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Argentina quiere ser sede del Mundial de Rugby 2035, pero enfrenta un problema clave

¿Try para el turismo internacional? Agustín Pichot impulsa la candidatura de Argentina al Mundial, pero expone déficits en infraestructura, vuelos y hoteles.

Argentina busca organizar el Mundial de Rugby 2035 y dar un salto en el turismo internacional. Sin embargo, detrás del proyecto que impulsa el excapitán de Los Pumas y referente global del rugby Agustín Pichot, aparece un límite estructural: falta de infraestructura, vuelos y hotelería para sostener un evento de escala global.

La iniciativa, que se proyecta en conjunto con países de la región como Uruguay, Chile y Brasil, apunta a posicionar a Sudamérica en el radar de World Rugby y competir con candidaturas más consolidadas como España o Japón.

En ese escenario, el desafío argentino no es solo deportivo. La candidatura obliga a repensar la capacidad del país para recibir grandes flujos internacionales, articular destinos y garantizar estándares que hoy presentan brechas.

Así, el Mundial aparece como una oportunidad estratégica para el turismo, pero también como un test que expone las limitaciones estructurales del sistema.

Infraestructura, vuelos y hotelería: el problema de base

El principal obstáculo que enfrenta Argentina para avanzar en su candidatura es estructural. La conectividad aérea sigue siendo limitada en varias regiones, con pocas frecuencias y escasa integración federal.

A esto se suma la necesidad de modernizar estadios y ampliar la capacidad hotelera en destinos donde el rugby tiene fuerte presencia –como Tucumán, Mendoza, Santa Fe y Buenos Aires–, pero que hoy no están preparados para absorber una demanda internacional masiva. (La guerra cambia el mapa del turismo para las agencias de viajes y abre oportunidades para Argentina)

Desde el sector turístico, el diagnóstico es claro: si bien el rugby no exige el mismo despliegue que el fútbol, un Mundial implicaría una presión significativa sobre el sistema, especialmente en transporte y alojamiento.

Para organizar un evento de esta magnitud todavía falta mucho”, coinciden fuentes del sector, que advierten sobre la necesidad de inversiones sostenidas y planificación a largo plazo.

Mundial de Rugby 2035: el plan que impulsa Agustín Pichot

En conversaciones con C5N, Agustín Pichot, explicó que la idea de organizar un Mundial en Argentina forma parte de una estrategia que comenzó tras la Copa del Mundo de 2007, en la cual el seleccionado nacional obtuvo el tercer puesto, lo que supuso un impulso de popularidad clave para el deporte.

El proyecto contempla no solo estadios y partidos, sino una planificación más amplia que incluye alojamiento, logística y una articulación regional junto a países de la región para fortalecer la candidatura frente a competidores con más recursos y una infraestructura desarrollada.

La definición de la sede se dará en los próximos años, en un proceso liderado por World Rugby que evaluará la solidez de cada propuesta.

Un evento que puede cambiar el mapa turístico argentino

Más allá de las limitaciones, el Mundial de Rugby 2035 representa una oportunidad estratégica para reposicionar a Argentina en el turismo internacional.

Eventos de esta escala generan no solo un fuerte flujo de visitantes durante su realización, sino también un impacto duradero en términos de promoción internacional, inversiones y desarrollo de destinos.

La clave será convertir la candidatura en un proyecto país, donde el turismo no sea un efecto colateral, sino un eje central de planificación. (Fin del ciclo récord: el turismo emisivo cae y el receptivo repunta levemente)

Al cierre de esta edición, y según ESPN, Alan Gilpin, director ejecutivo (CEO) de World Rugby se encuentra de visita en el país, con el propósito de continuar con el análisis de viabilidad de Argentina como sede del máximo evento global.

Qué exige World Rugby a una sede (y qué muestran los últimos mundiales)

Si bien World Rugby no tiene en su web un listado único de requisitos, el proceso de selección de sedes contempla criterios técnicos, comerciales y operativos que quedaron reflejados en las últimas ediciones del torneo, como Japón 2019 y Francia 2023.

En ambos casos, los países anfitriones debieron demostrar capacidad para organizar un evento de escala global, con estándares similares a otros mega eventos deportivos.

Los requisitos clave, según los últimos mundiales

  • Estadios y sedes: Francia utilizó 9 estadios, varios por encima de los 50 mil espectadores: al tiempo que Japón 2019 desplegó 12 sedes de gran aforo, en distintas ciudades para federalizar el evento.
  • Conectividad y transporte: Japón capitalizó su red ferroviaria de alta velocidad (Shinkansen); mientras que Francia articuló vuelos, trenes y rutas para facilitar el movimiento de equipos y turistas.
  • Capacidad hotelera y hospitalidad: Ambos países contaban con una amplia red de alojamiento en múltiples categorías, clave para absorber millones de visitantes durante el torneo.
  • Apoyo estatal y financiamiento: En los dos casos hubo fuerte respaldo gubernamental, con inversiones en infraestructura y garantías económicas para asegurar la organización.
  • Plan de legado y desarrollo: Japón, por ejemplo, utilizó el Mundial para expandir el rugby en Asia; así como Francia lo integró a su estrategia de promoción turística global.