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Manual Alta Gama

El nuevo mapa de los viajes de lujo en Argentina

Los viajes de lujo se consolidan como un rubro resiliente a la coyuntura. Referentes analizan tendencias de Alta Gama, destacando experiencias frente al costo.

El turismo de Alta Gama en Argentina se ha consolidado como el ancla más firme y resiliente del sector. Los números globales hablan por sí mismos: según ONU Turismo, aunque los viajeros de este segmento representan solo el 5% de los turistas internacionales, los viajes de lujo generan más del 25% de los ingresos turísticos a nivel mundial.

En este contexto, el país dejó de ser un nicho para convertirse en un pilar estratégico en el mapa global del lujo. Virtuoso, la red de turismo de élite, ubicó al país entre los 10 destinos más soñados por sus viajeros, siendo la única nación de América en la prestigiosa lista.

Este reconocimiento subraya la fortaleza dual del mercado argentino: no solo retiene su atractivo como destino exclusivo (receptivo), sino que también se afianza como un actor determinante en el mercado emisivo de la región.

El secreto de su éxito, coinciden los referentes, radica en una demanda inelástica a las fluctuaciones económicas, impulsada por un cambio de paradigma: el lujo ya no es material, sino vivencial.

La belleza de la Patagonia, la selva misionera, la cultura porteña o los viñedos mendocinos seducen a los viajeros internacionales de alto poder adquisitivo.

La resiliencia del turismo receptivo: inmune a la coyuntura

La principal fortaleza del turismo de lujo argentino reside en su capacidad para operar como un mercado inelástico, que logra abstraerse de los costos operativos y las tarifas que sí afectan a la media y baja gama. Para el viajero de alto poder adquisitivo, el valor percibido del producto argentino –sus paisajes, cultura y gastronomía– impera sobre el factor precio.

Daniel Manzella, presidente de Destino Argentina, confirma esta realidad, que lo convierte en un ancla de la demanda: "Es un segmento que no es afectado por el costo de las tarifas aéreas ni la cuestión cambiaria”.

Por caso, puntualiza que este pasajero se moviliza en business y se aloja en establecimientos 4 y 5 estrellas, manteniendo altos niveles de ocupación. (El nuevo mapa de los viajes de lujo: el turista argentino se vuelve un actor clave en el segmento de alta gama)

Esta estabilidad exige una estrategia constante de promoción de alto impacto para el turismo receptivo. Manzella destacó la necesidad de sostener la presencia en los mercados tradicionales que aportan más del 50% de los arribos: Europa (España e Italia), Estados Unidos y el mercado regional (Brasil, México y Colombia), donde se concentran las misiones comerciales.

Complementariamente, el sector bregó "para que se preste mayor atención a los mercados emergentes, así como a la región de Asia-Pacífico", diversificando las fuentes de demanda para el producto de lujo.

El lujo es vivencial

La gran tendencia global pospandemia no conoce fronteras y se traduce en la migración definitiva del lujo ostentoso a uno experiencial y auténtico.

Los viajeros sofisticados buscan un valor emocional más profundo, priorizando el bienestar, la conexión cultural y la sostenibilidad. Argentina, con su amplia geografía, capitaliza esta demanda a través de productos que ofrecen inmersión total.

María Laura Romero Mirci, creadora de Luxury Travel Talks, destaca la precisión de esta demanda: "Los productos que en el mundo generan más demanda son aquellos relacionados con experiencias y vivencias puntuales".

En el plano local, la experta señala que en Argentina se observa una búsqueda de vivencias relacionadas con lo esencial de la vida, donde el foco está puesto en el tiempo compartido: "Es más frecuente que los abuelos inviten a sus hijos y nietos a realizar un viaje o alojarse en villas premium”, manifiesta.

Esta exigencia de personalización se refleja en la oferta. Atendiendo la demanda, desde Dopazo & Ravenna ponderan la incorporación de una línea de viajes individuales de lujo.

Para la operación de este nivel, la garantía es absoluta: “Se trata de productos que no pueden tener fisuras”, y resaltan que el testeo personal de los servicios es un requisito clave para asegurar la promesa de valor. (La inteligencia artificial redefine el segmento de lujo en la hotelería)

La oferta receptiva del turismo de alta gama

En línea con la demanda global de autenticidad y vivencias inmersivas, los destinos nacionales han consolidado un catálogo de experiencias selectas que traducen la riqueza natural y cultural de Argentina en servicios de Alta Gama. Estos productos, que atraen al viajero más exigente, son el reflejo del "lujo a la medida" que ofrece el país:

