Desde que la comercialización por Internet dio sus primeros pasos, los gurúes de tendencias salieron presurosos a anunciar el final de las agencias a manos del “hágalo Ud. mismo” digital. Con el tiempo fueron las OTAs las que empezaron a ser la expresión de eso nuevo que arrasaría con todo lo viejo. Pese a ello, hoy son las online las que salen a la compra de empresas offline, dándole vida a una nueva metamorfosis en el discurso que ahora plantea que la concentración de la intermediación es el nuevo cuco.
Postales del fin del mito del fin de las agencias
El Observatorio Económico de la Faevyt puso en números el discurso que señala que “las agencias están más vivas que nunca”. La cantidad de empresas creció un 20% en la última década y la cantidad de empleo registrado que generan no cayó ni siquiera tras un 2018 para el olvido. La diversificación de productos es clave. El espejismo de la conversión al receptivo.
Sin embargo, las agencias de viajes siguen ahí, algunas más golpeadas que otras, pero adaptándose. “Venimos escuchando hablar del mito del final de las agencias hace más de 10 años (…) Sin embargo, nosotros representamos entre el 70% y el 80% del canal de venta de todos los productos turísticos. Estamos más vivos que nunca”, planteó Gustavo Hani presidente de la Faevyt, en el reciente Congreso de la entidad, donde dobló la apuesta al señalar: “No solo no desaparecimos, sino que crecimos y nos transformamos. Entendimos nuestras oportunidades de negocios y que los nuevos medios de información y contacto son canales para fortalecer la actividad, innovar y generar más y mejores emprendimientos”.
¿Es posible validar con números este relato del reverdecer de las agencias? Para la Faevyt, su Anuario 2018 del Observatorio Económico (OEA.TUR) está plagado de indicios que así lo confirman.
RESISTIENDO.
Desde 1999, año icónico por el nacimiento de Despegar en Argentina, lejos de decrecer la cantidad de agencias activas en el mercado es más de un 50% superior. De hecho, en la última década el número aumentó un 20%, pasando de 4.604 en 2008 a las 5.620 actuales.
Claro que desde que se abrió el Registro se han dado de alta casi 18 mil agencias, de las cuales hoy sobreviven menos de un tercio. Lo cual se explica por una puerta giratoria que expulsa empresas a fuerza de los periódicos vendavales de la economía del país y vuelve a acoger a otras con muy bajas barreras jurídicas y económicas a la hora de obtener la bendición del Estado.
En efecto, la trompada de 2018 -particularmente intensa por el trauma de una devaluación del 100% - se sintió y mucho en un sector donde la mayoría se dedica al emisivo. Por primera vez desde la crisis de 2002, la cantidad de empresas de viajes se redujo en 243 agencias, lo que implica que fue la economía autóctona y no los fantasmas de la desintermediación la que se llevó al fondo del mar al 5% del mercado.
Pero lo insólito es que ese achique forzado del mercado se haya recompuesto con creces -al menos en cantidad de agencias- en lo que va de 2019. Según datos del OEA.TUR, en abril pasado ostentaban su licencia para operar 5.620 empresas, 525 más que en octubre de 2018.
Inclusive como empleadores las agencias pasaron el trance de 2018 sin destruir puestos de trabajo (23.552). De las 1.121 que participaron de la muestra, el 66,5% declaró no haber variado el personal ocupado. Es más, un 13% dijo que incrementó su planta y de ese porcentaje el 86% fueron empresas de entre 1 y 30 empleados. De todos modos, dos de cada 10 reconocieron haber practicado recortes en su personal y la mayoría fueron en micropymes.
DIVERSIFICAR, LA CLAVE.
Como decíamos, el segundo semestre de 2018 fue para el olvido y nadie se salvó de los números negativos que llegaron para quedarse con la inestabilidad cambiaria.
Si bien en el año la cantidad de tickets aéreos comercializados cayó “apenas” un 4,6%, la facturación en dólares se desplomó un 21,5%. Si la mirada se recorta en los últimos cuatro meses del año el promedio fue de -46%. Y en lo que va de 2019, si bien es menos cruda, la situación no mejora: en el primer trimestre se vendieron un 16% menos de pasajes internacionales, número que el incremento del 12% de los tickets de cabotaje vendidos lejos está de empardar en cuanto a rentabilidad.
Seguramente si las agencias hubieran basado su estrategia comercial en la hoy inexistente rentabilidad de las ventas de pasajes no habrían podido contar el cuento. Con lo cual, habrá que darle crédito al discurso de la Faevyt que explica la supervivencia a partir de entender que había que buscar nuevas oportunidades de negocios.
En este sentido, resulta muy interesante la medición que hace el Observatorio sobre los productos comercializados por las agencias en 2018. Allí se nota un avance importante en la diversificación. Por caso, creció entre un 4% y 5% la venta de turismo cultural (más de la mitad ya lo tiene incluido en su porfolio), deportivo, de nieve y de aventura. En tanto que los más tradicionales y vendidos, como sol y playa y cruceros, son los que menos nuevos adeptos ganan en la comercialización.
EL DILEMA DEL RECEPTIVO.
Claramente después de la megadevaluación de 2018 el turismo receptivo volvió a ser el objeto de deseo del sector. Y no es para menos, el 7,5% más de arribos internacionales por avión se vio correspondido con un incremento del 8,1% en el número de viajeros que visitaron el país con un paquete turístico. Ese mismo dato en el emisivo se desplomó un 18,4%.
También las expectativas respecto al tipo de cambio le juegan a favor al receptivo. Según la cotización del dólar futuro, la divisa estará en $ 62,4 en diciembre y $ 68,9 en marzo. Con lo cual la competitividad ganada por el destino (un 34,2% de abril de 2018 a marzo de 2019) no correría peligro de licuarse.
“¿Qué pasa que no se abren más unidades de negocio receptivo en las agencias?, preguntó a la platea durante la presentación del informe el director del OEA.TUR, Pablo Singerman, dando pie a un interesante debate. Efectivamente, menos del 10% de las agencias son receptivas puras y no llega al 50% el número de las que lo incorporan en su cartera. Mientras que casi 9 de cada 10 hacen emisivo internacional y nacional.
“El receptivo es un negocio que tiene otro espíritu comercial. Además, es muy caro reconvertirse para salir a captar clientes”, respondió Marcelo Marchetti, tesorero de la Faevyt, a lo que se sumaron otras voces señalando la falacia de que del día para la noche una minorista que vende viajes al Caribe puede generar el circuito para traer alemanes a Jujuy. “Sabemos que hay un abismo entre uno y otro negocio, pero algo hay que hacer con estos datos”, remató Singerman.
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