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Radiografía de los números oficiales del turismo argentino

El Gobierno celebró 2018 como el mejor de los últimos siete años para el turismo receptivo. Los arribos por avión desde el exterior crecieron un 7,5%.

“Más de 2,8 millones de turistas extranjeros arribaron por vía aérea a Argentina en 2018, el mejor dato de los últimos siete años”, comienza el comunicado oficial de la Secretaría de Turismo de la Nación. Una vez más, el dato no resiste el paso por la lupa de las propias estadísticas oficiales del Indec: fueron 2.760.000 los arribos, o sea -como mínimo- 40 mil menos que los informados por la SecTur.

Anécdota al margen, lo que sí es cierto es que luego de una devaluación del 100% el número de turistas que arribó por avión a Argentina el año pasado creció un considerable 7,5%. También es real que se trata de la cantidad más grande de pasajeros acumulada en un año desde 2012, cuando habían llegado en avión 2.708.706 extranjeros. Es decir, el año pasado se consiguieron 50 mil turistas más que en 2012 y se quedó a 70 mil arribos de alcanzar la cifra de 2011.

MEDIO LLENO, MEDIO VACÍO.

La interpretación de los datos del receptivo es subjetiva. Quienes quieran ver la mitad de la copa llena estarían en su derecho de decir que obtener el mejor desempeño de los últimos siete años es un indicador más que halagüeño. Aquellos que decidan estar atentos a la mitad vacía del vaso podrían objetar que la curva de los últimos años refleja un estancamiento en la capacidad de captar visitantes por parte del destino. Es decir, el gobierno argentino celebra haber batido el dato de arribos de 2012, con un crecimiento de apenas el 1,89% respecto de ese año. En un escenario donde además las cifras de turistas internacionales que viajan por el mundo saltaron de 1.035 millones en 2012 a 1.400 millones en 2018. O sea, en el mismo período que nuestro receptivo internacional creció menos de un 2%, la actividad turística global acumuló un incremento de más del 35%.

¿Puede achacársele a la actual conducción de la SecTur un celo demasiado acusado a la hora de magnificar los números? Tal vez, aunque la palabra “récord” es una debilidad para todas las administraciones públicas de turismo. La actual gestión no deshonra la tradición y en cuanto discurso o comunicado que puede cuela la palabra mágica. Vale recordar que un año atrás el entonces Ministerio de Turismo había ido un paso más allá y en sus tarjetas navideñas saludaba: “2017 fue un año de records turísticos. Lo hicimos posible juntos”. Confundiendo la palabra “récord” con el hecho de haber superado los números de 2016 y 2015 para ubicarse como el tercer peor año de la década para el receptivo.

Sin embargo, hay datos alentadores para el receptivo. El promedio de crecimiento en los arribos internacionales en el último cuatrimestre fue del 11%, siendo noviembre y diciembre los meses con mejor evolución en mucho tiempo. También en ese último bimestre crecieron enormemente (+27,4%) las pernoctaciones de los turistas arribados por Ezeiza y Aeroparque, llegando a tener un salto del 21,8% en la estadía promedio de diciembre. De todos modos, el gasto en dólares se retrajo desde marzo en adelante, lo cual evidentemente se relaciona con la devaluación y el mayor poder de fuego de la divisa norteamericana.

Brasil, Chile y Europa son tres mercados claves en la recuperación del receptivo. Los vecinos trasandinos porque están mostrando la contractara de los tours de compras de argentinos a Santiago y -devaluación mediante- incrementaron sus arribos a Ezeiza y Aeroparque más de un 25% en el último cuatrimestre y el gasto en más de un 40%. Brasil y Europa son fundamentales porque juntos representan casi la mitad de arribos internacionales a Argentina y en el último cuatrimestre orillaron un incremento de visitas del 10%.

No alcanzan estos números para dormirse en los laureles, máxime teniendo en cuenta el brutal recorte presupuestario en promoción internacional y el hecho de que si bien la mayoría de los operadores de turismo consultados reconocen un incremento en la demanda, indican que se está lejos del boom de 2003/4. Básicamente porque el destino sigue siendo percibido como caro, gracias al componente aéreo.

¿TOCÓ PISO EL EMISIVO?

Los números del emisivo en 2018 también requieren de una mirada con lupa. El -0,7% de caída promedio en la salida de argentinos al exterior es engañoso. El año estuvo partido al medio por la devaluación: una primera mitad con récord de viajes y una segunda parte del año para el olvido. Los datos oficiales muestran un desplome del 15% promedio en las salidas al extranjero entre agosto y diciembre. Dato que sería la envidia de muchas agencias, que en sus escritorios vieron una caída más parecida a la del 50% que registro el BSP en la emisión de pasajes vía intermediarios. El segmento más golpeado fue el turismo vacacional que en todo 2018 cayó un 9,6%, pero si recortamos el dato al último cuatrimestre vemos una patinada del 35% promedio en las salidas desde Aeroparque y Ezeiza. Eso se sintió muy fuerte en la bajada del 29% en la cantidad de argentinos que tomaron un crucero en Buenos Aires. En cambio, pese al descenso de los últimos meses, el corporativo salvó las ropas con un incremento de casi el 15% anual.

En materia de destinos el que más extrañó a los argentinos fue Chile, que pasó del boom de los tours de compras en 2017 a ver una caída del 56,2% en el número de nacionales embarcados en Ezeiza y Aeroparque. Uruguay, Brasil y Estados Unidos -tres que gozaron del retraso cambiario en Argentina- vieron descender más de un 20% los arribos provenientes desde Ezeiza y Aeroparque en el último tramo de 2018.

¿Hay algún motivo para pensar que el emisivo tocó piso? No muchos, y menos aún consolidados. Desde la ilusión óptica de la estadística, por lo menos las comparaciones interanuales a partir de marzo ya no tendrán la vara alta de los meses récord del dólar atrasado, con lo cual serán menos impactantes. Además, en la medida que se mantenga la pax cambiaria puede que se repita cierta desaceleración en la caída, como la de diciembre (-13,6%), que estuvo algunos puntos por debajo de los tétricos octubre y noviembre. De hecho, llamativamente el último mes del año vio un leve incremento en la cantidad de pernoctaciones de argentinos en el exterior (producto de un alza en las estadías). Otro oasis en el desierto de números negativos lo arrojó el hecho de que las salidas de argentinos a Europa en el último cuatrimestre hayan crecido un 1,6%.

De todos modos, este medio dialogó con varios líderes receptivos europeos, quienes al hacer las cuentas dan por perdido el año en el mercado de Argentina, aunque esperan que los números tiendan a estabilizarse con el correr de los meses.

Por último, valdría tener en cuenta que el desplome de 2018 se produjo contra un ya extraordinario 2017. De hecho, si comparamos lo peor de la crisis (agosto a diciembre) con el mismo período con 2016, veremos que el descenso es de apenas el 1,6%.

En números

35% creció el número de pasajeros internacionales en el mundo entre 2012 y 2018

1,8% aumentó la cantidad de extranjeros arribados por vía aérea a Argentina en 2018 respecto a 2012. Incluso está por debajo de 2011.

27,4% crecieron las pernoctaciones de extranjeros arribados vía Ezeiza y Aeroparque en el último bimestre de 2018.

-35% cayeron los viajes por ocio de argentinos al exterior en el último cuatrimestre.

-56,2% cayó en el último cuatrimestre la cantidad de argentinos que viajaron a Chile vía Ezeiza y Aeroparque.

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