“Hemos decidido no ingresar más gente, por lo tanto, he instruido al canciller (Felipe Solá), para que ayude con recursos a los que estén en el Exterior hasta que podamos ordenar el tema”, declaró Alberto Fernández ante diversos medios de prensa.
Al momento de la suspensión, decidida por estrictas cuestiones sanitarias y a modo de balance, Aerolíneas Argentinas trasladó de regreso al país más de 14.000 argentinos varados que fueron transportados desde zonas de riesgo, a partir del 13 de marzo. AR completó en total 42 operaciones especiales con vuelos desde Rio de Janeiro, San Pablo, Florianópolis, San Salvador de Bahía, Porto Seguro, Bogotá, Lima, Cancún, Madrid y Miami.
“Tenemos un equipo absolutamente consciente de lo que significa trabajar en la línea aérea de bandera y de cuáles son las prioridades. Por eso quiero felicitar a cada uno de los empleados de Aerolíneas Argentinas y Austral porque dejaron todo para que estos vuelos se pudieran hacer”, dijo Pablo Ceriani, presidente de Aerolíneas Argentinas.
En el mismo sentido, Latam confirmó que entre el 19 de marzo y el miércoles 25 de marzo, logró repatriar 11.500 argentinos. Para ello, cumplimentó 64 vuelos provenientes de Bogotá (700), Punta
Cana (310), Cancún (220), La Habana (115), Montego Bay (200), EE.UU. -Nueva York, Los Angeles y Miami-, Europa -Barcelona, Madrid, Londres y Fráncfort-, Australia, Nueva Zelanda, Chile y Brasil (10.012).
Por otro lado, Flybondi concretó la repatriación de 1.100 argentinos, desde Brasil (Río, San Pablo y Porto Alegre) y Paraguay (Asunción).
Respecto de los pasajeros que no han regresado, el Estado de comprometió a asistirlos a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y las legaciones diplomáticas y contemplar, incluso, casos especiales de salud que implique a mayores de 65 años.
Posteriormente al anuncio de la suspensión de los vuelos de repatriación, el gobierno dispuso un endurecimiento mayor cerrando prácticamente las fronteras e impidiendo la entrada, tanto de extranjeros como de argentinos, hasta el 31 de marzo. Esto no supone el cierre del aeropuerto de Ezeiza que, por cuestiones humanitarias y relacionadas con el ingreso de cargas y mercaderías vitales, debe permanecer operativo. Sin embargo, esto no implica el arribo de pasajeros.
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