Luego de usar extensivamente los servicios de Iberia al viajar de Buenos Aires a Madrid, me tocó en suerte (¿buena? ¿mala?) trasladarme a bordo de Air Europa para cubrir Fitur 2026 como parte de la gran delegación de Ladevi.
Cómo es el vuelo de Air Europa a Madrid: servicio, diferencias con Iberia y videojuegos sorpresivos
Crónica del vuelo de Air Europa entre Buenos Aires y Madrid: servicio, gastronomía, entretenimiento y las principales diferencias con otras aerolíneas.
Buenos Aires-Madrid a bordo de Air Europa: ¿cómo es la experiencia?
Y de allí las dudas: ¿qué diferencias habrá con Iberia? ¿Será cierto que no te dan comida salvo que pagues? ¿Cuán lowcostizado está el servicio?
Acompáñenme en este bonito trayecto de 11 horas, 10 minutos y algo más, de Ezeiza a Barajas, con mucho por analizar y varias sorpresas.
Ficha técnica del vuelo de Air Europa a Madrid
- Compañía aérea: Air Europa.
- Número de vuelo: UX042.
- Fecha de salida: 21 de enero.
- Horario de salida: 13.15.
- Tipo de avión: Boeing 787 Dreamliner en configuración 3-3-3.
Llegada y check in en Ezeiza: sábado de caos
Llego a Ezeiza a las 11.40, bastante justo. No lo esperaba para un sábado a la mañana, pero la autopista está en obras y el tráfico se atascaba con frecuencia.
Al llegar a los counters de Air Europa a la Terminal B de Ezeiza, la sensación es que no fui el único afectado por el tránsito. Esperaba que, al llegar tarde, ya hubiera poca gente. No sucedió.
Así que demoré unos 30 minutos recorriendo la fila de check in. Solo cinco colaboradores atendiendo para un vuelo 100% lleno tampoco es demasiado. La atención, eso sí, fue muy buena.
Además de despachar equipaje, ejercí un derecho clave: lograr que me apliquen el número de pasajero frecuente de Aerolíneas Plus (Air Europa es parte de SkyTeam). La modalidad de check in online se emperró en no registrarlo, por más que lo hubiera completado correctamente.
Ezeiza: seguridad y migraciones en su laberinto
El paso por seguridad fue curioso. Estaban anulados los molinetes del primer corte hacia el control (donde escaneamos los pasajes), así que todo era manual, con dos personas asignadas a esa tarea.
Creo que era adrede para dispersar la carga de gente, porque del otro lado el laberinto de ratones estaba al 100% (¿cuánto habrá hasta el escaneo de seguridad? ¿400 metros? ¿Más?).
De hecho, un señor extranjero sucumbió a mitad de camino y le sugerimos que se saliera de las cintas para ir por el sector prioritario, que, dicho sea de paso, no está bien señalizado.
En migraciones, nuevamente mucha gente, incluyendo el sector express. Hice todo bien, pero vaya a saber por qué, en lugar de mandarme al paso automático, el sistema me rebotó y terminé en las cabinas de funcionarios.
Una vez aprobado el control, skippié el free shop (si alguna vez estuvieron apurados: vayan directo al extremo izquierdo para evitarlo).
Cuando llegué a la puerta, a las 12.45, ya figuraba el anuncio de last call. Yo esperaba entrar derecho viejo al avión dada mi demora, pero no: en la manga también me empaché con otra larga fila.
Cabina impecable… y la primera alerta
Hay que decirlo: los aviones que utiliza Air Europa en sus operaciones long haul –los citados Boeing 787 Dreamliner– son de los más nuevos y modernos. Son más eficientes en cuanto a consumo, y la reducción del ruido de los motores se nota en la cabina.
No obstante, pronto me toparía con el primer signo de que no estaba volando en una aerolínea del tier1: te venden los auriculares a 3 euros.
Lo cual considero un exabrupto para un vuelo internacional largo, más aún cuando uno cuenta con el entretenimiento a bordo, y cuando esto no se explicita, por ejemplo, al momento del check in online.
