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Luz y gas: hoteles en alerta por cortes en invierno

De cara a la temporada de invierno, hoteles y restaurantes se ponen en alerta ante la crisis energética, que incluye cortes o desabastecimiento de luz y gas.

La llegada de la temporada de invierno trae aparejada para los hoteles y la gastronomía nacional una serie de dificultades vinculadas a los servicios de luz, gas y agua. Estamos hablando de desabastecimiento y la posibilidad de que haya cortes programados. A lo que se suman la quita de subsidios y los incrementos en las tarifas.

En este informe de HORECA & Negocios te contamos cuáles son las regiones más comprometidas, cómo la escasez de recursos también pone en crisis a los proveedores del sector, cómo la falta de gasoil pone en jaque la llegada de turista y cómo se modifica la estructura de costos a partir de la quita de subsidios y los incrementos de las facturas de luz y gas.

Hoteles enfrentan la crisis energética

Si bien son habituales los cortes en temporadas de muy bajas temperaturas, este año se agravarían por la escasez de dólares líquidos en las reservas del Banco Central y la incertidumbre en materia de abastecimiento mundial derivada de la invasión de Rusia a Ucrania.

A nivel global, el precio del gas natural licuado (GNL) se encareció fuertemente respecto del precio pagado el año pasado. Por ejemplo, en 2021 el gobierno importó 56 cargamentos de Gas Natural Licuado a US$ 8,33 por millón de BTU promedio; cabe aclarar que BTU es una abreviatura en inglés para Unidad Térmica Británica, que se utiliza para medir la energía. Mientras que este años ya se pagaron US$ 39 dólares por millón de BTU, con picos de US$ 45.

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En tal sentido, hay mucha incertidumbre en el sector sobre la capacidad financiera del país para desembolsar los dólares necesarios y por la disponibilidad de buques, frente la alta demanda de GNL en el mundo. Si no alcanzan los combustibles líquidos para sustituir el gas natural en las usinas eléctricas (ya sea por escasez de dinero para pagar las importaciones o por falta de volúmenes), lo siguiente son los apagones programados, como en la década de 1980.

En este escenario seguramente se priorizará la demanda residencial, como suele ocurrir, e indefectiblemente será la industria la que se lleve la peor parte.

Al respecto, Gabriel Matarazzo, secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Bahía Blanca, anticipó: “Si el Estado no compra gas vamos a padecer la consecuencias del desabastecimiento”. Mientras que la Fundación Alem, think tank del radicalismo, agregó a través de un comunicado: “Estamos a las puertas del invierno 2022 y está en riesgo el aprovisionamiento de aproximadamente el 20% del gas que consumimos y el 15% del gas oil que necesitamos para levantar la cosecha y producir electricidad”.

Desde el sector privado encendieron las alarmas por posibles cortes programados. Si bien entienden que el desabastecimiento de gas en los hoteles solo podría llegar en el marco de una crisis que alcance a toda la sociedad, entienden que deben estar preparados para funcionar con algunos cortes programados, como ya ocurrió en inviernos anteriores.

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El Gobierno Nacional baja la presión

Más allá de las alarmas que se prendieron desde el sector industrial y productivo, la respuesta desde el Gobierno Nacional busca calmar los ánimos.

Uno de los primeros funcionarios que habló al respecto fue el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, quien aclaró: “En Argentina, gracias al Plan Gas, logramos un aumento significativo de la producción, pero en momentos pico se necesita gas de Bolivia, gas importado. Hay compras que está realizando la Secretaría de Energía para anticipar los faltantes que puede haber en los próximos meses”.

Mientras que el titular de la Secretaría de Energía, Darío Martínez, encabezó un encuentro con las autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA) y las empresas productoras de hidrocarburos para compartir la actualidad y el panorama de la producción y el abastecimiento de gas en el país.

“El sistema va a estar mucho más robusto este invierno que el año pasado porque la producción de gas argentino que se inyecte en los gasoductos superará la del 2021, a lo que se le suma la garantía del mismo volumen de gas acordado con Bolivia”.

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