Coronavirus

ANAC y los vuelos en septiembre: ¿qué dice la Res. 144?

Redactada con ambigüedad, la Resolución N°144 de la ANAC vincula la venta de pasajes con el levantamiento de las restricciones de vuelo, pero no fija fecha.

¿De dónde surge que el 1° de septiembre de 2020 se reanudarían los vuelos de cabotaje en la Argentina? La fecha deviene de la Resolución N°144 de la ANAC, publicada el 27 de abril pasado. Redactada con una gran ambigüedad, la norma en realidad no habla de una reapertura de los cielos para esa fecha. En el Artículo 1°, se afirma que las líneas aéreas “que operan servicios de transporte aéreo de pasajeros desde, hacia o dentro del territorio nacional podrán reprogramar sus operaciones regulares o solicitar autorizaciones para operaciones no regulares a partir del 1° de septiembre”. Reprogramar o solicitar autorizaciones no asegura la apertura. En el artículo siguiente, el N°2, se autoriza a las líneas aéreas “a comercializar pasajes aéreos con fecha de inicio de operaciones a partir del 1° de septiembre de 2020”. Y si bien eso puede resultar esperanzador, el tiro de gracia a las expectativas de vuelta, lo pega el Artículo N°3: “Aclárese que la reprogramación de operaciones y las autorizaciones referidas en el Artículo 1° estarán supeditadas al efectivo levantamiento de las restricciones impuestas al transporte aerocomercial y a las modalidades de operación que oportunamente se pudieren establecer en función de la salida ordenada de la emergencia generada por el nuevo Coronavirus Covid-19”.

Pasando en limpio, se pueden reprogramar operaciones regulares o solicitar autorizaciones para volar y comercializar pasajes a partir del 1° de septiembre, pero esto mismo queda sujeto a la “salida ordenada de la emergencia”. ¿Qué quiere decir esto? Que se debe levantar la cuarentena o cambiar ésta de fase para que los vuelos puedan ser retomados. La divergencia es sutil, nimia, pero contundente: la 144 no habla de la vuelta el 1° de septiembre y el retorno de los vuelos queda supeditado a lo sanitario.

En realidad, ya lo sabíamos, días atrás, la titular de la ANAC, Paola Tamburelli, admitió que la última palabra sobre el tema la tiene el Ministerio de Salud de la Nación. Y las alarmas, para las líneas aéreas, se encendieron cuando hace pocas semanas presentaron sus programaciones de vuelo desde el 1° de septiembre y no recibieron respuesta de la ANAC. Y cada día que pasa, la confirmación de que no se volverá en esa fecha gana peso para caer de maduro: cada jornada que pasa acerca más la fecha límite. La incertidumbre no sólo complica las operaciones y el ordenamiento de las mismas, sino que gravita negativamente sobre la demanda. Los pasajeros no saben si comprar o no tickets para volar en septiembre porque, sencillamente, no se sabe si podrán hacerlo, si estarán autorizados los vuelos o no.

A estas alturas resulta más que evidente, que la ANAC debiera abrir la boca. ¿Qué significa esto? Debiera confirmar o desestimar la fecha, aclarar los tantos y darle certeza a la cuestión. Y si no es la ANAC quien tiene la última palabra o puede decidir sobre la cuestión, la Administración debiera presionar a quienes sí pueden dictaminar sobre el asunto para obtener una respuesta, sea ésta negativa o positiva, pero una respuesta al fin. La industria aerocomercial y turística no puede activarse en 24 horas y la venta de tickets aéreos funciona como lo haría la venta de golosinas en un kiosko: nadie “pasa y compra”.

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