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Coronavirus

Medidas posibles y concretas para evitar el cierre de 5.000 agencias

En esta columna de opinión, el Dr. Diego Benítez, advierte que se debe evitar la quiebra masiva del sector adoptando soluciones como en Italia y Francia.

El 29 de febrero la Organización Mundial de la Salud (OMS) textualmente seguía “desaconsejando aplicar restricciones de viaje o comercio a países con brotes de ‎COVID-19”. La entidad añadía que “‎en general, se ha demostrado que restringir el movimiento de personas y de bienes en ‎emergencias de salud pública es ineficaz en la mayoría de las situaciones y puede consumir ‎recursos que se necesitan para otras intervenciones”. El 6 de marzo la OMS insistía en desaconsejar las restricciones a los viajes, siendo que dos días antes Italia había decretado la cuarentena obligatoria.

El 11 de marzo, ya con 118.000 casos y 4.291 fallecidos registrados, la OMS recomendaba que “toda respuesta al COVID-19 sea proporcionada, mesurada y basada en las recomendaciones de salud pública más recientes”. Ya no hablaba de restricciones, pero ante la grave situación se sospechaba que los países irían tomando medidas. Como en Argentina, donde desde el 16 de marzo se suspendieron las clases y cuatro días más tarde se implantó el aislamiento obligatorio.

Valga esta introducción para reflexionar sobre la falta de idoneidad de quienes pensamos que deberían tenerla, siendo que ocupan cargos de tal magnitud en organismos internacionales. Pero no sólo esa inquietud nos anima. Teniendo en cuenta que quienes deberían haber extremado las medidas de cuidado no lo hicieron, cómo vamos a pensar que quien vendía servicios turísticos o aquel que decidía viajar lo hacían de manera imprudente (menos aún quien ya se encontraba en destino).

Estamos en tiempo de descuento y sin margen de error. De esta salimos, si todos lo hacen

Estamos en tiempo de descuento y sin margen de error. De esta salimos, si todos lo hacen

EFECTOS JURÍDICOS.

Pero veamos los efectos que trajo esta situación desde el punto de vista jurídico.

Que no haya habido restricciones representaba que cualquier reprogramación de servicios turísticos, fundamentalmente de transporte aéreo, conllevaba penalidades, que en algunos casos -por la anticipación de la compra- ni siquiera permitía cambios de fechas. La falta de certeza provocó que sea una decisión unilateral del pasajero cualquier modificación, incluyendo la vuelta anticipada a sus hogares. Solo se reconocían de imposible cumplimiento viajes a China e Italia, pero aun así no se permitía anticipar regresos. ¿Y los otros destinos? Gozaban de buena salud, de acuerdo a los expertos.

Hoy está en juego la vida de nuestras más de 5.000 agencias y de miles de hoteleros, rentadoras y receptivos; el trabajo de nuestros miles de compatriotas y el derecho de los pasajeros a conocer qué pasará con sus viajes. Pensar en una devolución de los servicios turísticos ahogaría aún más a las agencias. Ya lo han expresado dirigentes del sector como José González, presidente de la Aaovyt.

SOLUCIONES A LA CARTA.

Por eso, es primordial y urgente tomar medidas similares al decreto 9 de Italia, dictado el 2 de marzo (días antes de la vigencia de la cuarentena en aquel país), que permite emitir un voucher de vencimiento al año de la fecha del viaje, evitando así la devolución inmediata. En Francia, país pionero en nuestro derecho del turismo, rige desde el 26 de marzo la ordonnance nº 2020-315, que prevé que todo contrato celebrado entre el 1 de marzo y el 15 de setiembre de 2020 sea reprogramado hasta 18 meses y, en caso que el cliente no haya fijado nueva fecha y vencido ese plazo, se procederá a la devolución de las sumas pagadas. ¿Cuál es la motivación de la medida? Evitar la quiebra de los 7.100 agentes de viajes de ese país en caso de que sus pasajeros pidieran la devolución de los servicios contratados en momentos de nulo volumen de ventas. Protegen el trabajo, a las pymes del sector y logran certeza para quienes hayan comprado servicios turísticos.

De haber existido más claridad por parte de los organismos, como la OMS y la OMT, menos conflictos nos acecharían

De haber existido más claridad por parte de los organismos, como la OMS y la OMT, menos conflictos nos acecharían

SALIMOS SI TODOS LO HACEN.

Estoy seguro que de haber existido más claridad por parte de los organismos, como la OMS y la OMT, aquellos que hubieran querido volver ya estarían en sus casas. Del mismo modo, quienes partieron con incertidumbre nunca lo hubiesen hecho de haber tenido la certeza de no perder lo ya pagado viajando en otra fecha. Habría muchas más reprogramaciones de las que existen. No estaríamos discutiendo si hay que traer los varados o no. Menos conflictos acecharían.

Propongo que nos unamos para tomar medidas como éstas, ponderando los intereses del consumidor y del trabajo argentino. El rol de la dirigencia en momentos como éstos cobra vital importancia, porque estamos en tiempo de descuento y sin margen de error. De esta salimos, si todos lo hacen.

*Diego Augusto Benítez, es profesor titular regular de la Sede Andina de la UNRN y presidente de Asociación Argentina de Derecho del Turismo (Aadetur)

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