ESPAÑA

CEHE: "Las ayudas directas del Estado no llegaron al sector"

José Luis Yzuel Sanz, presidente de CEHE, habló sobre las pérdidas que dejó la pandemia y las ayudas directas poco eficientes que dio el Estado español.

La Confederación Empresarial de Hostelería de España (CEHE) es la organización empresarial que representa a los restaurantes, bares, cafeterías y pubs de la península. Está formada por más de 300 mil establecimientos que dan trabajo a 1,7 millones de personas, tienen un volumen de ventas de € 129.341 millones y aportan el 6,2% del PIB de la economía española.

De forma tal que la organización conoce de primera mano el punto de quiebre que sufrió el sector gastronómico con la pandemia y cómo, hace pocos meses atrás, inició el proceso de reactivación. HORECA & Negocios entrevistó a José Luis Yzuel Sanz, presidente de CEHE, para conocer qué desafíos enfrenta hoy el empresario español, cuál es la ayuda que reciben desde el sector público, qué pérdidas dejó la pandemia y cuál es el escenario de reactivación de esta industria.

– En esta etapa ya reapertura completa de la actividad, ¿cuáles son los números rojos que dejó la pandemia?

Los datos van cambiando aún porque somos un sector que está en evolución, pero sabemos que un 20% de las empresas no volvieron a abrir las puertas. En términos de empleo, se perdieron más de 300 mil puestos de trabajo. Si bien esta herramienta ya se termina, hemos llegado a tener más de 400 mil empleos en ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo, una medida de flexibilización laboral que habilita a la empresa para reducir o suspender los contratos de trabajo; mientras que al empleado afectado le corresponde una prestación equivalente al 70% de su sueldo). Si bien en el verano trabajamos muy bien, lo hicimos con un turismo interno y esa demanda cayó, como suele suceder, una vez que finaliza agosto.

CEHE alza la voz

– Para las empresas que están abiertas pero en una situación financiera compleja, ¿qué reclamos se siguen haciendo al sector público?

– Desde noviembre de 2020 (con la segunda ola) venimos solicitando ayudas directas porque muchas de las peticiones que hacíamos no se concretaban y todo parecía insuficiente. Necesitábamos que se tomen medidas concretas como sucedía en Alemania, Francia e Italia. Finalmente en marzo de este año, el Estado decretó unas ayudas directas cercanas a los € 7.000 millones pero al día de hoy no están en los bolsillos de quienes la necesitan. Hay muchas dificultades en la letra de pequeña para acceder a las mismas y además la situación se complejiza porque cada comunidad aplica su legislación y distribuye de manera diferente. De modo que el aporte del Estado no está cumpliendo con su objetivo. El diseño de estas ayudas ha tenido grandes errores. Por ejemplo, están pensadas para que los empresarios paguen facturas pendientes, pero hay gente que ha vendido su patrimonio para asumir los compromisos y esas empresas hoy no están incluidas en las ayudas. Lo que genera una situación muy injusta y muy grave. También sirven para amortizar préstamos, pero ese dinero debería ir al empresario para que pueda recuperar su situación económica, no ir a los bancos.

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– ¿Lo mismo sucede con los Fondos Europeos?

– De los fondos que destinó la Comunidad Europea a las empresas afectadas por la pandemia ya llegó una partidas de € 5.000 millones, que de momento se ha repartido por Comunidades Autónomas. Inicialmente estaban pensadas para ayudar con los gastos que se hicieron en implementar los protocolos sanitarios. Aunque también están destinadas a inversiones en digitalización y sostenibilidad. Pero lo cierto es que hoy estamos en una etapa de coordinación con las grandes compañías vinculadas a estos temas para poder acceder a estos fondos.

– ¿Cómo fue el acompañamiento de los proveedores en los últimos dos años?

– Muchos han tenido un comportamiento sensato y sensible, sobre todo en lo que tiene que ver con financiación. Hay compañías que se han dejamos muchos millones en apoyo a un sector como el nuestro, muy golpeado, pero del que también dependen. Por otra parte, muchas han puesto las luces a largo plazo y han desarrollado soluciones innovadoras y sostenibles, que es lo que la hostelería requiere hoy.

Balance y perspectiva

– ¿Cuál cree que es el saldo positivo que dejó la pandemia?

– El principal es que España nos ha identificado como una actividad absolutamente necesaria para seguir siendo lo que somos como sociedad. La relación que tiene el español con la hostelería va más allá de consumir un café y comer una tapa. Este sector habla de nuestra manera de ser, de comportarnos. Tener cerrado un bar durante tantos meses dejó al descubierto el rol que cumple este negocio en muchas comunidades. Hay sitios en los que en el bar del pueblo suceden y se saben más cosas que en el propio ayuntamiento. Por otra parte, las empresas que salgan de esta situación lo van a hacer más capacitadas y más sólidas.

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– Pasada ya la temporada de verano español, ¿cómo cree que trabajará el sector en los próximos meses?

– Pienso que el otoño va a ser bueno, vamos a seguir creciendo en término de facturación. Las restricciones ya se están levantando, en la medida es que avanza la vacunación. Además estamos a la espera de la normalización del turismo internacional y el de reuniones, que generan una enorme derrama. El otoño es la temporada de un turismo más senior e internacional, por eso esperamos que los semáforos rojos se conviertan finalmente todos en verdes.

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