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Transporte

Argentina y Uruguay liberalizan los vuelos: qué cambia con el nuevo acuerdo aéreo

El nuevo acuerdo elimina restricciones sobre frecuencias y capacidad y abre la puerta a más rutas, competencia y conectividad entre ambos países.

En pocas palabras

  • Argentina y Uruguay firman un nuevo Acuerdo de Servicios Aéreos para liberalizar vuelos de pasajeros y carga.
  • Se eliminan las restricciones en frecuencias y capacidad, facilitando la competencia y conectividad.
  • El objetivo es ampliar la oferta de vuelos, rutas y destinos, con potencial impacto económico y turístico entre ambos países.
Resumen generado por Thinkindot AI

Argentina y Uruguay dieron un nuevo paso en su política de cielos abiertos. Los gobiernos firmaron un nuevo Acuerdo de Servicios Aéreos que liberaliza las condiciones para operar vuelos de pasajeros y carga entre ambos países, profundizando el proceso de apertura iniciado en 2024. (El tráfico aéreo creció 13,7% en Argentina en 2025)

El entendimiento no implica automáticamente la llegada de nuevas rutas o aerolíneas, pero elimina restricciones regulatorias y otorga mayor libertad comercial a los operadores.

Argentina y Uruguay firman nuevo Acuerdo de Servicios Aéreos

El acuerdo fue firmado en Montevideo por el canciller Pablo Quirno y su par uruguayo, Mario Lubetkin, y establece un régimen ampliamente liberalizado, con amplios derechos de tráfico y un esquema flexible de rutas.

Una de las principales novedades es que las compañías aéreas podrán determinar libremente la frecuencia y capacidad de sus servicios en función de criterios comerciales, reduciendo las limitaciones gubernamentales para ajustar la oferta a la demanda.

También se facilita la celebración de acuerdos de cooperación entre aerolíneas, incluidos los servicios de código compartido, una herramienta que podría ampliar las alternativas de comercialización y conexión entre destinos sin necesidad de que cada compañía opere todos los tramos con aeronaves propias.

¿Más vuelos entre Argentina y Uruguay?

El objetivo declarado es generar condiciones para ampliar la oferta de vuelos y destinos, promover una mayor competencia y fortalecer la conectividad, con impacto tanto sobre el intercambio económico como turístico.

Sin embargo, la liberalización regulatoria por sí sola no garantiza que aparezcan nuevas rutas: esa decisión dependerá finalmente de la viabilidad comercial que encuentren las aerolíneas.

Actualmente, Aerolíneas Argentinas es la única compañía que mantiene operaciones regulares entre ambos países, conectando Buenos Aires con Montevideo y Punta del Este. Como marcó Aviacionline, compañía opera 24 vuelos semanales hacia la capital uruguaya y cinco hacia Punta del Este, para una oferta conjunta cercana a 25 mil asientos mensuales.

El escenario cambia durante el verano. Aerolíneas Argentinas llevará a 28 las frecuencias semanales hacia Punta del Este y GOL volverá a participar estacionalmente en ese mercado con tres vuelos por semana.

El interior argentino, una oportunidad para ampliar la conectividad

Más allá del mercado entre las capitales, una de las oportunidades que deja el nuevo marco aparece en las conexiones entre Uruguay y el interior de Argentina.

El corredor Buenos Aires–Uruguay tiene hoy un volumen considerablemente menor al de comienzos de siglo: la oferta cayó desde alrededor de 100 mil asientos mensuales hasta los niveles actuales, en buena medida por el auge de Buquebus.

En este contexto, la posibilidad de abrir rutas sin restricciones de frecuencias y capacidad podría facilitar el desarrollo de mercados complementarios.

Cielos abiertos: Argentina y Uruguay profundizan la desregulación

El entendimiento da continuidad al proceso iniciado en junio de 2024, cuando ambos países avanzaron en una política de apertura de cielos y creación de nuevas rutas.

Para Uruguay, además, el acuerdo se inserta en una estrategia regional más amplia. El país viene impulsando iniciativas destinadas a generar más vuelos directos entre ciudades sudamericanas y reducir la dependencia de las grandes capitales y hubs aeroportuarios.

El próximo interrogante será si esa apertura regulatoria consigue transformarse efectivamente en nuevas rutas, operadores y capacidad aérea entre Argentina y Uruguay.