Por Daniel Piana, arquitecto, titular del estudio especializado en arquitectura y diseño interior de hoteles DPA&D, con sedes en Buenos Aires, Miami y Río de Janeiro.
Si hablamos de tendencias en diseño de edificios para la hospitalidad, debemos abordar el concepto de hotelería sostenible. Esto significa integrar variables que sobrepasan una primera condición ecológica y ambiental. En efecto, más allá de la responsabilidad ambiental totalmente imprescindible, el término sostenible abarca también la visión económica y el contexto social. El desafío de diseñadores y arquitectos es traducir estas tres variables clave en el diseño para lograr un negocio exitoso.
Si traducimos la variable económica en el diseño de hoteles, tenemos diversas ideas a llevar a cabo:
• Diseños compactos que ahorran superficie y que permiten lograr calidad de producto; no obstante salvar superficie, redundando en ambos casos en menores costos.
• Tendencias de diseño que apunten a integrar baños con espacios de habitación para maximizar su espacialidad. Debe tenerse en cuenta que el binomio habitación + baño conlleva el 75% del costo de un hotel, y es allí donde tienen que estar los mayores esfuerzos.
• La incorporación de baños prefabricados producen un ahorro del 5% al 10% en el costo de construcción total, incluyendo el menor tiempo de ejecución y la consistencia entre calidad y producto.
• Los tabiques de separación de espacios en seco –llamado Drywall– son más económicos y tienen mejor performance acústica.
Por otro lado, debemos lograr diseños que reflejen nuestra forma de vida actual, con arquitecturas y diseños flexibles que perduren y sobrepasen a las modas, en lucha contra la obsolescencia. Este concepto de Timeless Design produce –junto a una mejora en el retorno económico– una reducción del impacto ecológico e inversiones más controladas. Asimismo, desde la ingeniería debemos reducir el costo operativo con menores consumos, ahorrando energía e integrando tecnología que evite mayores impactos ambientales.
Estas variables deben conjugarse en el diseño de hoteles con dos cualidades irrenunciables: excelencia y eficiencia. La excelencia en arquitectura y diseño debe sumar valor y cumplir con las expectativas cada vez más exigentes de los huéspedes. La competencia se ha transformado en nuestro metro patrón y, como huéspedes, tenemos todas las herramientas de comunicación para calificar y descalificar una experiencia de hospitalidad, por lo que nos hemos tornado más exigentes y demandantes.
Como árbitros consumidores hemos incorporado fuertemente la sustentabilidad como condición irrenunciable en un hotel. La eficiencia está totalmente adherida a lograr ideas y soluciones que permitan llegar a resultados económicos realizables, posibles y perdurables.
Esta condicionalidad económica tiene un correlato social, que agrega el aspecto de la universalidad: significa incrementar cantidad y diversidad de huéspedes a la experiencia de la hotelería y el turismo.
El desarrollo sostenible de la hotelería fluye a la configuración de un mundo más global e integrado, un “Global Village” –Aldea Global– como respuesta al tiempo desafiante en que vivimos.
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