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Postales de la recuperación abortada del emisivo

Días antes de la última devaluación los operadores estaban ilusionados con la recuperación que venía mostrando la demanda. Dos datos conocidos la semana pasada avalaban esa idea: el BSP de julio cayó sólo un 8% (venía de un -40% en el primer semestre) y la salida de dólares por turismo también estuvo apenas un dígito por debajo del mismo mes de 2018. Después de la devaluación, volvió la preocupación.  

Si en junio había empezado a revertirse el panorama de la demanda deprimida, en julio los operadores emisivos se habían ilusionado con muy buenos números pensando ya en el verano. Después de la devaluación de hace dos semanas todo quedó en stand by, igual que las ventas.

POR POCO.

La semana pasada se conocieron dos estadísticas que reflejan bastante bien el clima moderadamente optimista que se respiraba la semana previa a las PASO. Por un lado, en julio la venta de pasajes aéreos internacionales a través de agencias de viajes registró una merma de apenas el 8% en dólares respecto al mismo mes de 2018. Números que están en las antípodas de la caída interanual del 40% que acumuló el BSP en el primer semestre del año. Incluso, no fueron pocos los operadores que blandieron al aire sus primeros números positivos en más de un año. “Se había empezado a consultar muchísimo de cara a la temporada alta. Eso se frenó y ahora todo lo veo más complejo”, confesó la semana pasada el titular de la Aaovyt, José González. El propio director general de Ola, Juan García, (ver reportaje en esta edición de La Agencia de Viajes) lo reconoció: “Veníamos muy bien, pero pasaron cosas (se ríe). Tuvimos dos meses seguidos con crecimientos interanuales en dólares y pensando en una muy buena temporada. Pero hace 10 días empezamos a recalcular todo”.

EL CENTRAL CONFIRMA.

El mismísimo Banco Central avaló el termómetro sectorial con su estadística del mercado de cambios difundida el viernes pasado. La demanda de dólares para hacer frente a viajes al exterior cayó en julio “apenas” un 9% respecto al mismo período del año pasado. Incluso, recortando la mirada sobre las divisas demandadas por los operadores turísticos, vemos que la merma en la cantidad fue del 10%.

Nuevamente, en el acumulado del primer semestre el desplome de ese índice fue del 40% (valga la salvedad de que se compara contra un período récord de viajes al exterior). Y en el último cuatrimestre de 2018 el emisivo había sufrido una baja promedio interanual del 50%.

El receptivo celebra

Los que celebran las devaluaciones son los turistas extranjeros, cuyo número viene aumentando al igual que los dólares que dejan en las arcas del Central. En julio los ingresos de divisas por turismo fueron de US$ 163 millones, un 30% por encima del dato del mismo mes de 2018.

De todos modos, cuando se discrimina la vía de ingreso, sorprende que prácticamente todo el incremento esté concentrado en las liquidaciones de divisas a través de las tarjetas bancarias. En cambio, los operadores turísticos y las aerolíneas dejaron prácticamente la misma cantidad que el año pasado.

En números

10% cayó la demanda de los operadores turísticos en julio para cubrir viajes al exterior.

8% fue la merma interanual del BSP, también en julio.

40% había sido el desplome en dólares de ambos indicadores en el primer semestre.

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