“Esperamos un verano súper récord de movimiento de turistas, de argentinos viajando por Argentina, de la mano del PreViaje: esa fue la llave para destrabar una industria que venía muy golpeada ”, comenzó explicando Sebastián Pezzati, CEO de Pezzati Viajes, con quien dialogamos en el marco de la FIT, y le pedimos un análisis del sector. “Este PreViaje II no tiene nada que ver con la primera versión. Me hicieron una nota periodística a fines de 2020 y yo decía: ‘El PreViaje es excelente, lástima que va a terminar el 31 de diciembre de modo que nadie va a haber viajado aún con él. Nosotros comenzamos a vender el 8 octubre para viajar del 1° de enero en adelante. Entonces no había nadie que hubiera utilizado efectivamente el programa y que hubiera disfrutado de sus privilegios y pudiera contarle a otra persona esa experiencia positiva’. Porque la realidad es que al principio existían dudas respecto de cómo funcionaría, si se iba a poder utilizar el dinero, y demás. ¿Se vendió el PreViaje I? Se vendió, sí, pero no explotó. ¿Qué pasó con el PreViaje II? El que utilizó la versión I no dudó y volvió a comprar, el que no compró recibió referencias positivas finalmente con lo cual se convirtió en nuevo consumidor. En definitiva: el PreViaje II estalló. A esto se sumó que comenzamos a vender antes, en agosto, y con posibilidad de viajar en el mismo año. Esto destrabó definitivamente el negocio”.
FIT. Pezzati Viajes: "Nadie pretendía subsidios, sino volverse rentable"
Sebastián Pezzati, CEO de Pezzati Viajes.
Para Pezzati, el PreViaje se reveló como la herramienta ideal: “Era lo que todos en la industria queríamos. Nadie pretendía subsidios, sino volverse rentable, hacer un negocio rentable. Sí seguimos pidiendo créditos a tasas blandas porque necesitamos sostener el negocio. Tuvimos el veranito del 2021, que fue el ‘turismo de vacunas’ pero que duró un mes y medio y con una oferta de vuelos al Exterior muy limitada”. “Cuando se lanzó el PreViaje II algunos decían ‘el argentino se cansó de viajar’ y la verdad es que no es así, tenemos mucha suerte de tener un país enorme, diverso, con muchos destinos turísticos. Hay países que no tienen esa ventaja. P or eso creo que PreViaje debe continuar porque es una herramienta que nos va a dar mucho empuje. Hay que destacar que el PreViaje permitió que la comercialización se transparente y se blanquee. En este rubro hay muchos hoteles que fiscalmente son monotributistas, por citar un ejemplo… y a su vez muchos clientes a los que les encantaba ser ‘NN fiscales’, como la devolución es alta, del 50%; se terminó el mercado negro. De modo que todo el mundo compra con factura y eso beneficia a las empresas que hacemos todo en blanco. E insisto, la clave de esto es que el reintegro es del 50%, si fuera del 20 o 25% no sería igual. Y esta ventaja no sé si está destacada, no sé si la AFIP lo notó. Porque, en definitiva, esta asistencia que se brinda al turismo desde el Estado, le vuelve, en más de un 30%, en impuestos de todo tipo, en mayor recaudación fiscal. De modo que dependemos mucho de cómo se da la continuidad del PreViaje. Si lo perdemos en enero y la oferta de vuelos sigue igual, retrocedemos seis meses ”.
Curiosamente, como pocos destacaron, la reactivación del sector de agencias no solo protegió el empleo del subsector, sino que lo amplió en alguna medida: “Gracias a esta reactivación las agencias de viajes debimos tomar gente, porque operar Argentina tiene sus complejidades. Singularmente, nuestro país cuenta con muchas PyMes en el sector, está muy atomizado hablando de prestadores. Nosotros facturamos mensualmente a entre 200 y 300 prestadores. PreViaje en sí es una forma especial de facturar y esto complejizó nuestras operaciones”.
Un paneo general
No son pocos los que ponen atención en la cuestión aerocomercial, en la falta de vuelos. “ Hoy necesitamos más oferta de vuelos al Exterior. En el cabotaje también faltan vuelos, pero también se necesita más oferta hotelera, que se vio afectada en la pandemia, pero que se va a ver saturada este verano porque no creo que vaya a haber otro verano con semejante movimiento de turismo interno. La gente suele comprar, con PreViaje, el viaje más próximo porque sabe que si se distancia mucho la contratación del viaje en sí, cuando le restituyan el 50% ese dinero le va a rendir poco por la inflación”.
“En el turismo internacional, la demanda está, pero hay una diferencia muy grande entre la demanda y la oferta, por eso las tarifas están tan altas. Las compañías suben los precios y venden, entonces los suben un poco más, y siguen vendiendo, por eso no paran de subir. Los vuelos tienen además ocupaciones muy altas debido a ventas muy largas, de fines de 2019 y comienzos de 2020. El internacional tiene mucho por crecer y se necesita oferta, más frecuencias. El único destino que está bien de oferta a diferencia de todos los demás es Estados Unidos: tenés cuatro compañías aéreas volando, más de una a los mismos destinos y es lo único que está normalizado, aunque puede crecer. Y todo esto del turismo internacionales es central para que también crezca y se recupere el turismo receptivo. Hay muchos colegas y operadores del Exterior que no vinieron a FIT. Otro me decía: ‘El ticket Río/Buenos Aires me costó US$ 1.500!’. Con ese nivel de tarifas no va a venir ningún turista”, explicó Pezzati. “Yo creo que el tema de las tarifas tiene que ver indefectiblemente con la oferta de asientos, con la falta de asientos. Hoy quien está dispuesto a pagar esa tarifa tan alta es más el argentino de muy buen poder adquisitivo que quiere irse a vacacionar afuera, pese a todo, que el extranjero que quiere venir”, prosiguió el directivo de Pezzati Viajes.
Finalmente, y respecto de la cuestión cambiaria, Pezzati consideró que lamentablemente “Argentina siempre se va a ser competitiva con un tipo de cambio informal. Es lamentable. Nos gustaría que el extranjero pueda venir a la Argentina y consumir con su tarjeta de crédito y tener un tipo de cambio competitivo. Sería buenísimo que el Banco Central instrumentara formas para que el extranjero pudiera consumir con su tarjeta de crédito y tener un tipo de cambio competitivo. Eso es mucho mejor que la idea de que abran cuentas, hay que simplificarle el viaje al turista no complicárselo. El argentino tiene un ‘dólar turista’ que es el dólar oficial, más el 30%, más el 35%; sería bueno que al extranjero que visita nuestro país se le dolaricen sus consumos a ese mismo tipo de cambio, lo mismo que paga el argentino que va al Exterior. No tiene que ir el turista al cambio informal, se le brinda un recurso formal. Eso sería sano, le brindaría más previsibilidad al turista extranjero”.
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