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Nota de tapa

El impacto del dólar sin techo en el turismo

Los empresarios coinciden en que la apreciación del tipo de cambio podría ser una oportunidad para el receptivo y el nacional, pero están alertas de que el efecto devaluatorio no se traslade a los precios internos y se repita un nuevo efecto neutro.

El análisis más habitual entre los legos de la actividad turística ofrece una aritmética perfecta: si sube el dólar cae el emisivo y, por ende, suben el nacional y el receptivo. Por eso, en los medios masivos el emisivo pasó en las últimas semanas de ser señalado como el enemigo número uno de las arcas del Banco Central a ser la principal víctima de una devaluación, que ya acumuló un 60% en el último año. Un panorama que se completa con una pintura que retrata a hoteleros y prestadores locales poniéndose la servilleta para empacharse con el inminente boom del receptivo y del turismo nacional.
Lo cierto es que los actores que cotidianamente transitan los caminos del turismo saben que es hoy una actividad tan diversificada como compleja, donde la aritmética dista de ser infalible.
Salvo en las jornadas con shock cambiario (y a lo sumo con la resaca del día siguiente) la venta al exterior no se frenó para todos por igual, depende del producto en sí, del target del cliente, del canal de venta... En la mayoría de los casos lo que ocurrió hasta el viernes es que se complicaron las ventas que mayor volumen de pasajeros generan, pero que por ser más commodities menor rentabilidad dejan. En cambio, los productos de gama superior se siguieron comercializando a un ritmo razonable.
Por otra parte, es todavía muy temprano para determinar un traspaso de pasajeros de CUN a MDQ sin escalas.

RECALCULANDO.
En un país donde se desayuna incertidumbre ese panorama podría quedar viejo después del viernes pasado. Ya sin la tutela del Banco Central, la divisa estadounidense pegó otro salto de 40 centavos. Claro que para el titular de la entidad, Federico Sturzenegger, lo que dejó de haber tras el acuerdo con el FMI fue justamente incertidumbre, lo cual les insufló ánimos para sacarle el techo de $ 25 que le habían puesto al dólar.
Como sea, el clima en el sector es una mezcla de inquietud y de deseo de que se encuentre un equilibro que no constriña la demanda de viajes al exterior y, al mismo tiempo, brinde oportunidades al receptivo y al nacional.

EL FANTASMA INFLACIONARIO.
El colmo de un empresario turístico bien podría ser tenerle miedo al traslado. Curiosamente, esa es hoy la principal preocupación entre la dirigencia. “Está claro que el riesgo es que el efecto de la devaluación se traslade a los precios. De nuestra parte, vamos a insistir en no aprovechar la situación para salir a aumentar las tarifas”, señaló el presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Aldo Elías, quien agregó: “No tenemos que matar a la gallina de los huevos de oro ni producir un efecto que neutralice el beneficio de la devaluación”.
El mismo déjà vu tuvo el titular de la Faevyt, Fabricio Di Giambattista, quien a la consulta de este medio respondió que no es el efecto del encarecimiento del dólar para el emisivo lo más inquietante: “Me preocupa más la situación general que el tipo de cambio. De hecho, creo que la contra de la devaluación sería que se traslade a precios locales. Eso es lo que suele pasar en Argentina”.
Incluso antes de empezar a contar los platos rotos del emisivo, Di Giambattista planteó que “también habría que poner sobre la mesa el tema de las tasas de interés, que son las que sirven para financiar tanto a las empresas como a los clientes. Hoy hay menos cuotas y las tasas que existen son directamente impagables”.
En el caso del titular de la CAT hay un mayor convencimiento de que la devaluación va a frenar la salida del turista argentino al exterior, pero “de ahí a que eso se traslade al interno hay que esperar hasta verlo. Pero, a priori, con un dólar caro debería revertirse la tendencia”. El directivo dijo que la semana pasada ya empezaron conversaciones con los funcionarios del Ministerio de Turismo para intensificar la promoción en la temporada invernal, “pero no haciendo hincapié en la devaluación, sino en la generación de paquetes con inventivos, que pueden ser el precio o algún extra”.
Sin embargo en los pasillos del congreso de la Faevyt varios operadores de turismo nacional hacían oír sus reclamos sobre que los hoteles les estaban pasando tarifas en dólares e inclusive no respetaban los precios de hace unas semanas atrás.

EMISIVO GOLPEADO, ¿HASTA CUÁNDO?
Los cimbronazos en el emisivo se sintieron durante mayo y las ventas en general cayeron, pero la mayoría veía hasta el viernes una cierta compensación del paciente. Claro que sin el techo del Central y con 40 centavos de suba en un solo día volvieron los temores: “Lo ideal sería que el tipo de cambio se estabilice. De hecho, lo importante no es tanto el valor del dólar como la previsibilidad”.
Para Di Giambattista el mercado emisivo va a tender a encontrar un equilibrio en la medida que el contexto externo se normalice: “Si los precios del exterior quedaran caros, empezarían a bajar las tarifas. Claro que la demanda no va a ser la misma. Pero el efecto se va a sentir sobre todo en aquel que accedía con lo justo a los viajes al exterior. Ese es el mercado que se va a caer o dilatar en el tiempo hasta que bajen las tarifas y vuelva la financación”.

