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El Covid-19 profundiza su impacto económico y su alcance global

Mientras Argentina ingresa a la lista de países con ciudadanos contagiados, junto al resto de Latinoamérica, la IATA dispara las previsiones de pérdidas del sector aerocomercial hasta los US$ 113 mil millones y Latam suspende su vuelo a Milán y AR reduce frecuencias a Roma.

Lejos de mostrar una merma en su impacto, el golpe económico que supone el coronavirus crece semana tras semana. Las principales bolsas de valores arrojaron pérdidas en la semana que acaba de concluir: el Dow Jones neoyorquino cayó un 3,6%, el S&P 500 hizo lo propio en un 3,4% y el Nasdaq retrocedió un 3,1%; el DAX alemán se desplomó un 3,4%, el Ibex madrileño un 3,3% y el CAC parisino, un 1,4%. Y es obvio que, en ese concierto de caídas, los títulos de líneas aéreas y empresas turísticas en general son los más afectados.

La realidad es que el coronavirus está lejos de presentar un trastorno operativo per sé: el principal problema que genera es que golpea la demanda. Esto supone que las líneas aéreas enfrentan una combinación de caída de las ventas en el corto y mediano plazo y cancelaciones. Esto las está llevando a suspender vuelos y reducir oferta. Así como hace un mes se suspendían los vuelos a China, hoy lo hacen también hacia otros países afectados como Japón, Corea del Sur e Italia. Estas cancelaciones generan un pasivo futuro de asientos vendidos que no fueron “ejecutados” en fecha y terminan impactando en el inventario de los próximos meses. Las cancelaciones combinan, a su vez, otros tres factores: el temor al contagio del virus, la cancelación de eventos y la imposibilidad de acceder a muchas atracciones cerradas. Entre estas últimas, en rincones tan dispares y lejanos, figuran el parque Shanghái Disney Resort y el Hong Kong Disneyland, la Iglesia de la Natividad en Belén (Cisjordania), el Museo del Louvre (París), la Scala y el Duomo de Milán, diversos museos de Japón, y el parque de atracciones tailandés The Legend Siam. Entre los eventos suspendidos aparecen la Semana de la Moda, de Milán; el Salón de Turismo de París, la ITB de Berlín, el Festival de los Cerezos, en Corea del Sur y el aplazamiento del Salón Gourmets, de París, entre otros.

Por otro lado, la caída de las ventas golpea los ingresos. Por eso la IATA actualizó sus previsiones. Originalmente, el 20 febrero, la Asociación había hablado de pérdidas para este año de US$ 29.300 millones. Pero “el virus se ha extendido a más de 80 países y las reservas anticipadas se han visto gravemente afectadas en las rutas más allá de China. Los mercados han reaccionado fuertemente. Los precios de las acciones de las aerolíneas han caído casi un 25% desde que comenzó el brote”, explica la IATA, a la hora de justificar que en un escenario conservador y donde el coronavirus “detiene su expansión”, las perdidas llegarán a US$ 63 mil millones. Si en cambio, el impacto continúa creciendo y profundizándose, el rojo alcanzaría los US$ 113 mil millones.

Por lo pronto, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), de Estados Unidos, emitió guías de procedimientos y recomendaciones para líneas aéreas y de cruceros, no solo de cara a los pasajeros y a la detección de un posible pasajero infectado, sino también en cuanto a las actitudes a tomar por el personal de las empresas de transporte.

¿Y POR CASA CÓMO ANDAMOS?

Lamentablemente Argentina se ha sumado a la lista de países con habitantes contagiados. En realidad, toda Latinoamérica se “subió”. En un principio, se hablaba de un par de casos de personas contagiadas en México y uno en Brasil. Al cierre de esta edición y en un contexto global con poco más de 101 mil infectados, la punta regional la tomó Ecuador con 13 contagiados, seguido por México con 6, Brasil y Chile con 4 cada una, Argentina 2 y Perú y Costa Rica, y Colombia, uno cada una.

