Inicio
Negocios

Juan Toselli International Tours: Parques Nacionales de Texas y Nuevo México

Los parques de Texas y Nuevo México narran una historia continua: del cielo al subsuelo, del desierto a la montaña. Un viaje por la belleza salvaje del suroeste norteamericano.

En este caso, el directivo comparte sus impresiones sobre los situados en los estados de Texas y Nuevo México.

Embed

Parques Nacionales de Texas: desiertos guardianes de los arrecifes fósiles

En el extremo occidental de Texas existe un territorio donde la noche es tan oscura como el carbón y el silencio todavía tiene voz. Big Bend National Park es un lugar de encuentros: el río que serpentea lento tallando cañones como templos antiguos; el desierto curtido por el sol; y una solitaria cadena montañosa que se alza como refugio de las aves. Entre cactus que florecen contra toda lógica y cielos que revelan más estrellas de las que uno puede contar, Big Bend guarda fósiles marinos, huellas de dinosaurios y cicatrices volcánicas; mientras sus senderos aún susurran historias de pueblos originarios, rancheros, mineros y pioneros.

Más al norte, las montañas irrumpen en el desierto chihuahuense. Guadalupe Mountains National Park protege un paisaje tan antiguo como monumental: el mayor arrecife fósil del período Pérmico en el mundo. Las montañas se elevan sobre el desierto, creando un contraste brutal. El Capitán, una pared de piedra caliza de casi 300 metros, domina el paisaje como una fortaleza natural, mientras que Guadalupe Peak –el punto más alto de Texas– desafía a quienes buscan la cima. Aquí, la flora y la fauna se adaptan a múltiples microclimas, y cada sendero cuenta historias de supervivencia, cooperación y conflicto humano ante un entorno exigente.

Cuevas y dunas perennes en Estados Unidos

Cruzando la frontera hacia Nuevo México, nos internamos en las entrañas de la tierra. Carlsbad Caverns National Park es un mundo subterráneo esculpido durante 250 millones de años, donde más de 300 cuevas albergan impactantes formaciones geológicas. “Big Room”, una de las cavernas abiertas al público más grandes del planeta, abruma por su escala silenciosa. Estalactitas y estalagmitas parecen columnas de una catedral oculta y, al caer la tarde, miles de murciélagos emergen en un espectáculo natural hipnótico.

Finalmente, como si fuera un espejismo, el desierto vuelve a sorprender. En el sur de Nuevo México, White Sands National Park resplandece con dunas que semejan olas detenidas en el tiempo. Son dunas de yeso, las más extensas del mundo. La arena no quema, el paisaje cambia con la luz, y los colores del amanecer y el atardecer producen escenas casi irreales.

Dejá tu comentario