NO TAN PRIVADOS DE LA REALIDAD.
Tras el crecimiento ininterrumpido del turismo emisivo internacional, los números habrían comenzado a flaquear impulsados por la devaluación del peso. En efecto, el dólar a $25,53 sale un 35% más caro que en diciembre de 2017 cuando cotizaba a $18,90 y un sale 68% más que en junio de 2017; mientras que frente a la moneda argentina, en un año, el peso chileno, paraguayo, uruguayo y brasileño se encarecieron un 65%, 54%, 44% y 36%, respectivamente.
Aseverando que durante el mes del Mundial la retracción es histórica, María Asunción Zumarraga, del departamento Comercial de Juliá Tours, admitió que la principal merma de ventas se siente en las operaciones al Caribe; al tiempo que destacó los registros de comercialización para Europa. “El movimiento significativo del dólar pausó la operación y recién después de varios días el pasajero comenzó a confirmar las mismas”, sostuvo, para indicar que “la financiación y las promociones de cuotas sin interés son muy solicitadas por los clientes”. Para terminar ratificó que no han tenido cancelaciones pero admitió que el mercado está tranquilo.
Desde Organización Piamonte, Sergio Crucianelli, gerente comercial de la operadora, reconoció que hubo cancelaciones y enfatizó que en las nuevas reservas tomadas se priorizan más que antes el tema de tarifas y la financiación sin interés. “En general es incipiente la demanda pero está más abierta la disponibilidad en vuelos, lo que se traduce en tarifas más bajas y esperamos que eso repercuta en las ventas. No hay una psicosis de ‘pagar ahora’ o comprar antes que el dólar aumente”, sostuvo el ejecutivo, para indicar: “Con respecto al segundo semestre, reforzaremos la operación con compañías de proveedores de circuitos tanto en América como en Europa. Hay descuentos específicos para ciertas fechas y lo bueno es que cuentan con una amplia utilización; si se acomodan ciertos parámetros va a ser una operación importante para todos”.
"La gente rota del destino externo al nacional, y dentro del extranjero, si el dólar sube, puede cambiar un destino por otro”, expresaron desde TTS Viajes, para sostener que la venta de viajes se frenó en algunos sectores y en otros cambió a destinos nacionales. “De cara a las vacaciones de invierno, los destinos nacionales de nieve están recuperando turistas que habían ido a Chile en 2017, y mucha demanda de Disney y el Caribe se está derivando a Brasil y Uruguay”, relevaron desde TTS Viajes.
En esta sintonía, desde Almundo.com explicaron que Brasil pasó a ser una opción regional más atractiva, y en términos de costos, por encima del Caribe. “Nos adentramos en un período de compra medida y consciente, en el que el consumidor evaluará el turismo doméstico para una compra más inmediata", comunicaron.
En lo que respecta al turismo emisivo nacional y tras una aceptable preventa de la temporada inviernal -con parámetros apenas por encima de los registros del año pasado-, Fernando Larreategui, socio gerente de Routelle, señaló que el caudal de reservas y concreciones es el calculado, aunque admitió que los últimos fines de semana largos retrasaron las ventas. “Salvo que los pasajeros tengan un colchón de ahorro en dólares, la situación cambiaria podría alterar los planes de viajes”, indicó Larreategui, quien aclaró que los turistas apuestan por estadías cortas, no mayores a los cinco días. Para terminar, Larreategui señaló que Argentina es más competitiva que destinos de playa o parques de entretenimiento; mientras que indicó que los pedidos para combinar el producto nieve con el turismo de compras en Chile cayó notablemente.

CON LOS BRAZOS ABIERTOS.
Desde una perspectiva receptiva, Andrea Novellis, managing director at ‎Scenery Travel Service, expuso que las ventas repuntaron en 2016 y adelantó que este año superarán las expectativas. “Estamos trabajando la temporada 2019 aunque hubiéramos preferido pasar mejores tarifas”, dijo, para indicar: “La demanda va en aumento y pareja, Los destinos más solicitados son Buenos Aires, Iguazú, Calafate y también El Chaltén”. Consultada por las proyecciones, Novellis sostuvo que a medida que el dólar siga creciendo podrán bajar los precios y estimular los arribos. “La baja de las tarifas es una oportunidad.”
A su turno, Patricia Durán, directora de Cuenca del Plata, afirmó que es prematuro analizar los arribos internacionales en contraposición con la escalada de la moneda estadounidense; al tiempo que admitió que notó mayor movimiento del turismo interno. “Ahora no podemos visualizar lo que pasará en 2019 o 2020, sí lo podremos hacer en septiembre, pero pretendemos que el ajuste no sea en base al dólar sino a la inflación del peso argentino”, señaló Durán, para puntualizar: “Seguramente el turismo receptivo se vea impulsado, porque si los precios bajan es lógico que el destino cobre más atractivo económicamente hablando”. Sin ánimo de hacer futurología, la ejecutiva recalcó que no apostarán a un dólar mayor o menor, sino que actuarán de acuerdo a la realidad cambiaria.

FUENTE: el-impacto-del-dolar-sin-techo-en-el-turismo

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