En nuestro caso, se trata de dos casos “importados”, es decir dos argentinos que viajaron a Italia donde casi con seguridad se contagiaron.

Y es que Latinoamérica se mantuvo bastante al margen de la cuestión mientras el brote estuvo circunscripto a China y “sus alrededores”. La realidad es que no hay ni muchas rutas ni muy fluida conectividad entre Latinoamérica y el Lejano Oriente. Completamente a la inversa es la vinculación con Europa. En definitiva, nuestra área disparó sus casos de contagio cuando el coronavirus se cebó en el Viejo Continente y como en el caso argentino, la mayoría de los infectados son “importados”: se contagiaron allá y trajeron el virus a su regreso.

Todo el panorama antes descripto y situaciones como éstas, de contagio, provocaron que Latam anunciara la suspensión de su vuelo San Pablo/Milán, hasta el próximo 16 de abril, y que más recientemente, Aerolíneas Argentinas decidiera reducir su oferta de vuelos a Roma, pasando de un servicio semanal a solo tres vuelos por semana. En un comunicado, la empresa explica que “debido al volumen de cancelaciones de reservas hacia y desde Roma con motivo de la situación sanitaria global a causa de la pandemia de coronavirus, se realizarán durante marzo, ajustes en su programación”. En concreto AR canceló los vuelos de los días 12, 16, 19, 26, 18 y 30 y los correspondientes regresos al día siguiente. “Aerolíneas Argentinas permitirá a los pasajeros cambiar sus reservas para un vuelo anterior o posterior, así como también la posibilidad de hacerlo vía Madrid en la fecha prevista para el viaje”, concluye el texto. Otras empresas no han cancelado vuelos entre nuestro país y Europa, Air France-KLM por ejemplo, pero sí han flexibilizado las condiciones para que los pasajeros puedan reprogramar vuelos sin costo.

Cabe señalar que también los otros eslabones de la cadena de comercialización, hoteles, operadores turísticos y líneas de cruceros, están flexibilizando sus condiciones de cancelación y reprogramación en general.

LOS HOTELEROS EXIGEN ATENCIÓN ANTE EL BROTE.

Mientras la pandemia se expande en Europa, nuestra región se ve menos impactada por la situación. No obstante, puertas adentro, desde las gremiales hoteleras denunciaron que los controles sanitarios y mecanismos de prevención son escuetos e ineficaces.

Al respecto, los empresarios consideran que las instituciones no son conscientes del impacto económico y social que podría derivar esta crisis y reclaman planes de contingencia y protocolos de seguridad ante posibles situaciones que puedan darse en los hoteles.

“Pretenden combatir al virus con ´flyers´”, denunció un dirigente hotelero, quien agregó: “Semanas atrás desde la entidad a la que pertenezco emitimos un comunicado solicitando a las autoridades del Ministerio la conformación de un protocolo para saber cómo actuar en hoteles y restaurantes del país contra el brote y nos pusimos a su disposición para elaborarlo. La respuesta fueron unos meros folletos informativos similares a los que hay en el aeropuerto de Ezeiza, los cuales son inviables para la práctica hotelera”.

Por otra parte, desde los establecimientos multinacionales aclararon que, si bien no hay casos en el país, aun así cuentan con medidas de actuación y operativos de salud debido a que reciben turistas internacionales. En efecto, los protocolos consisten en aumentar las medidas de higiene y los elementos que se utilizan en las tareas de limpieza, además de brindar capacitaciones médicas para el personal relacionado con la propagación de enfermedades.

“Hemos tenido una situación similar con el SARS cuando se dio el brote en 2003, y también despertó alertas. Tomamos las mismas precauciones", recordó el gerente de un hotel 5 estrellas de Mendoza, quien agregó: “En cuanto al coronavirus, no hemos tenido ninguna situación en la que se haya tenido que actuar de manera directa. Al tratarse de una cadena internacional, tenemos contemplado este tipo de situaciones. El protocolo implica el uso de guantes y tareas específicas en las limpiezas, que desde hace un mes comenzamos a aplicar".

