Sin feriados largos por Navidad y Año Nuevo, que en otros años significaron una inyección de turismo para el periodo estival, y sumado al acto reflejo de que la ruta 2, principal vía de comunicación entre Buenos Aires y Mar del Plata (polo turístico por excelencia en verano), certificó un menor movimiento de turistas -en enero pasaron por el peaje de Samborombón 1.097.671 vehículos, casi mil menos que en ese mes de 2016-, la primera foto de la temporada en el territorio argentino no se presenta alentadora.
De hecho, los parámetros registrados en enero superan levemente las cifras de 2016, donde el propio ministro de Turismo, Gustavo Santos, había reconocido que el turismo interno había sufrido una merma promedio de dos dígitos en relación a 2015.
"Desde el Ministerio de Turismo estamos trabajando junto a las provincias y al sector privado para que la temporada estival sea un éxito para todos, porque el turismo es empleo genuino y desarrollo de las economías de muchas localidades de nuestro país", expresó el funcionario.
En este contexto, el período estival sigue sin encontrar los mejores resultados y confía en los feriados de Carnaval para redondear una aceptable temporada.
Cabe destacar que las subas de precios, que en general promedian el 25% con respecto al último verano; los planes de financiación que desde hace tiempo seducen para viajar a países vecinos, en particular Brasil; el fenómeno de compras en Chile y el marcado retorno de la clase media a Uruguay; sumado a una platea que denuncia poca promoción; atentan contra un verano que aún no brilla.
Ante un enero alicaído, la temporada sigue demorada
Aunque los parámetros registrados en el primer mes del año superaron levemente los índices del mismo periodo de 2016, la tendencia para febrero no es alentadora. El turismo interno apuesta a los feriados de Carnaval para redondear una aceptable temporada de verano.
LA TEMPORADA NO REPUNTA.
En Mar del Plata la grieta se sigue expandiendo y mientras para algunos la temporada fue "similar" a la de 2016, para otros fue "un desierto". En efecto, la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata aseguró que la temporada 2017 es "similar a la pasada en cuanto al nivel de ocupación, con un promedio de estadía de tres a cuatro noches"; al tiempo que añadió que la ocupación "arañó" el 65% en lo que va del año, pese a las incontables promociones publicadas. "Las tarifas en general se ajustaron un 20%, por debajo de la inflación, y la ocupación fue similar, con lo cual la rentabilidad fue menor", explicaron desde la entidad, y sostuvieron que los feriados de Carnaval y el comienzo de las clases, recién en marzo, darán un poco de aire. "El desafío es lograr que se queden toda la semana, no sólo cuatro días", indicaron.
En contraposición y pese a que Esteban Ramos, presidente de la Cámara Empresaria de Bares, Restaurantes y Afines (Cebra), también de Mar del Plata, opinara que "la temporada es aceptable", Mercedes Morro, secretaria general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra) de Mar del Plata, consideró que el balance de lo que va de la temporada es "muy triste" y enfatizó: "Esto es un desierto y va más allá del clima o de los precios. Debemos tomar en serio el organizar una temporada e imitar a países vecinos que plantean ofertas de financiación para que una familia tenga más posibilidades de viajar".
En cuanto a números, los primeros datos oficiales arrojaron que en enero arribaron a La Feliz más de 1,4 millones de turistas, es decir un 1,3% más que en ese mismo período del año pasado, según informaron desde el Ente Municipal de Turismo; y vaticinaron que "para febrero prevén un crecimiento de visitantes en el orden del 2%".
En la medida que no hay cifras oficiales, en Pinamar el balance de la temporada se mide por los ánimos de los empresarios. Para José María Ludueña, presidente de la Asociación de Concesionarios de Playa, "no viene siendo un verano de 10 puntos pero tampoco está tan mal". Desde la entidad que preside comunicaron que tres de cada 10 carpas estuvieron vacías, cuando lo habitual es tener una ocupación del 90%. "Muchos aprovecharon las cuotas para viajar al exterior o lugares donde el clima es mejor", comentó.
En Salta, su gobernador, Juan Manuel Urtubey, señaló que la provincia logró romper la estacionalidad y dijo que en enero la actividad dejó más de $ 550 millones. En cuanto al impacto en la modificación de feriados largos opinó que la provincia deberá generar nuevas condiciones para recuperar estos ingresos, ya que desde la Cámara de Turismo se prevé que significarán $ 100 millones menos en materia turística. De hecho, el presidente de la Cámara de Gastronómicos, Hoteleros y Afines de Salta, Eduardo Kira, lamentó la anulación de los feriados puente, al tiempo que declaró: "Vemos que gran parte del turismo se está yendo a países limítrofes por la coyuntura del cambio y no estamos haciendo nada a nivel nacional para revertir esto".
En Córdoba afirman que la temporada es satisfactoria pero no deslumbra. De hecho el común denominador desde Villa Carlos Paz, Santa Rosa, Mina Clavero y La Falda es qué disminuyó el gasto por visitante; como también concordaron en que la primera quincena de enero fue floja, la segunda mejoró y que los primeros días de febrero no cambió la tendencia. Guillermo López Novoa, presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica de Villa Carlos Paz, manifestó que la ocupación promedió rondó el 60% en enero y declaró que han hecho un esfuerzo enorme para tener tarifas accesibles, resignando la rentabilidad; mientras que el titular de la Agencia Córdoba Turismo, Julio Bañuelos, especificó que la mayoría de los que esta temporada vacacionan en Córdoba son cordobeses, y detalló que en el primer mes del año tuvieron una mejoría del 3% o 4% respecto a 2016".
Desde San Luis, el titular de la Asociación Hotelera de Merlo, Fabián Botta, sostuvo que las salidas a cenar "se han restringido y la gente se cuida un poco más". En sintonía agregó que "la gente que se hospeda en cabañas opta por cocinar y por eso los supermercados están abarrotados durante la temporada".
Por otra parte, en la Patagonia aseguran que la montaña sedujo más que la costa y Marcos Barberis, secretario de Turismo de Bariloche, afirmó que la ocupación tuvo picos del 90%. "Los turistas cuidan más el bolsillo. Por eso, muchos de los 200 restaurantes de la ciudad ofrecen menúes por $ 150. Las agencias de viajes promocionan ´combos´ de excursiones", reveló. Por tanto, Daniel García, presidente de la Cámara de Turismo de Bariloche, dijo: "Está siendo una temporada buena. No es una temporada récord, pero no nos podemos quejar. Si uno mira el contexto del país y cómo se ha comportado el turista viajando al sur, creo que los precios, los combustibles y las promociones han ayudado a que hoy Bariloche esté accesible. El alto nivel de ocupación que tenemos se registra en los destinos que supieron ajustar sus tarifas, que acomodaron sus condiciones a las necesidades del turista actual".
En el Litoral, Corrientes vivió un enero histórico y el Ministerio de Turismo local difundió que se registró un total de 697.785 turistas, número que triplica el del mismo periodo del año 2016, mes en que la región se vio afectada por el fenómeno climático de El Niño. En Misiones el primer mes del año generó una ocupación hotelera superior al 60% y más de 407 mil pernoctes, según la Asociación Misionera de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines. Iguazú y San Ignacio continúan siendo los municipios con los porcentajes más altos en ocupación hotelera y durante los primeros 45 días del año registraron un 68% y un 71%, respectivamente.
Por tanto, Mendoza, según la cartera turística provincial, tuvo en enero una ocupación hotelera un 20% superior a la de 2016.
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