Tres euros no es la ruina de nadie, pero la demanda de pago es un poco desmoralizante. Por suerte –y costumbre– tenía unos auriculares en mi ajuar periodístico permanente.
Comidas: lo bueno y lo no tan bueno
A dos horas de partir llegó el servicio principal. Las opciones eran ragú de ternera o pasta al pesto. Lo bueno es que el aeromozo fue específico espontáneamente en su descripción, en lugar del clásico y poco informativo “carne o pasta”.
Lo no tan weno es que, en realidad, el ragú era de pollo, con lo que tampoco sé si técnicamente sigue siendo un ragú.
Aclarado esto, estaba bastante sabroso y cumplió con lo que considero las dos máximas de la comida de avión:
- Una rica salsa o reducción para enlazar los ingredientes.
- No tener que usar cuchillo.
Para beber elegí jugo de naranja (aunque había vino y cerveza) y luego ofrecieron un pancito extra, ideal para lo que quedaba de manteca y ensopar lo último de la comida principal.
De postre, un bizcochuelo de dulce de leche con crema, bien contundente y argentino, perfecto para encarar la siesta aérea.
La presentación fue en cajitas de cartón, con cubiertos de un plástico que no había visto nunca. Imagino que se trata de un material más biodegradable.
- Nota del servicio: 7,5. Buena variedad de bebidas, aunque una pasajera pidió agua con gas y no había.
Para el anecdotario, un chico de mi fila, al abrir su comida, le preguntó a la aeromoza si podía repetir el plato porque le vinieron “apenas tres pedacitos de carne” (algo de razón tenía).
Ella le explicó que las comidas están contadas por pasajero, pero que si al final quedaba alguna podía dársela. Volvió a los cinco minutos con una bandeja. Punto a favor de la atención a bordo.
Por otro lado, el desayuno, ya cerca del aterrizaje, fue apenas una madalena con chips de chocolate y una opción muy limitada de bebida (café, té o agua). Acorde a las estimaciones de un servicio más modesto.
Películas y series: variedad y el commodity de todo vuelo
En primer lugar remarcar que este avión no solo es nuevo, si no que se nota en los detalles: la calidad de la pantalla, sus colores y sensibilidad son impecables. Además se puede ajustar la inclinación, algo muy conveniente cuando el pasajero de adelante se reclina.
La interfaz es muy user friendly y la variedad de contenidos es muy buena, con lógico amplio repertorio de cine español y un apartado de HBO Max (bien).
Y, como en absolutamente todos los sistemas de entretenimiento a bordo de cualquier aerolínea, hay capítulos de The Big Bang Theory (mal). Se ve que es una especie de commodity del rubro.
Entre todo, elegí mirar El Jockey, película argentina.
Ficha técnica
- Título original: El Jockey.
- País: Argentina.
- Año: 2024.
- Duración: 96 min.
- Dirección: Luis Ortega.
- Elenco principal: Nahuel Pérez Biscayart, Úrsula Corberó (alias “Tokio”).
Evaluación de El Jockey
Ufff, difícil de evaluar. Desde lo técnico es impecable: actuación protagónica de Nahuel Pérez Biscayart, elenco sólido y un preciosismo directoril estilizado poco disimulado (sin llegar a Wes Anderson por suerte). En cuanto a la trama… es extraña. No aparece una meta clara más allá de querer que al protagonista “le vaya bien” en el tránsito de sus múltiples facetas.
Para abonar esa extrañeza se suman elementos más bien surreales (no confundir con bizarros… aunque al final aparece Adriana Aguirre en el rol de “mujer mística”… a ese nivel de randomness llega el film).
Decirle “experimental” es demasiado, aunque tampoco abundan este tipo de películas en la producción argentina. Puede gustar y fastidiar por partes iguales.
- Nota final: 8 (inicialmente era un 7, pero días después varias escenas me seguían dando vueltas, y eso no es menor).
También vi Whiplash, con casi una premisa contraria, ya que la película se enfoca en una sola cosa muy precisa (el joven talento baterista tratando de triunfar en una relación tóxica con su profe exigente y maltratador). Wena peli, 7,5.