Por su parte, un colega de otra cadena internacional explicó: "Queremos estar prevenidos y, a la vez, eliminar la psicosis y el temor. Junto con la capacitación con una médica y un prevencionista, quienes analizaron en qué puestos claves debía extremarse la seguridad, se elaboró un manual de actuación para cualquier eventualidad. Acá se enfatiza en la necesidad de lavarse las manos y no confiar la higiene únicamente al alcohol en gel, debido a que suele ser una costumbre de algunas personas”.

EL BROTE GOLPEA AL SEGMENTO MICE.

"Argentina no es un país en situación de riesgo. Somos conscientes de que este escenario puede cambiar en cualquier momento, ya que el coronavirus está en etapa de expansión en Latinoamérica", manifestó Fernando Gorbarán, presidente de la AOCA, quien agregó: “Como entidad trabajamos para estar permanentemente informados sobre las mejores prácticas y recomendaciones que brindan la Organización Mundial de la Salud y las autoridades sanitarias nacionales”.

En este sentido, reconoció que están en contacto directo con el Ministerio de Turismo y otras carteras nacionales para evaluar el impacto en el sector, pero por sobre todas las cosas, para darle el tratamiento adecuado a esta situación.

“Desde la AOCA convocaremos a una reunión con los predios y organizadores para trabajar en las medidas que deben ser implementadas y anticiparnos en las acciones sugeridas por los organismos de salud”, declaró Gorbarán, para agregar: “Al momento, se deben extremar las rutinas de desinfección, ventilar los espacios, promover la higiene de manos y ofrecer productos para que se realice de forma adecuada, así como también incluir cartelería que promueva estas acciones entre los asistentes”.

Asimismo y tras lamentar que por el brote se han cancelado o reprogramado eventos en Asia, Europa y América, el dirigente enfatizó: "La industria MICE ha sabido trabajar en el marco de otras alertas sanitarias como ser la gripe aviar, gripe A y el ébola, entre otras".

Para terminar, aclaró que los eventos pospuestos y/o cancelados contaban con una gran concentración de visitantes y expositores, muchos de los cuales provenían de países asiáticos como China, Corea o Japón, donde los mismos gobiernos debieron implementar medidas de restricción para los viajes de sus ciudadanos.

EL CASO DEL GRAND PRINCESS.

En las últimas horas, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), de Estados Unidos, posó sus ojos en el Grand Princess. El crucero que realizaba un recorrido hacia Hawaii, interrumpió la navegación y regresó al puerto de San Francisco. Al parecer un grupo de 4 pasajeros del recorrido anterior habrían dado positivo al contagio de coronavirus e incluso se habría registrado un fallecimiento (el primer caso fatal de la enfermedad registrado en California): no durante el crucero ni sobre el buque, sino a posteriori de realizado el recorrido. El caso es que parte de los viajeros que convivieron con ese grupo continuaron de crucero hacia Hawaii. De modo que el CDC consideró prudente que tanto los 2.383 pasajeros así como los 1.100 tripulantes pasaran por un control. Por el momento, los viajeros fueron instados a permanecer en sus camarotes y un helicóptero llevó hasta el buque los kits de detección necesarios. En un comunicado, Princess explica que Mary Ellen Carroll, jefa del departamento de Gestión de Emergencias de San Francisco, dijo una vez que se obtengan los resultados de las pruebas y en conjunto con el CDC, determinarán cuál es el puerto más adecuado para el atraque. “El sitio debe garantizar la seguridad de la comunidad circundante, así como la de los pasajeros y la tripulación.”

Cabe recordar que el mes pasado, fue otro barco de Princess el que debió entrar en cuarentena en el puerto japonés de Yokohama, luego de que 700 pasajeros dieran positivos al contagio por coronavirus.

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