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Aerolíneas: ¿qué peso tiene el queroseno en el precio del billete?

El carburante supone hasta el 30% del precio del billetes: ¿qué mecanismos están usando las aerolíneas para compensar su auge?.

El queroseno se ha consolidado como uno de los principales determinantes del precio del transporte aéreo, hasta el punto de condicionar de forma directa la evolución de las tarifas de las aerolíneas. Según datos de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), el combustible representa de media entre el 25% y el 30% de los costes operativos de una aerolínea, lo que lo sitúa como el mayor coste variable del sector y uno de los más volátiles.

Este peso estructural explica que cualquier alteración en el precio del crudo o del jet fuel tenga un impacto casi inmediato en la cuenta de resultados y, por extensión, en el precio final del billete.

En términos absolutos, el gasto global en combustible asciende a cifras de enorme magnitud. IATA estima que las aerolíneas destinarán alrededor de 236.000 millones de dólares al queroseno en 2025, lo que equivale a aproximadamente el 25,8% del total de sus costes operativos. Este porcentaje, aunque ligeramente inferior al de ejercicios anteriores por la moderación del precio del crudo, sigue reflejando una dependencia estructural que condiciona la rentabilidad de la industria. (IAG blinda el precio del combustible ante la incertidumbre por la guerra)

El auge del queroseno puede incrementar hasta un 40% el precio de los vuelos

Este peso del combustible no se traslada de forma lineal al precio del billete, pero sí actúa como un componente clave dentro de la estructura tarifaria. En términos generales, el coste del queroseno puede representar entre el 20% y el 40% del precio de un billete, dependiendo del modelo de negocio (low cost frente a legacy), la distancia de los vuelos y la eficiencia de la flota, según IATA.

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Las aerolíneas sufren hasta un 40% de incremento de costes por el auge del precio del combustible: así está conteniendo las subidas. 

Las aerolíneas sufren hasta un 40% de incremento de costes por el auge del precio del combustible: así está conteniendo las subidas.

En rutas de largo radio, donde el consumo es mayor, la exposición al combustible es mucho más elevada, lo que incrementa la sensibilidad del precio final a las variaciones del petróleo.

Por ello, con la actual escalada de tensiones en Medio Oriente, se ha intensificado esta presión. En las últimas semanas, el precio del jet fuel ha registrado incrementos extremadamente rápidos, con subidas interanuales cercanas al 94% y picos superiores a los 175 dólares por barril, según datos de IATA. Este encarecimiento, vinculado a la inestabilidad en rutas clave de suministro energético, ha reactivado uno de los principales riesgos históricos del sector: la volatilidad del combustible.

¿Qué mecanismos están aplicando las aerolíneas para reducir la volatilidad del precio del queroseno?

Ante este escenario, las aerolíneas han recurrido a un primer mecanismo clásico: los recargos por combustible. Este instrumento, que permite ajustar el precio final sin modificar la tarifa base, está siendo reactivado de forma intensiva. Un ejemplo reciente es el de Cathay Pacific, que ha anunciado incrementos del 34% en estos recargos, con revisiones periódicas en función de la evolución del mercado energético. Unas medidas que permiten trasladar parcialmente el impacto al cliente sin alterar los sistemas tarifarios estructurales, pero que pueden generar enfados entre los pasajeros. (Aerolíneas: La vuelta "triunfal" del recargo de combustible)

Otro mecanismo clave es la cobertura financiera (hedging), mediante la cual las aerolíneas fijan el precio del combustible a futuro para reducir la incertidumbre. Sin embargo, su efectividad depende del momento de contratación y del grado de cobertura. En el contexto actual, algunas compañías han quedado expuestas al repunte de precios al haber reducido sus coberturas tras la caída del crudo en 2024, lo que limita su capacidad de amortiguar el impacto inmediato.

La renovación de flota y la mejora de la eficiencia operativa constituyen otro eje estructural. Los nuevos modelos de aeronaves pueden reducir el consumo de combustible entre un 15% y un 25%, lo que permite mitigar parcialmente el impacto del precio del queroseno a medio plazo. No obstante, los retrasos en la entrega de aviones y el envejecimiento de la flota global están limitando este efecto, ralentizando las ganancias de eficiencia .