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Chile deja de ser el "paraíso del shopping": agencias de viajes reconvierten el producto de tours de compras

Cae el turismo emisivo hacia Chile por menor brecha de precios e inseguridad. Agencias de viajes rediseñan su oferta para no depender del turismo de compras.

En los primeros dos meses de 2026, la demanda de viajes de argentinos hacia Chile se desplomó de manera significativa. Desde Mendoza y San Juan, las agencias de viajes ratifican estos indicadores y confirman que el histórico fenómeno de los tours de compras, que durante años fue motor del turismo emisivo argentino, entra en un periodo de ajuste profundo.

En números totales, en enero viajaron 340.346 personas, lo que implica una baja interanual del 22,9%; mientras que la tendencia se agudizó durante la primera semana de febrero: hubo 71.059 viajeros cruzando la cordillera de los Andes, lo que supone una disminución del 32,2% respecto al mismo período del año anterior.

Lejos de ser un fenómeno exclusivamente económico, esta caída afecta de lleno a las agencias, donde el producto “Chile compras ” se había consolidado como un pilar comercial. La multiplicidad de salidas semanales y la ocupación plena que caracterizaron al auge de los últimos dos años dieron paso a cancelaciones, cupos incompletos y una caída clara en la rentabilidad por pasajero.

La ecuación económica se achica y cambia la demanda

Durante 2024 y 2025, el diferencial de precios entre Argentina y Chile -en algunos rubros superior al 40%- era el principal motor del tour de compras. Con esa brecha, incluso pagando combustible, peajes y alojamiento, muchos viajeros obtenían beneficios claros al comprar tecnología, moda o electrodomésticos.

Sin embargo, según empresarios cuyanos, esa ventaja competitiva se redujo de manera sostenida. La apreciación del peso chileno frente al dólar, junto con una mejora reciente de la oferta de productos importados y la ampliación de opciones online, hicieron que muchos precios dejaran de justificar la salida exclusivamente para comprar. (Mega estafas en Chile: casi 200 turistas argentinos fueron engañados con alquileres truchos en Reñaca)

En los malls de Chile ya no hay mucha diferencia con la Argentina. Antes te rendía mucho más ir con dólares; hoy la diferencia no justifica el viaje solo para comprar”, explicó Santiago Laugero, presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), en diálogo con Infobae.

Este cambio, agregó, impactó directamente en la toma de decisiones de los viajeros y en la ecuación comercial de las agencias: menos ahorro percibido equivale a menor interés en un producto que se basaba casi exclusivamente en el diferencial de precios.

Agencias de viajes sienten el doble impacto

“Antes completábamos los cupos con lista de espera, hoy el pasajero compara más, duda más y espera promociones antes de confirmar”, confió el titular de una agencia mendocina especializada en salidas grupales a la capital chilena.

Asimismo, comentó que la contracción del volumen de pasajeros por salida y el aumento de costos operativos -combustible, peajes, alojamiento y logística-, presionan los márgenes, "lo que obliga a muchas empresas a repensar su modelo de negocio".

En el Gran Buenos Aires, un operador mayorista señaló que incluso con paquetes combinados (hotel + traslado + asistencia), la venta es más difícil cuando el principal argumento de valor -ahorro en compras- se diluye.

Episodios de violencia y percepción de inseguridad

Además de los factores económicos, la percepción de inseguridad se consolidó como un elemento que influyó en la caída de la demanda del tour de compras. (Viajar a Chile en verano: inseguridad, robos y el reclamo de agencias de viajes)

En los últimos meses han crecido los delitos que afectan a turistas argentinos en Chile, especialmente en zonas de alto tránsito como Santiago, Viña del Mar y La Serena, con robos de vehículos, encerronas en rutas, y hurtos en estacionamientos de malls y centros comerciales.

Un fenómeno que instaló esta preocupación fue una seguidilla de casos en los que turistas argentinos denunciaron haber sido víctimas de delincuencia, tanto en rutas como en zonas urbanas. En uno de los hechos más recientes, una familia mendocina fue afectada por el robo de su camioneta en un complejo privado de Concón, en la región de Valparaíso; mientras otra familia sanjuanina sufrió el hurto de un vehículo con miles de dólares en su interior en La Serena.

Este tipo de episodios, sumados a las recomendaciones de la Embajada de Argentina en Chile para extremar las medidas de cuidado frente a “pinchazos de neumáticos” y no aceptar ayuda de desconocidos, se tradujo en consultas más frecuentes por seguridad que por precio cuando los potenciales viajeros comenzaban a evaluar la compra de un paquete.

Reconversión del producto: el desafío de vender Chile

Frente al nuevo escenario, los agentes de viajes comenzaron a reformular su oferta. El tradicional producto “tour de compras de 48 hs.” cede lugar a propuestas más diversificadas que intentan compensar la menor atracción de precios:

  • Escapadas urbanas con city tours y experiencias culturales.
  • Circuitos gastronómicos en Santiago y regiones cercanas.
  • Combinación con circuitos de viñedos y turismo enogastronómico.
  • Paquetes extendidos que integran playa o montaña.

Ya no se vende solo por precio. Si el pasajero no percibe un ahorro claro, necesita una experiencia que justifique el viaje”, explicó un dirigente de Amavyt.

Esta transición no es trivial: implica rediseñar productos, renegociar acuerdos con proveedores, revisar comisiones y modificar el discurso comercial para apelar a motivaciones más amplias que el puro consumo. (Chile ya no conviene: las claves detrás de la caída del 30% del turismo emisivo argentino este verano)

En este contexto, advierte que la caída del turismo emisivo hacia Chile y la consiguiente pérdida de atractivo del tour de compras tradicionales son señales claras de un mercado que está en proceso de reconfiguración.

Al respecto, el desafío para las agencias de viajes es grande: deben transformarse para sostener la conectividad y encontrar nuevas razones de viaje que vayan más allá del diferencial de precios. Así, en un contexto económico y de percepción cambiante, la industria se encamina hacia un producto más diversificado, experiencial y sostenible en el tiempo.

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