  • Enoturismo de alta gama: degustaciones privadas de vinos exclusivos o cenas en bodegas galardonadas (incluso con estrellas Michelin). Maridajes gourmet y la posibilidad de crear vinos personalizados, completado con hotelería de lujo en viñedos con vistas panorámicas a los Andes.
  • Cruceros y navegación privada: expediciones de lujo a la Antártida desde Ushuaia o navegación privada en veleros por el lago Nahuel Huapi en Bariloche.
  • Aventura y glamping: alojamientos en lodges boutique en El Calafate o estancias de lujo con acceso privado a zonas naturales, combinando el confort con la inmersión en paisajes espectaculares.
  • Safaris fotográficos privados: recorridos guiados por expertos para la observación de fauna (pingüinos, ballenas, aves) en Península Valdés, Iguazú o los Esteros del Iberá, lejos de las multitudes.
  • Inmersión porteña sofisticada: clases privadas de tango, cenas con chefs en casas de diseño y acceso exclusivo a espectáculos culturales, acompañado de servicio hotelero 5 estrellas.
  • Rutas panorámicas íntimas: recorrer paisajes únicos como la Quebrada de Humahuaca en vehículos 4x4 de alta gama. La estadía en hoteles boutique que fusionan el encanto de la cultura andina con servicios de lujo, completan la experiencia.

El talón de Aquiles de los viajes de lujo

A pesar de su ineludible atractivo, el segmento de Alta Gama se enfrenta a obstáculos estructurales que comprometen su capacidad de escalar a la máxima expresión de la excelencia global.

La agenda del sector es unánime en identificar dos frentes críticos que limitan la competitividad del producto argentino frente a sus pares regionales.

El primero es la conectividad y la brecha logística. La falta de una conectividad aérea fluida –tanto a nivel internacional como en la red doméstica– es señalada como el "punto uno" que detiene el desarrollo sostenido del rubro y obstaculiza la proyección a largo plazo.

Este déficit se agrava en parajes remotos, donde la infraestructura y la logística resultan "precarias", y atentan contra una experiencia de alto standing.

La calidad del producto es indiscutible, pero la operación presenta fisuras, como ilustran los referentes: "Hay destinos recónditos. Por ejemplo, en Catamarca, a los que se acceden en vehículos que no están preparados... Cuando llegan al destino, a veces los restaurantes están cerrados”. (Turismo de alta gama: la consolidación de un boom global)

El segundo desafío es el alto costo estructural. El peso de la presión fiscal y laboral reduce significativamente el margen y la eficiencia operativa, generando un gap de competitividad. El sector es categórico al exigir que se promuevan reformas que promuevan condiciones fundamentales para que el proceso de crecimiento sea económicamente rentable y sustentable.

La paradoja del turismo emisivo

En una de las dinámicas más llamativas del mercado, el turista argentino de lujo ha consolidado una paradoja económica: en un contexto donde el país busca atraer divisas, este viajero se ha convertido en un motor clave del crecimiento del segmento emisivo en América Latina.

Según un informe de Hyatt Inclusive Collection (HIC) sobre el panorama regional, el viajero argentino es un protagonista fundamental en la demanda de viajes de alta gama, marcando tendencias en destinos como México, República Dominicana y Costa Rica. Este fenómeno se explica por un perfil de gasto elevado y una marcada preferencia por experiencias exclusivas y seguras.

Lars Wriedt, de Jacarandá Travel, si bien reconoció una actitud "cautelosa" del público en los últimos meses por la coyuntura electoral, detalló un crecimiento en los pedidos personalizados, especialmente con destino a Italia y Tanzania.

El perfil de este pasajero es distintivo: a diferencia de otros mercados donde predominan los viajes en pareja o individuales, Wriedt identificó que el argentino "prefiere compartir la experiencia de lujo en grupo o en familia”, priorizando el tiempo de calidad y la exclusividad compartida.

Inversión y transformación: la hoja de ruta de hotelería y aéreo de lujo

El auge sostenido de la Alta Gama obliga a los principales proveedores a reformular su propuesta de valor. La industria hotelera argentina se encuentra en un proceso de transformación y expansión que va más allá de la mera apertura de establecimientos. Aunque las cifras de ocupación general no impulsen la reinvención, la inversión en el segmento premium sigue activa.

El foco estratégico de las cadenas y boutiques de lujo se centra en la hiperpersonalización y la elevación de la experiencia en la habitación. Esto incluye la creación de suites de autor y habitaciones temáticas que ofrecen una inmersión cultural o artística única, capitalizando la infraestructura existente para evitar altos costos iniciales.

Esta hoja de ruta está marcada por la sostenibilidad, la aplicación de IA y la creación de experiencias locales auténticas, que definen el nuevo estándar de hospitalidad.

En paralelo, la industria aeronáutica se adapta a la demanda de discreción. Las aerolíneas no solo intensifican la renovación de cabinas Business y First Class en vuelos regulares, sino que también crece la oferta de vuelos chárter privados entre ciudades operados con aviones de lujo. Esta alternativa es la respuesta directa a la necesidad de flexibilidad, exclusividad y ahorro de tiempo que el viajero de lujo exige para sus itinerarios.

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