INFORME ESPECIAL

Estados Unidos esquiva la recesión y el turismo se fortalece

La tan anunciada recesión económica no llegó y en 2023 el sector turístico de Estados Unidos aprovechó para corregir al alza todas las previsiones.

Como si fuera una reversión del clásico juego infantil “Juguemos en el bosque”, el sector turístico ligado a Estados Unidos disfruta de la continuidad de una espectacular recuperación y, de tanto en tanto, en ronda pregunta: “Recesión, ¿estás?”. Y la recesión no está, con lo cual vuelven a corregir las expectativas una y otra vez al alza. Buena noticia no solo para Estados Unidos, sino para el mundo, incluida Latinoamérica, para quien el país norteamericano es una fábrica incansable de viajeros.

Resiliencia a prueba de balas

La reacción en 2022, tanto del emisivo como del receptivo local e internacional, en Estados Unidos fue impresionante. Para no aburrir con números, baste señalar que la contribución del sector al PBI norteamericano creció un 16,9%, fue el responsable de la creación de 2,7 millones de empleos nuevos y el gasto de los visitantes internacionales aumentó un 150% interanual.

Este año estaba llamado a ser una nueva prueba de fuego para la resiliencia de la industria. La demanda internacional -la más retrasada- debía empezar a tirar del carro, que desde el fin de la pandemia fue empujado por el consumo doméstico. Importante desafío en un contexto donde no había economista que no pronosticara un 2023 sin recesión económica. De hecho, la propia Oficina Nacional de Viajes y Turismo de Estados Unidos (NTTO por sus siglas en inglés) proyectó a inicios del año que el turismo receptivo se recuperaría por completo recién en 2025 respecto a los niveles previos a la pandemia.

Sin embargo, en lo que va del año se dio el mejor de los escenarios: el lobo de la recesión sigue sin aparecer y el turismo internacional desde y hacia Estados Unidos creció más de lo previsto.

¿Lobo estás?

El último pronóstico bianual de la U.S. Travel Association proyecta que todos los segmentos de viajes seguirán sólidos en 2023 y más allá, a pesar de la expectativa de un debilitamiento de las condiciones económicas y una normalización de la demanda pospandemia. Con lo cual, se espera que este mismo año el gasto total en viajes en Estados Unidos alcance el 93% de los niveles de 2019 y que para 2027 llegue a los 91 millones de visitantes internacionales (contra los 51 millones de 2022).

“En la primera mitad de 2023 se ha logrado esquivar una recesión”, explicó Aaron Szyf, economista de U.S. Travel Association, quien igualmente advirtió: “Con una inflación vertiginosa, una política monetaria restrictiva continua y un gasto de consumo debilitado, sigue siendo probable una recesión leve hacia finales de año”. Sumado a un debilitamiento de la demanda y una disminución del exceso de ahorro, “el crecimiento continuo de los viajes enfrentará obstáculos moderados hasta el primer trimestre de 2024”.

Sin embargo, aun pese a los efectos negativos de la economía, U.S. Travel Association espera que el impacto en los viajes sea limitado “en alcance y duración, a medida que los consumidores sigan priorizando y valorando el turismo”. Según Szyf: “Las tasas de crecimiento anual de visitantes oscurecerán en gran medida la breve moderación anticipada”.

Análisis por segmento

Los viajes de ocio nacionales, fuerza impulsora del regreso de la industria pospandemia, experimentarán una fortaleza continua, aunque con tasas de crecimiento más normalizadas (alrededor del 2%) en 2023 y 2024.

Los más rezagados de la clase serán las estrellas. Por un lado, se espera que los viajes de negocios sigan recuperándose y tanto el volumen como el gasto experimenten un crecimiento de dos dígitos en 2023, aunque su ritmo de recuperación se moderaría hacia finales de año y hasta 2024.

Por su parte, “se espera que los viajes internacionales entrantes, todavía muy rezagados, experimenten un aumento en los próximos meses y años, a medida que alcancen una recuperación casi total el próximo año”, adelantó U.S. Travel Association. Al destacadísimo desempeño de Canadá (+469% interanual vs. 2021), Europa e India en 2022; se espera que en 2023 se sumen alzas de mercados extranjeros claves como Brasil y China.

El optimismo de los empresarios

Tras la reciente temporada de presentación de balances, los ejecutivos de las empresas líderes de la industria acaban de compartir su mirada sobre el devenir de la actividad en el gigante del Norte. Sobra optimismo y hay diagnósticos comunes respecto a las tendencias que dominarán el negocio de ida y vuelta a Estados Unidos.

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“Las reservas de viajes con más de un mes de anticipación son más altas que antes de la pandemia, más altas que en esta época del año pasado y que en 2019. El sector internacional realmente está regresando con fuerza”, reseñó el presidente y director ejecutivo de American Express, Steve Squeri.

