En una industria donde las demoras generan pérdidas millonarias y afectan tanto a aerolíneas como a pasajeros, la inteligencia artificial comienza a perfilarse como una de las principales herramientas para transformar la gestión del tráfico aéreo. (La IA dispara la búsqueda de vuelos, pero la conversión sigue estancada)
La promesa más ambiciosa de la IA en la aviación: ¿el fin de los retrasos de vuelos?
La FAA apuesta por dos plataformas basadas en IA para optimizar el tráfico aéreo. Expertos respaldan el potencial, aunque ponen en duda los plazos y el modelo.
La FAA se propone terminar con los retrasos de vuelos gracias a la IA.
En pocas palabras
- IA en aviación: la inteligencia artificial busca eliminar los retrasos en vuelos mediante la gestión predictiva del tráfico aéreo.
- Soluciones de la FAA: se implementarán dos sistemas, Smart y FMDS, con una inversión de US$ 875 millones para anticipar congestiones y optimizar rutas.
- Desafíos: la eficacia del sistema depende de proyectos complementarios, financiación adicional y la colaboración de las aerolíneas.
Incluso, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) sostiene que esa transformación podría materializarse en apenas unos años, y por ello le adjudicó un contrato por US$ 875 millones a Air Space Intelligence (ASI), a fines de desplegar dos soluciones de gestión del espacio aéreo apoyadas en IA.
Como explica Travel Weekly, la promesa es construir un sistema capaz de reunir toda la información crítica en una única plataforma, detectar con anticipación posibles congestiones y demoras, y actuar de forma predictiva, incluso con meses de anticipación.
De reaccionar a anticiparse: cómo funcionará la nueva IA de la FAA
La primera plataforma, denominada Smart (Strategic Management of Airspace, Routes and Trajectories), comenzará a probarse operativamente durante el segundo semestre. Su función será analizar grandes volúmenes de datos para anticipar conflictos en el espacio aéreo, detectar posibles congestiones y recomendar a los controladores cambios de rutas o de horarios de salida antes incluso de que los vuelos despeguen.
El segundo sistema, FMDS (Flow Management Data and Services), será la futura columna vertebral del centro de comando del control del tráfico aéreo estadounidense. Analizará con meses de antelación variables como los cronogramas de las aerolíneas, patrones meteorológicos históricos, capacidad aeroportuaria y restricciones operativas –por ejemplo, obras en pistas– para predecir el comportamiento del tráfico aéreo.
Una vez operativo, FMDS alimentará a Smart con información en tiempo real. Según la FAA, ambos sistemas reemplazarán el actual esquema fragmentado de múltiples bases de datos por una plataforma única en la nube, pasando de una gestión reactiva a otra predictiva y proactiva.
Menos demoras, pero también menos vuelos
Philip Mann, especialista en el Sistema Nacional del Espacio Aéreo y exfuncionario de la FAA durante 17 años, consideró que si el sistema cumple con lo prometido los pasajeros experimentarán menos retrasos. Además, cuando las condiciones meteorológicas provoquen inconvenientes, la planificación anticipada permitirá que las demoras permanezcan localizadas y no se propaguen por toda la red aérea.
No obstante, advierte que esa mejora también podría implicar una menor oferta. "Puede haber, en algunos casos, menos vuelos disponibles simplemente porque no se permitirá programar operaciones en áreas que no pueden absorber determinadas condiciones meteorológicas", explicó.
Margaret Wallace, excontroladora de tráfico aéreo de la Fuerza Aérea estadounidense y docente del Florida Institute of Technology, coincide en que la automatización permitirá reemplazar procesos manuales y optimizar el uso del espacio aéreo mediante mejores desvíos frente a tormentas o turbulencias.
Sin embargo, cuestionó que la FAA haya decidido reducir en más de 2.000 personas su meta de dotación de controladores para 2028, atribuyendo parte de esa decisión a las mejoras tecnológicas. A su entender, esa reducción solo debería concretarse cuando las nuevas herramientas hayan demostrado plenamente su eficacia.
Los desafíos: plazos, inversión y el rol de las aerolíneas
Pese al optimismo oficial, especialistas consideran poco realista que todo el sistema esté completamente operativo antes de finales de 2028, plazo fijado por la FAA y alineado con el final del actual mandato presidencial en Estados Unidos. (Amadeus ve en los agentes de IA una oportunidad para transformar las aerolíneas)
Mann sostiene que Smart y FMDS dependen del avance simultáneo de numerosos proyectos complementarios, entre ellos nuevos sistemas de seguimiento de aeronaves, mejoras en la detección meteorológica e infraestructura de fibra óptica. Completar y validar todas esas iniciativas en apenas dos años le considera improbable.
La financiación también representa un desafío. Mientras el Congreso ya destinó US$ 12.500 millones para la modernización del sistema de control aéreo, sus impulsores sostienen que todavía serán necesarios al menos otros US$ 19.000 millones para completar el programa.
Otro interrogante pasa por el grado de aceptación de las aerolíneas, especialmente cuando la FAA deba reducir preventivamente la programación de vuelos. Por ahora, Airlines for America respaldó públicamente la iniciativa y el organismo asegura que trabaja junto a las compañías aéreas para garantizar un esquema de gestión del espacio aéreo equitativo para todos los operadores.
Sin embargo, no todos comparten esa visión. Michael Baiada, ex piloto de United y fundador de ATH Group, sostiene que son las propias aerolíneas quienes están mejor preparadas para administrar sus operaciones.
En su opinión, trasladar ese control a un sistema centralizado administrado por la FAA terminaría igualando la gestión de todas las compañías hacia un estándar inferior y supondría ceder un activo estratégico al gobierno.
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