El apartado de videojuegos… sorpresas por doquier
Los juegos dentro del entretenimiento a bordo suelen ser un apartado casi de compromiso: no solo son pocos y/o deficientes, sino que nunca se actualizan (lo que sí sucede con el resto del material audiovisual).
Aquí, sorprendentemente, me encontré con un catálogo nuevo y diverso, dividido en dos pestañas: juegos en 2D y juegos en 3D. Comencemos por las dos dimensiones.
Clásicos, reversiones y buena variedad
Los juegos del apartado 2D son muy buenos y variados. Entre otros:
- El 2048 actualizado.
- Un ahorcado en idioma “global”.
- El Arkanoid clásico de Taito.
- Un arkanoid con esteroides.
- Un tower defense.
- Algunos 3 en línea.
- Un estético “encontrá cosas en la imagen” inspirado en Alicia y su país de las maravillas.
En definitiva, opciones para todos quienes requieran un pasatiempo entretenido “libre de auriculares”.
Juegos 3D: retrohorror a 10 mil metros de altitud
Si los juegos en 2D cumplieron con creces las expectativas, ¿qué maravillas en 3D nos entregará este nuevo sistema de entretenimiento?
La respuesta es casi un trolleo: juegos en tres dimensiones… de 1999.
En el rostro se me compuso un rictus de confusión cuando vi al delantero inglés Alan Shearer encabezar la portada del Actua Soccer 3.
Durante una milésima de segundo pensé que podía ser una versión modernizada. Pues no, es literalmente el juego original que salió para PlayStation y PC hace 27 años, con todos los achaques propios de los albores de la tridimensionalidad videojueguil. Y a eso sumarle, en lugar de joysticks, el control de la pantalla táctil.
¿Qué más había? Actua Pool, otro hito de las franquicias Actua (que ni siquiera eran buenas en su época).
No quise mirar más. Preferí quedarme con las gratas impresiones previas.
La efímera comunidad aérea: qué onda los vecinos de asiento
Al checkearme online, elegí asiento justo detrás de mi compañero y colega de Ladevi Marcos Llobet, principalmente para pispiar que no consumiera películas de dudoso gusto o de Marvel (que es lo mismo).
Por suerte me dijo que había descargado capítulos de Seinfeld y Rick & Morty. Bien ahí... Aunque después lo vi mirando The Big Bang Theory.
Un par de filas atrás había una niña que, si bien no lloró, sí era muy efusiva en cuanto a berridos de alegría, fastidio y otras expresiones. Sonaba como un gremlin bueno con sobredosis de cafeína.
Aterrizaje, aplausos y llegada a Madrid
El aterrizaje en Madrid fue suave y puntualísimo.
Hubo aplausos. No una vez, no dos, sino tres veces: al tocar pista y en sendos anuncios del capitán. Realmente había un clima festivo, con muchos grupos de jóvenes entusiasmados.
Llegamos a una terminal distinta a la habitual de Iberia: no la impresionante terminal 4, sino unos pasillos más bien cualesquiera y no tan bien organizados (terminal 1).
Con pasaporte europeo, pasé derecho por migraciones con el sistema automatizado.
Recogí maleta y tomé un taxi vía Uber hasta el Hotel Elba, muy cerca de Ifema, que funcionó como headquarters de la delegación de Ladevi. (Repasá todas las noticias de Ladevi en Fitur)
Air Europa a Madrid: balance final
Vuelo puntual (10 puntos), con una tripulación especialmente amable y animada con los pasajeros.
Las principales diferencias con otras aerolíneas como Iberia son: auriculares pagos, la opción de comidas extra pagas y un desayuno que no llega a ser tal.
Nada que no debiera resolverse llevando algo más para comer y no olvidando unos auriculares con cable. Aunque todo esto debería ser comunicado más claramente por la aerolínea de manera previa.
En cuanto al avión, la tripulación, la atención, la puntualidad y el entretenimiento online, el servicio fue tan bueno o mejor que varias líneas aéreas de mayor reputación.
¡Enhorabuena!
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