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Enero 2019 y la historia del vaso con agua

Varios de los principales destinos del país muestran caídas en la ocupación hotelera durante enero, además de una esperada reducción en el nivel de gastos de los turistas. Desde la CAT aseguran que se manejan desde el año pasado niveles muy altos de ocupación y que, en realidad, en vista de la recesión reinante, las mermas no son tan relevantes. Los números negativos quiebran una racha de crecimiento interanual de una década.

Es más que conocida la lectura filosófica de que, ante un vaso que tiene agua hasta la mitad de su capacidad, se puede ponderar y celebrar ese 50% o lamentar y entristecerse por el 50% que falta. Los números preliminares de ocupación hotelera de muchos destinos (ver cuadros), en el primer mes del año, muestran caídas, son negativos. De hecho, esto rompe con la tendencia de una década en la que, temporada tras temporada, a veces de modo notorio, otras de forma sutil, las estadísticas mostraban crecimiento. Hay que remontarse a la comparación entre la temporada de verano 2009 y la de 2008, para encontrar números negativos. 
Sin embargo, como la fábula del vaso con agua, se va imponiendo en el sector la lectura que podría traducirse, burdamente, como: “la sacamos barata”. El dato cierto es que todas las caídas interanuales se producen sobre una base de niveles altos de ocupación superiores al 75%.  
 

Leña al fuego. 

Junto a los niveles de ocupación inferiores en muchos destinos, aunque no en todos, se nota además una generalizada disminución en el consumo per cápita promedio. “El número de movilizados será igual o superior al de 2018. Pero a pesar de eso, en el consumo se notará una gran disminución y no tenemos cifradas grandes esperanzas con respecto a este tema”, indicó Gregorio Werchow, secretario de Turismo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En el mismo sentido, Fabricio Di Giambattista, vicepresidente del Sector Turismo de la CAME, fue más preciso aún: “Si bien hay mucha gente movilizada en distintos puntos turísticos del país, el consumo es inferior al del año pasado, porque no hay financiación en cuotas”. 
 

Una crisis de proporciones. 

“Yo, como presidente de la Cámara, celebro que el consumo haya bajado como lo hizo. ¿Por qué? Porque vivimos una de las mayores recesiones entre todas las que vivimos. Con la recesión que hay, en realidad me sorprenden positivamente los altos niveles de ocupación que alcanzamos este verano, porque la crisis está pegando en serio”, opinó Aldo Elías, presidente de la CAT. 
“Manejar un alza o una baja en las ocupaciones, es secundario en un contexto de ocupaciones altas como el actual. Por otro lado, la idea de que la gente iba a hacer colas para ingresar en los hoteles este año fue producida por la devaluación y por la concepción de que los argentinos no iban a poder salir del país”, agregó Elías.  
“Nosotros veníamos de un dólar súper atrasado, con lo cual ese 120% de retraso nominalmente real, en realidad no lo era, porque lamentablemente también teníamos inflación en dólares. Entonces en verdad eran 75% u 80%, que de todos modos es ‘una vida’. Sin embargo, luego se disparó la inflación y pasamos del 20% o 22% que calculábamos anualmente al 47% de inflación, y eso se comió otro porcentaje de la devaluación”, prosiguió el titular de la Cámara.  
“En enero del año pasado estábamos igual de mal que ahora, como país, pero con el dólar atrasado subisidiamos la salida del país de cuanto argentino tuvo la voluntad de hacerlo. Porque era inexplicable que viajaran 12 millones de personas, que en realidad en muchos casos no lo podían hacer por su nivel económico, pero con las 50 cuotas y el dólar atrasado, preferían salir del país que vacacionar en la Costa Atlántica. El escenario actual tiene mucha más lógica. El nivel de gasto per cápita de cada viajero bajó en los destinos, y en general las ocupaciones subieron y los que bajaron lo hicieron aun desde niveles muy altos de ocupación previos”, dijo Elías. 
 

¿Hasta cuándo? 

 “Estamos inmersos en una carrera contrarreloj. Corremos para evitar que la inflación alcance a la devaluación, y esperamos que el Gobierno respete su palabra de defender este nivel de dólar y lo sostenga. Si con 47% de inflación el dólar no sube igual, volvemos a atrasarlo, por eso esperamos que se sostenga”, dijo el presidente de la CAT. Y continuó: “Y de ahí en más, yo espero que esta gran crisis termine lo más rápido posible. Hay que trabajar muchas cuestiones de fondo y de forma. Nosotros tenemos un lema en la Cámara: ‘trabajamos para que cada vez más argentinos paguen menos impuestos’”. 
 

Bajar el piso. 

“Cada vez que alguien me pone un micrófono lo digo y lo repito: le vengo pidiendo al gobierno que debemos bajar la presión impositiva. Porque esto no funciona, cuando se acabe la ventaja competitiva de la devaluación volamos por los aires. Somos el quinto o sexto país del mundo en presión impositiva”, afirmó Elías. Y continuó: “En Estados Unidos, Donald Trump, con todo lo particular que pueda resultar su figura y sus comentarios, apostó por la baja de impuestos para recuperar la economía de su país. Y hoy Estados Unidos no para de crecer. Nosotros acá, en cambio estamos viendo qué nuevo impuesto creamos para cubrir el déficit fiscal del país. Mientras 40 de cada 100 argentinos deban trabajar para sostener el déficit fiscal estamos caminando de forma acelerada al precipicio”. 
Por otra parte, el presidente de la CAT reveló que la entidad trabaja en una reforma laboral “que mejore el famoso costo argentino”. “En Colombia, una camarera de hotel cuesta US$ 300 por mes. Acá costaba US$ 1.300 antes de la devaluación y hoy US$ 800”, dijo el dirigente. “Si no se apunta también a desactivar la industria de los juicios laborales algo está mal. Vamos de extremo a extremo, pero que hoy el 100% de los juicios laborales los pierdan las empresas está transmitiendo un mensaje y en realidad no los pagan empresarios, sino todo el país, porque ese costo termina en el valor del precio. Son todas en contra, por eso estamos trabajando en esa vía con el Ministerio de la Producción, buscando ser más eficientes y con condiciones justas de contratación. El gobierno debe favorecer que el empresariado nacional contrate gente y acá sucede al revés”, concluyó.  

FUENTE: enero-2019-y-la-historia-del-vaso-con-agua

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