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TravelTech

La otra huella de la inteligencia artificial: el desafío emergente para un turismo sostenible

Mientras el turismo incorpora cada vez más la IA, especialistas advierten sobre el consumo de agua y energía que demanda la infraestructura detrás de ella.

La inteligencia artificial se convirtió en uno de los grandes ejes de transformación del turismo. Desde asistentes virtuales y automatización de reservas hasta generación de contenidos, análisis de demanda y estrategias de marketing, el sector avanza rápidamente hacia modelos cada vez más apoyados en esta tecnología. (¿Hacia dónde se dirige la inteligencia artificial en turismo en 2026?)

Sin embargo, detrás de esa revolución empieza a emerger un debate vinculado a la sostenibilidad. El estudio "Making AI Less Thirsty", elaborado por la Universidad de California en Riverside, señala que el funcionamiento de plataformas de inteligencia artificial implica elevados niveles de consumo hídrico y energético, abriendo interrogantes sobre el costo ambiental asociado al crecimiento exponencial de estas herramientas.

El impacto invisible detrás de cada consulta

Si hay un dato que llama la atención y resuena en la investigación por cómo permite dimensionar el impacto de la inteligencia artificial es el cálculo que indica que redactar un correo electrónico de apenas 100 palabras con IA puede requerir alrededor de medio litro de agua para sostener el procesamiento de la consulta.

La estimación surge del análisis del funcionamiento de los centros de datos que permiten operar modelos de inteligencia artificial generativa como GPT-4.

A diferencia de lo que muchos usuarios perciben, las consultas no se procesan únicamente desde computadoras o teléfonos personales. Cada interacción con herramientas de IA activa enormes infraestructuras tecnológicas compuestas por servidores de alta potencia que generan grandes cantidades de calor y requieren sistemas permanentes de refrigeración.

En muchos casos, esos sistemas utilizan agua para evitar el sobrecalentamiento de los equipos. Además, la operación demanda grandes volúmenes de electricidad, incrementando también el consumo energético indirecto asociado al funcionamiento de la inteligencia artificial.

¿Es posible un turismo sostenible en tiempos de IA?

La discusión adquiere especial relevancia para el turismo, uno de los sectores que más aceleró sus procesos de digitalización durante los últimos años. Hoteles, aerolíneas, agencias de viajes, operadores y destinos comenzaron a incorporar IA en múltiples áreas operativas y comerciales.

Actualmente, muchas compañías utilizan inteligencia artificial para generar campañas de marketing, responder consultas automáticas, traducir contenidos, optimizar precios dinámicos, personalizar recomendaciones de viaje o incluso elaborar itinerarios completos para los pasajeros. (La tecnología, gran llave hacia un turismo sostenible)

Si bien estas herramientas aportan eficiencia y mejoras en experiencia de usuario, especialistas comienzan a advertir que el debate sobre sostenibilidad tecnológica podría transformarse en un nuevo eje estratégico para las empresas turísticas, especialmente en un contexto donde el sector busca reducir su huella ambiental y fortalecer políticas ESG (Ambiental, Social y Gobernanza).

Las proyecciones internacionales indican que la infraestructura global vinculada al procesamiento de inteligencia artificial podría alcanzar un consumo de hasta 280 mil millones de litros de agua hacia 2028, impulsado por el crecimiento sostenido de plataformas generativas utilizadas tanto por consumidores como por empresas.

Las tecnológicas buscan reducir el consumo

Frente a este escenario, las principales compañías tecnológicas comenzaron a trabajar en alternativas para disminuir el impacto ambiental de sus operaciones. Entre las iniciativas aparecen mejoras en eficiencia energética, nuevos sistemas de refrigeración y diseños de centros de datos que reduzcan el uso de agua.

Empresas como Microsoft, Google, Meta y OpenAI quedaron en el ojo de la tormenta de la sostenibilidad debido al crecimiento acelerado de la demanda computacional que requiere la inteligencia artificial generativa, con el consecuente impacto ambiental que supone.

En paralelo, especialistas sostienen que las consultas más complejas o extensas consumen todavía más recursos, ya que exigen mayores niveles de procesamiento y capacidad operativa.

Para el turismo, el fenómeno abre una nueva dimensión dentro del debate sobre sostenibilidad. Así como la industria viene trabajando en reducción de emisiones, gestión de residuos y eficiencia energética, el avance de la inteligencia artificial comienza a instalar otra discusión emergente: el impacto ambiental de la infraestructura digital que sostendrá el futuro de los viajes.

¿Puede surgir una certificación “verde” para el uso de inteligencia artificial?

Así como en los últimos años crecieron las certificaciones vinculadas a sostenibilidad hotelera, reducción de emisiones y turismo responsable, algunos especialistas ya comienzan a plantear la posibilidad de desarrollar estándares ambientales aplicados al uso de inteligencia artificial.

El debate todavía se encuentra en una etapa inicial, pero la creciente preocupación por el consumo energético y de agua de los centros de datos podría impulsar en el futuro nuevas métricas de sostenibilidad tecnológica para las empresas del sector.

Dentro de ese escenario, no se descarta que aparezcan mediciones que evalúen la huella ambiental de plataformas de IA que utilizan o implementan cadenas hoteleras, aerolíneas, OTAs y corporaciones globales con altos estándares ESG.

La discusión también podría extenderse a los propios proveedores tecnológicos, quienes comenzarían a competir no solo por producto, sino también por el menor impacto ambiental de sus desarrollos.

Para el turismo, el tema podría convertirse en un nuevo diferencial reputacional. En un contexto donde los viajeros valoran cada vez más las políticas sostenibles –especialmente las nuevas generaciones–, el uso responsable de la inteligencia artificial y la eventual aparición de “sellos verdes” podrían transformarse en otro componente de la estrategia de responsabilidad social empresaria, así como toda una estrategia de marketing disruptiva.