El turismo ha construido durante décadas buena parte de sus indicadores de éxito alrededor del crecimiento: más visitantes, más pernoctaciones, más gasto y mayores niveles de ocupación. Sin embargo, el auge del turismo de masas sobre determinados destinos está desplazando el foco hacia otra cuestión: cuánto turismo puede asumir realmente un territorio sin comprometer los recursos naturales que sostienen su atractivo. (La paradoja de los grandes eventos para los destinos: cuanto más éxito, más riesgo de masificación)
Los destinos pueden acceder a una herramienta que miden y anticipa la masificación: estas son las claves y objetivos.
En pocas palabras
- Tecnología europea: Calculan la capacidad ambiental de destinos para prevenir el turismo de masas.
- Análisis de parámetros: Consideran calidad del aire, agua, vegetación, biodiversidad y presión turística.
- Aplicaciones: Orienta decisiones sobre inversiones, promoción y gestión de recursos en destinos.
Sobre esta premisa trabaja Murmuration, compañía francesa especializada en datos de observación terrestre, que ha desarrollado el Environmental Carrying Capacity for Tourism (ECCT). El indicador pretende calcular el margen ambiental del que dispone un destino antes de entrar en una situación de deterioro crítico, aportando información para anticipar problemas antes de que obliguen a adoptar restricciones más severas.
¿Qué parámetros pueden alertar a los destinos para evitar el colapso?
Esta tecnología parte de los conceptos científicos vinculados a los límites planetarios y a los puntos de inflexión ecológicos. Su análisis se estructura en cinco dimensiones, cuatro de ellas directamente ambientales: calidad del aire, disponibilidad y estado de los recursos hídricos, vegetación y biodiversidad. A ellas se suma una quinta variable destinada a medir la intensidad de la presión turística sobre el territorio.
Cada uno de estos elementos se analiza mediante umbrales específicos y factores que permiten ajustar el resultado a las características de cada paisaje. La metodología distingue, por tanto, entre entornos urbanos, litorales, zonas de montaña o espacios protegidos, partiendo de que cada ecosistema responde de forma distinta ante incrementos de visitantes y alteraciones climáticas.
La presión turística tampoco se calcula únicamente a partir del volumen de viajeros. El ECCT combina los datos de actividad turística con la densidad de población residente, de modo que busca "reflejar la carga efectiva que soporta cada territorio", según destacan en un comunicado. (Turismo sostenible: así es la nueva ley europea que penaliza el "green washing")
¿Cuál es el objetivo de este indicador para los destinos?
El objetivo es ofrecer a las administraciones y gestores una lectura más precisa que la proporcionada por indicadores tradicionales basados exclusivamente en llegadas o pernoctaciones.
Desde Murmuration defienden que esta información puede trasladarse directamente a decisiones de gestión. Entre sus posibles aplicaciones figuran la priorización de inversiones entre municipios, la adaptación de las campañas de promoción a la capacidad disponible, la redistribución de visitantes hacia áreas menos tensionadas o el seguimiento ambiental de espacios sometidos a requisitos de conservación y certificación.
España y Francia se sitúan actualmente entre los mercados prioritarios para Murmuration, que desde 2025 cuenta con una filial en Barcelona. La compañía considera que ambos países reúnen varias características que elevan la necesidad de este tipo de herramientas: una elevada intensidad turística, una considerable dependencia económica del sector y una exposición creciente a fenómenos vinculados al cambio climático y a la presión sobre recursos como el agua.
Temas relacionados