Del mismo modo, Ed Bastian, director ejecutivo de Delta Air Lines, planteó que la demanda sigue fuerte y el consumidor continúa en una buena situación financiera: “Después de años de gastar en bienes, la gente quiere viajar. Es su prioridad número uno”.

Chris Nasseta, director ejecutivo de Hilton, coincidió con el diagnóstico (“estamos teniendo un verano tremendamente fuerte en materia de ocio”) y añadió que en los lugares donde el crecimiento es más modesto “es lo que cabría esperar, ya que se está normalizando desde niveles increíbles”.

Al igual que en las previsiones de U.S. Travel Association, los ejecutivos esperan una inminente desaceleración económica, pero no abandonan el optimismo. “Parece más probable que la economía estadounidense tenga un aterrizaje suave y condiciones globales relativamente estables durante el resto de 2023, con una resiliencia continua de la demanda de viajes, sobre todo a nivel internacional”, señaló Anthony Capuano, director ejecutivo de Marriott. Es decir, buena parte de los empresarios esperan una desaceleración de las condiciones macroeconómicas en el último tramo del año, pero con una demanda que se mantiene sólida, tal como lo anticipan las reservas.

Dos claves para lo que viene

Al margen de la mirada general, hay dos cuestiones puntuales sobre las cuales hay consenso en el mundo empresario respecto al mercado estadounidense.

Por un lado, que es el segmento premium el que más crece y más resistente es frente a las tormentas macroeconómicas que se avecinan. Ed Bastian, de Delta Air Lines, dijo que la demanda internacional, particularmente la de los clientes de ocio premium, “parece tener los mayores vientos de cola a medida que se reestablece la capacidad aérea y la región Asia Pacífico sigue recuperándose”. Según datos de la compañía, los viajes transatlánticos durante la primavera y verano boreal registraron un aumento de ingresos de más del 60% interanual, en comparación con el 8% de alza en los nacionales y el 21% de promedio general.

En este sentido, todos los cañones apuntan al receptivo internacional. Lo cual queda patente en el dato provisto por Scott Kirby, quien señaló que el despliegue de capacidad de asientos del tercer trimestre aumentará un 23% frente al 13% nacional. “Creemos que los ingresos internacionales, excepto en América Latina, seguirán superando a los domésticos en todo el mundo. Ahí es donde creemos que están los ingresos en este momento”, añadió el ejecutivo de United Airlines.

Por otra parte, es sabido que las limitaciones en la cadena de suministro y retrasos en la entrega de aviones -en el sector aerocomercial- generó una brecha significativa entre la oferta y la demanda, que impactó en un alza generalizada de las tarifas en toda la industria. Si bien los empresarios estiman que esas restricciones permanecerán durante un tiempo prolongado, calculan que tenderán a estabilizarse. “Ya estamos en un nivel mucho más normalizado en cuanto a las tarifas, particularmente en lo doméstico. Creo que a medida que vayamos camino hacia un ciclo de crecimiento más normal, veremos una distribución más uniforme y una estacionalidad más lógica en 2024”, afirmó Ed Bastian.

Lo que falta

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Según U.S. Travel Association, el tiempo para tramitar visas puede demorar más de 200 días.

Según U.S. Travel Association, el tiempo para tramitar visas puede demorar más de 200 días.

Para U.S. Travel Association el gobierno federal, en un contexto macroeconómico desafiante, debe actuar en tres áreas para acelerar el crecimiento en todos los sectores:

  1. Reducir los tiempos de espera para las entrevistas para visas de visitantes a Estados Unidos, que actualmente superan un promedio de 500 días en los principales mercados emisores.
  2. Reducir los tiempos de espera en las aduanas de los aeropuertos y otros puertos de entrada, que experimentan retrasos excesivos.
  3. Incrementar la priorización federal del sector y centrarse en el crecimiento de la industria, “como lo han hecho muchos otros países”.

¿Qué pasa con Latinoamérica?

Desde mediados de 2022, las tasas de crecimiento de pasajeros latinoamericanos hacia Estados Unidos empezaron a moderarse, aunque en conjunto siguen siendo un mercado clave. El año pasado México (12,5 millones) fue el segundo mayor emisor de pasajeros detrás de Canadá; Sudamérica aportó 4,2 millones de visitantes, ubicándose solo detrás de los vecinos del país del Norte y de Europa occidental. El Caribe y Centroamérica aportaron en conjunto 2,5 millones de viajeros.

En 2023 se espera que esos números crezcan entre un 10% y 12%, manteniendo una cuota importante de visitantes, pero con incrementos más modestos que la imparable Europa y el despertar de Asia. A la hora de buscar explicaciones, los analistas plantean que la desaceleración en el número de pasajeros latinos a Estados Unidos habría que ligarla al aumento de la inflación en la mayoría de los países de la región, el consecuente fortalecimiento del dólar y la aceleración de las tarifas. Un combo que hace que los viajes sean más caros.

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