INFORME ESPECIAL DISTRIBUCIÓN AÉREA

Nuevas reglas de la distribución aérea para la pospandemia

Una decena de consolidadores y grandes operadores reflexionaron sobre las transformaciones que sufrirá la distribución aérea en los próximos meses.

Después de un semestre sin vuelos, es una obviedad contar que la emisión de boletos aéreos toca mínimos históricos: quien araña el 15% al 20% de facturación respecto la primera mitad de 2019 puede darse por hecho. Pero, a esta altura, contarle las costillas a esta malaria generalizada desde la entrada en escena del Covid-19 es un ejercicio baladí. Sobre todo porque contrasta con la entereza y perspectiva con la que los 10 consolidadores y grandes operadores consultados en este informe encararon una reflexión colectiva sobre las transformaciones que sufrirá la distribución aérea en cuestión de meses. Las nuevas reglas impuestas, tanto por la demanda como por la oferta, son una moneda al aire que carga riesgos y oportunidades para los grandes emisores, así como para las agencias clientes. Un buen diagnóstico es la base para cambiar la suerte.

HACIA UNA LENTA RECUPERACIÓN.

En un escenario tan incierto a nivel global, marcar en el calendario cuándo llegará la recuperación de los números prepandemia sólo sirve para llenarse de ansiedad. De hecho, es interesante cómo los protagonistas desdeñan el carácter adivinatorio de esa pregunta, y se concentran en cómo ya empezar a dar vuelta la página con lo mucho o poco que haya de demanda. Lo cierto es que todos dan por perdido 2020, esperan un paulatino repunte el año próximo y un retorno a números preCovid-19 recién para 2021.

Pero, lo dicho, el foco de los consolidadores y mayoristas de aéreos hoy está puesto en tratar de leer los riesgos de un ecosistema de proveedores y clientes que perdió salud, mientras se preparan para aprovechar oportunidades tales como la revalorización de la intermediación vía agencias de viajes, el abandono de la chapa IATA de muchos jugadores y el doble proceso de concentración y asociatividad que asoma en el horizonte.

LA SALUD DE LA OFERTA.

El estado sanitario de la industria aeronáutica es una preocupación latente y que se expresa en múltiples aristas. El más obvio es evitar el riesgo de que se esté incubando el desplome de alguna aerolínea. Sin embargo, todos los entrevistados coincidieron en señalar que el aumento de casos de compañías aéreas que entre en Chapter 11 trae más tranquilidad que miedo. El temor está en aquellas que llevan sus cuentas en forma más silenciosa. También reconocen que hoy las compañías mixtas o estatales –y los millonarios rescates asociados– dan más confiabilidad que el resto.

Pero, sin dudas, lo que más inquieta es el desmantelamiento de la oferta de asientos desde y hacia Argentina. Los más optimistas calculan que cuando se abra Ezeiza la programación de las aerolíneas con suerte arrancará a un 50% de como entró en la pandemia. En realidad, muchos de los protagonistas ya fueron informados de que la reanudación será con menos frecuencias y aviones más chicos. Incluso se teme que ciertos destinos de larga distancia directamente se queden sin quien los asista. Un problema que impactaría sobre todo en los operadores de destinos exóticos o no tradicionales, más aún en tiempos en que, cuando vuelva la demanda, esquivará los sitios que no tengan conexión directa.

LA TRAMPA TARIFARIA.

El oasis del reciente Hot Sale –aunque la manteca no llegó al techo– demostró que la demanda por ahora sólo se mueve en base a tarifas irrisoriamente flexibles y económicas. Los operadores lo saben y confían en que las aerolíneas lo tendrán en cuenta para no abortar el regreso de los vuelos. Sin embargo, esa necesidad convive con la preocupación de que en esos niveles no hay rentabilidad para las aerolíneas, ni para los comercializadores. De todos modos, ese cerco –esperan– empiece a ser superado en el primer trimestre del año que viene, cuando las tarifas retomarían vigor.

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Es destacable como los consolidadores y jugadores de la distribución aérea siguen invirtiendo en tecnología para que sus agencias retengan y ensanchen su clientela.

LA REVALORIZACIÓN PROFESIONAL.

La olla de oro al final del arcoíris está detrás de la revalorización de las agencias “tradicionales”, tras los serios problemas de los proveedores 100% online para atender el desmadre de cancelaciones, reembolsos y repatriaciones.

Pero el desafío es poner en valor ese redescubrimiento del asesoramiento profesional y que no quede en las crónicas de la pandemia cuando las grandes OTAs y plataformas vuelvan a pararse con sus 50 cuotas. En este sentido, es muy destacable leer cómo los consolidadores y operadores de aéreos siguen invirtiendo en tecnología para que sus agencias retengan y ensanchen su clientela, con condiciones de precio y financiación dignas de una OTA, y con herramientas de automatización y contenido para hacer más eficiente y rentable la operación, sin perder el foco de la atención personalizada.

¿EL FIN DEL ROMANCE IATA?

Como proveedores, los consolidadores también olfatean una oportunidad en el crecimiento exponencial de la curva de agencias chicas y medianas que –puestas a reducir costos– dejarán de ser IATA en los próximos meses. De hecho, varios de los consultados revelaron que ya están recibiendo clientes nuevos, a los que la pandemia convenció de que el romance con la chapa de IATA no es recíproco.

CONCENTRACIÓN O ASOCIATIVIDAD.

Paralelamente al drástico recorte de emisores IATA, los grandes emisores ven venir una concentración aceleradas del número de jugadores del tradicionalmente atomizado mercado argentino.

Una de las caras de ese proceso serán las adquisiciones por parte de los grandes grupos, aprovechando la necesidad de capitalización de otras empresas, o directamente la falta de perspectiva de remontar las heridas que dejó la pandemia.

Pero también es interesante cómo muchos de los entrevistados señalaron que la otra cara de la misma moneda sería una concentración a través de mecanismos de asociatividad entre dos o más agencias. De hecho, todos destacan que, entre las mejores cosas que deja la pandemia, está el ver cómo se bajaron las armas de la competencia y se redoblaron los contactos entre colegas para capear juntos el temporal.

El panorama de la distribución aérea en 10 claves

  1. Los volúmenes de emisión están apenas entre un 15% a 20% que en la prepandemia.

  2. Se da por perdido 2020, y se espera que la recuperación comience el año que viene para llegar a una recomposición del mercado recién en 2022.

  3. Confiabilidad en el destino/aerolínea, flexibilidad y tarifas competitivas, y financiación serán las claves para la venta en los próximos meses.

  4. Las tarifas empezarían a recomponerse de a poco –y es saludable que así sea para los operadores– a partir del primer trimestre de 2021.

  5. La oferta de asientos desde y hacia Argentina quedará muy dañada: calculan que con suerte las operaciones retornaran a un 50% del nivel prepandemia.

  6. Los destinos no tradicionales/exóticos serán los más perjudicados por el desplome de la oferta. Lo que obliga a revaluar el contenido de los operadores.

  7. Se estima que habrá una gran deserción de IATA por parte de agencias que buscarán recortan costos y se refugiarán en la emisión con consolidadores u operadores mixtos.

  8. La concentración del número de jugadores en el mercado sufrirá una nueva vuelta de tuerca. De hecho, los grandes grupos ya están analizando adquisiciones.

  9. Otra cara de la concentración vendría por el lado de la asociatividad entre empresas que aprendieron a jugar juntos durante la pandemia.

  10. El nivel de inversión en tecnología para agencias de viajes tradicionales genera la esperanza de que cuando se retome la actividad la competencia con las grandes plataformas sea un poco más pareja.

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