% la comisión por el uso de tarjetas de crédito y del 1,5% al 1% por ciento por las de débito.
Asimismo se agregó que las grandes compañías tendrán una disminución paulatina, que llevará los aranceles al nivel de las pymes recién a partir del 1º de enero de 2019. De manera que en 2017 las tasas tendrían un techo del 2,6% para crédito y del 1,3% para débito; y en 2018 bajarían al 2,3% y 1,15%, respectivamente.
Cabe destacar que estos montos ya estaban lejos de los previstos en el proyecto original de los diputados de Cambiemos Eduardo Amadeo y Daniel Lipovetzky, que fue respaldado por el resto de los bloques (el Frente para la Victoria en disidencia parcial)
Por tanto, la no inclusión entre las leyes a tratar en sesiones extraordinarias se encargó de marcar el fin de año anticipado para el proyecto.
Con cambios y polémica, se aprobó el proyecto de ley de tarjetas de crédito
El texto que finalmente recibió la media sanción de la Cámara baja incorporó un criterio de gradualidad en la disminución de las comisiones que cobran las tarjetas de crédito y débito a los comercios. Los que facturen más de $ 55 millones al año tendrán que esperar hasta 2019 para aplicar la tasa reducida. De todos modos, hasta el año que viene no se convertirá en ley.
LOS BANCOS SATISFECHOS.
La CAME, uno de los motores del proyecto, avaló los cambios en el texto aprobado, lo cual fue cuestionado no sólo por los legisladores del Frente para la Victoria, sino hasta por sus pares de la Cámara Argentina de Comercio. Se habló del fuerte lobby de los bancos y de conciliábulos con la entidad pyme.
La Confederación presidida por Osvaldo Cornide reconoció haberse reunido el día previo a la sesión con los presidentes de los Bancos Nacionales y los Extranjeros, con el CEO de Visa y el gerente general de la Asociación que nuclea a las tarjetas de crédito, con quienes terminaron de acordar el texto que finalmente se trató Diputados.
Vale destacar que según cálculos de la CAME, esta medida alcanza a más de 300 mil comerciantes e implicaría un ahorro anual cercano a los $ 5.000 millones para las pymes del sector.
El tema es una obsesión para la entidad, que viene cuestionando el nivel de exacción de recursos que implican los cobros de comisiones en el país, los cuales cifró en $ 14.563 millones en los últimos 12 meses producto de que el 65% de las ventas son con plásticos. De hecho, otro de los argumentos de la CAME es que con la mejora de las condiciones los comerciantes podrían plantearse la posibilidad de tomar dos empleados más o al menos sostener los actuales, en un escenario donde ya cerraron 6.300 locales en los últimos meses.
PRONÓSTICO RESERVADO.
Por último, desde la oposición prendieron las alarmas sobre un probable estancamiento del proyecto una vez que desembarque en el Senado. Por caso, la diputada del Frente Renovador Graciela Caamaño no descartó que la coexistencia de dos textos termine obstruyendo el tratamiento en la Cámara alta. En ese sentido, fueron varios los que cuestionaron la superposición y advirtieron que eso puede llevar el tema a una vía muerta.
Lo propio hizo el legislador del Frente para la Victoria Axel Kicillof, quien además criticó el contenido de la media sanción al considerar que atenta contra los intereses de los consumidores, ya que permite trasladar las tasas a los usuarios de las tarjetas. "Esto va a llevar a que sea más caro comprar con tarjeta que con efectivo. Esto va en contra de la bancarización, que genera comercio limpio", señaló el exministro de Economía.
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