El sistema para realizar pagos digitales que revolucionó las transacciones en Brasil empieza a asomar de este lado de la frontera. El diputado nacional Guillermo Michel propuso desarrollar a nivel local un sistema inspirado en Pix, con el objetivo de ofrecer una alternativa de menor costo para comercios y prestadores de servicios. (Los pagos digitales avanzan en el turismo)
¿Nace un Pix argentino?: hacia pagos digitales con menores costos y más competencia
Proponen replicar en Argentina el modelo Pix de Brasil. Menores costos y más competencia entre sistemas de pago podrían tener impacto directo en el turismo.
¿Pix cruza la frontera?: cómo podría Argentina democratizar los pagos digitales y qué ganaría el turismo
En pocas palabras
- Se impulsa en Argentina un sistema de pagos digitales inspirado en el modelo brasileño Pix para reducir costos.
- Un sistema de pagos instantáneos e interoperables podría disminuir costos transaccionales para agencias, hoteles y prestadores.
- La experiencia de Pix en Brasil demuestra que una infraestructura pública puede fomentar la competencia y la democratización de los pagos digitales.
En el turismo, donde los medios de pago atraviesan prácticamente toda la cadena comercial, la discusión excede ampliamente la pulseada entre plataformas públicas y privadas. Agencias de viajes, hoteles, prestadores, comercios y otros actores, podrían encontrar en un esquema de pagos instantáneos e interoperables una herramienta para reducir costos transaccionales y ampliar las alternativas disponibles para cobrar a sus clientes.
Pix argentino: la propuesta de Guillermo Michel
La iniciativa planteada por Michel toma como referencia el sistema desarrollado y administrado por el Banco Central de Brasil, aunque todavía no existe una implementación definida para Argentina.
“Argentina tiene que desarrollar una billetera pública, como hizo Brasil con Pix, para que los comercios tengan una opción que no les cobre comisiones”, sostuvo el diputado.
El planteo apunta particularmente al costo que deben afrontar los comercios cuando utilizan diferentes plataformas de cobro. Sin embargo, trasladar el modelo brasileño implicaría algo más amplio que crear otra billetera virtual.
Pix funciona como un sistema público de pagos instantáneos integrada a las aplicaciones de bancos y proveedores financieros. De esta manera, distintos actores pueden operar sobre una misma red, enviar o recibir dinero en segundos y realizar operaciones mediante QR o claves asociadas a diferentes datos del usuario.
En otras palabras, la experiencia brasileña muestra que un sistema público no necesariamente desplaza a las billeteras virtuales privadas: puede funcionar como una capa común sobre la cual también participan esos jugadores. El objetivo pasa por introducir competencia y reducir la dependencia de circuitos de pago más costosos.
Menores costos: ¿qué podría significar para el turismo?
La discusión cobra especial relevancia para el turismo porque el costo de cobrar también forma parte de la ecuación económica de una operación.
Desde una pequeña agencia de viajes hasta un hotel independiente, una excursión o un prestador receptivo, la posibilidad de recibir pagos instantáneamente mediante un sistema interoperable y con menores cargos, podría achicar el costo asociado a cada transacción.
El antecedente brasileño resulta significativo. Pix permite realizar operaciones las 24 horas, los siete días de la semana, y para las personas físicas son generalmente gratuitas. Las empresas pueden afrontar tarifas establecidas por las instituciones financieras participantes, aunque los costos son considerablemente inferiores a los de otras plataformas de pago.
Esto introduce un matiz importante frente a la idea de un sistema completamente gratuito: replicar Pix no necesariamente supondría eliminar cualquier comisión, sino crear un sistema que pueda reducir los costos y ejercer presión competitiva sobre los intermediarios existentes.
Para las empresas turísticas, además, la acreditación inmediata podría convertirse en otro atributo relevante. En una actividad donde proveedores, agencias de viajes e intermediarios conforman una cadena de pagos, acortar los tiempos para disponer del dinero puede aportar mayor liquidez y previsibilidad financiera.
Brasil demuestra que hay espacio para otro modelo
La dimensión alcanzada por Pix permite entender por qué el modelo genera interés fuera de Brasil. Creado en 2020, actualmente es utilizado por más de 170 millones de personas físicas y en mayo de 2026 procesó más de 7.000 millones de transacciones. Durante el primer semestre de 2025 concentró el 50,9% de las transacciones de pago relevadas por el Banco Central brasileño. (El dato récord que explica la apuesta de Daniel Scioli por los turistas brasileños)
Otro dato evidencia cómo evolucionó desde las transferencias entre particulares hacia el consumo: durante 2025, aproximadamente el 43% de las operaciones correspondió a pagos de consumidores a empresas, frente a apenas el 6% registrado cuando comenzó a funcionar en 2020.
Su masificación demuestra que la discusión sobre Pix no se limita a quién administra una plataforma. El punto central es hasta qué punto una herramienta común puede disminuir barreras de entrada, ampliar la competencia y convertir los pagos digitales en un servicio más accesible tanto para consumidores como para empresas.
Argentina ya tiene QR: entonces, ¿qué cambiaría?
Argentina no debería partir de cero. El país cuenta con transferencias y códigos QR interoperables, y el pago mediante estas herramientas viene registrando un crecimiento acelerado.
Solo en junio de 2026 se realizaron 108,2 millones de pagos con transferencia iniciados mediante QR, por $ 2,6 mil millones, lo que representó un incremento interanual del 75,4% en la cantidad de operaciones.
Por eso, el eventual salto hacia un “Pix argentino” no consistiría simplemente en permitir pagos instantáneos o utilizar QR, herramientas que ya están ampliamente instaladas. La diferencia estaría en desarrollar una herramienta pública que profundice la competencia y reduzca los costos soportados por los comercios.
Ese aspecto puede resultar especialmente atractivo para un turismo integrada por miles de pymes, donde cada punto porcentual asociado a la comercialización y los medios de pago incide sobre márgenes generalmente ajustados.
Pix: de la "preocupación" de Estados Unidos a una oportunidad para Argentina
La posibilidad de trasladar el modelo también expone dos maneras diferentes de interpretar el fenómeno. Mientras Estados Unidos puso bajo la lupa a Pix por considerar que la billetera virtual pública brasileña afecta a las tarjetas emitidas por compañías privadas estadounidenses, la iniciativa de Michel recupera justamente aquello que genera controversia: la capacidad del Estado para generar una red sobre la cual compitan diferentes operadores. (Pix, el sistema de pagos de Brasil que inquieta a Washington)
Pix tampoco corrió de lado a las empresas privadas en Brasil. Plataformas como Mercado Pago pueden operar y las instituciones financieras continúan ofreciendo sus propios productos. Lo que cambió fue la infraestructura disponible para mover dinero y, con ella, las condiciones competitivas del mercado.
La propuesta argentina recibió además el respaldo del diputado federal brasileño Alencar Santana, integrante del Partido de los Trabajadores (PT), quien se ofreció a facilitar el diálogo con equipos del Ministerio de Hacienda y del Banco Central de Brasil para compartir la experiencia desarrollada en el país vecino.
Por ahora, sin embargo, el “Pix argentino” es una idea en discusión. Todavía resta definir aspectos centrales: quién administraría la infraestructura, cómo se integrarían bancos y billeteras, cuál sería el esquema de costos y bajo qué condiciones se garantizaría la interoperabilidad.
Pero para el turismo el debate ya resulta pertinente. Si la experiencia brasileña demuestra algo es que innovar en medios de pago no significa únicamente incorporar tecnología: también puede significar reducir costos, democratizar el acceso y modificar las reglas de competencia.
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